Nunca hubo tantos jóvenes haciendo cursos

Los datos de la superación de la crisis esconden a veces un análisis más profundo de la realidad económica española. Según el INE, contamos con muy poca población laboral en activo para garantizar un crecimiento de la economía que sea superior al de los años previos a la crisis pero, principalmente, como ha puesto de manifiesto el gobernador del Banco de España, Luis Linde, para mantener los ingresos del actual sistema de pensiones. Así resulta que, cuando se inició la crisis en 2007, había 44,9 millones de habitantes y trabajaban 20,7 millones de personas; ahora contamos con 45,9 millones pero sólo trabajan 17,4.

 

Hay que tener en cuenta, además, que la población activa –personas que trabajan o que buscan empleo- ha aumentado en nuestro país desde 2007 en 340.000. Todo esto lleva a pensar que hay una colisión demográfica-laboral. Hay menos habitantes porque muchos inmigrantes, e incluso españoles, han salido fuera a buscar trabajo, al no encontrarlo aquí, pero también hay menos jóvenes que se puedan incorporar al mercado a la vez que se incrementa el número de pensionistas, y hay menos ocupados porque –pese al crecimiento actual- nuestra economía no genera más puestos de trabajo.

 

Deben considerarse también algunos fenómenos nuevos: hasta hace poco tiempo la subida del número de inactivos se debía a los jubilados y prejubilados y a las personas al cuidado de los hogares y ahora crece el número de ciudadanos que asiste a cursos de formación, aunque en Andalucía la paralización de los mismos por la Junta, tras los casos de corrupción detectados, sea un caso singular. Desde el comienzo de la crisis aumentó un 70 por ciento el número de personas que siguen cursos, principalmente jóvenes. Nunca sucedió que tantas personas hicieran cursos en España, y eso que peones y camareros –que son los trabajadores que más se contratan- no requieren de una excesiva formación, y en hostelería y comercio se detecta sobreformación. Se trata, en suma, de una nueva realidad que se relaciona también con la educación recibida por las nuevas generaciones y que habrá que atender con criterios de futuro. El aviso del gobernador del Banco de España es para tomarse el asunto en serio.

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