Pequeño repaso de nuestros males y alguna idea para mujeres emprendedoras (y II)

Pequeño repaso de nuestros males y alguna idea para mujeres emprendedoras (y II)

Roberto Baños Villalba. Director de Hotel. Miembro de ASETHAN

Soy consciente de que mis palabras levantarán más de una ampolla y aún más cuando, pensando en esa moderna evolución del turismo y de la hotelería en que vivimos, les propongo una idea particular que tengo para esos pequeños “hoteles con encanto”, céntricos, personales, soigné, con carisma, etc., que están proliferando en las grandes ciudades.
Difícilmente estos hoteles, van a querer o poder contratar a un director con carrera universitaria, y master en Cornell, o masters en dirección de personal, en economía, en liderazgo, y todo lo que ustedes quieran, porque el refrán “la burra no da para tanto”, es perfectamente aplicable.

Llegado a este punto, se me ocurre que esas mujeres que están actualmente en Escuelas de Formación Profesional o de Hostelería, preparándose para optar en su día a un puesto de gobernanta (jefe de departamento), o de “mando intermedio”, podrían ser las futuras directoras de esos hoteles.
Sería necesario que en las enseñanzas actuales, se incluyeran una serie de materias nuevas que hoy no tienen, e intensificar otras más específicas que las instruyeran en diferentes menesteres inherentes a los conocimientos que luego se les va a exigir. No voy a enumerar aquí las virtudes que las mujeres tienen en este gremio, y su perfecto encaje en la dirección de esos pequeños hoteles casi personales, que estoy seguro podrían dirigir con gran éxito.
Ante la pregunta de si estarían capacitadas para desarrollar operaciones de marketing de envergadura ¿de verdad piensan en hoteles de 30-40-50-60, habitaciones?, contestaría que a lo mejor valdría la pena pagar una consultoría externa si llega el caso para ese cometido. Lo que sí estoy seguro es que en poco tiempo esas directoras serán capaces de buscar mayores objetivos y desarrollarse para hoteles más grandes.
Atención, anoten:
– Conocimientos reales de los demás departamentos del hotel.
– Al tanto de las modernas tecnologías para gestión y recursos energéticos del hotel.
– Preparadas en F&B, en eventos (banquetes y convenciones) así como en outside catering.
– Con idiomas.
– Con buena presencia y dotes de mando.
– ¿Serían un buena adquisición? Les ruego no ponerle pegas si no acredita Máster en Suiza o de la Sorbona.
Sé también que algunos directores de hotel no estarán de acuerdo con mis ideas; no es mi intención molestar, pero cuando empecé en este gremio e hice mis primeras prácticas en el hotel Londres y de Inglaterra de San Sebastián, la directora era Madame Duport (extraordinaria) y en Madrid el Hotel Ritz lo dirigía la srta. Guerendiarain (una “number one” de cuidado). Ahí tuve presente que, cuando te topas con una mujer preparada, los hombres debemos abrocharnos bien los pantalones para competir.
También recuerdo que la srta. María Victoria Tejedor Sanz, pasó tres años en la Escuela de Hostelería de Madrid, y salió contratada en 1963 como gobernanta del hotel Richmond de la capital. Ya en 1965 fue promovida a directora, en donde permaneció durante 35 años, siendo la primera alumna en conseguir un puesto directivo. Demostró su valía durante las prácticas que hizo en ese hotel durante los años de escuela (sobran las palabras).
Por otra parte, estoy seguro que en la actualidad las mujeres (como suelo explicar en mis charlas), sabrán dirigir muy bien un “hotel para mujeres ejecutivas”, pues no sé si se han percatado que de aquí a pocos años el porcentaje de ese colectivo de clientes llegará a un 35 por ciento y cuando eligen un determinado hotel no lo cambian por otro, convirtiéndose en clientes fieles del mismo.

Para terminar, diré que la hotelería esta cambiando de forma vertiginosa como leemos cada día, pero no es menos cierto que sigue y seguirá habiendo clientes con un poder adquisitivo superior al bajo, que continúan buscando todavía el “value for money”, de ahí que proliferen los hoteles de los que les hablo y espero que intenten despegarse de los otros, teniendo la decencia y el buen gusto de no “tirar” los precios para poder continuar con lo que ofertan al cliente en sus folletos. ¿Folletos? ¡Anda este tío! ¿No se entera de que todo está ya en el móvil?

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