Pilar Rangel: “El Sahel es el polvorín de Europa” - El Sol Digital
Pilar Rangel: “El Sahel es el polvorín de Europa”La profesora Pilar Rangel

Pilar Rangel: “El Sahel es el polvorín de Europa”

Conversaciones de El Sol Digital (LII)

Pilar Rangel, profesora en cursos de contrayihadismo 

Vicente Almenara.- Pilar Rangel es profesora de Derecho Internacional Público en la Universidad de Málaga y lleva años organizando cursos universitarios acerca del yihadismo con la colaboración de destacados especialistas españoles y también marroquíes. Buena conocedora del área del Sahel -tiene una hija de Mali-, alerta de que el peligro está cada vez más cerca y que Europa se debe tomar en serio la amenaza. En las aulas en las que habla y proyecta mapas del África subsahariana no solo hay alumnos de Derecho, también miembros de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado y ciudadanos interesados por lo que está pasando no solo allí, tras el Estrecho de Gibraltar, sino aquí mismo, entre nosotros.

 

¿Cuándo empieza a organizar cursos?

Cuando el tema del terrorismo internacional comienza a hacerse más latente en el ámbito europeo. También por viajar a Mali, ya que tengo una hija nacida en Bamako. Te encuentras una realidad muy fuerte en África. Todos estos grupos terroristas a pesar de las operaciones internacionales existentes van avanzando y cogiendo terreno. La población entonces empieza a emigrar a Europa debido a esto, especialmente en el África subsahariana

¿Usted relaciona el avance del terrorismo con el flujo migratorio?

En el tema de África, sí. El terrorismo principal surge cuando Al Qaeda y Daesh  pretende establecer el califato en el mundo, concretamente en Siria e Irak. Los que nos ocupábamos del tema del terrorismo veíamos con mucha probabilidad, haciendo prospectiva, que fuera hacia África porque hay un montón de estados fallidos, especialmente en Libia con la caída de Gadafi. Además, Libia y Mali tienen una característica, sus fronteras son muy porosas, el terreno es totalmente desértico, lo que hace que sea una zona de terrorismo y crimen organizado. Por ejemplo, el gobierno de Mali es muy débil y no controla nada de su territorio. El hecho de viajar a Mali o a Burkina te hace ver su situación. Tú hablas con ellos y no les recomiendas venir a Europa debido a la posibilidad de morir por el camino y te dicen que “si nos quedamos aquí moriremos”. Pueden morir porque se encuentran en uno de los países más pobres del mundo o por el avance del terrorismo yihadista. Las fuerzas internacionales en los últimos años no han conseguido frenarlo. En Mali están todas las distintas franquicias de Al Qaeda. Los grupos yihadistas cada día abarcan más territorio y la población huye. El destino fundamental es Europa. En 2012, la situación fue tremenda porque casi llegaron a Bamako. La realidad es que continuamente hay ataques. El sueldo medio en Mali son 50 euros, si las mafias te ofrecen euros tú te vas con ellos. He conocido casos de gente que se enrola en un grupo terrorista por un plato de comida. Nosotros decimos que el Sahel es el polvorín de Europa. Este verano en Burkina, en una conferencia, les decía a los alumnos que tienen que estudiar para levantar su país, pero después los profesores me decían que mientras exista una diferencia salarial tan tremenda la inmigración se va a seguir produciendo. En Málaga estamos recibiendo ciento y pico inmigrantes cada semana.

El presidente Pedro Sánchez estuvo hace poco más de una semana con el Rey de Marruecos y allí canjean ayuda económica por la aceptación de devoluciones.

Marruecos quiere dinero porque es un país emergente. La realidad es muy dura. Es verdad que Marruecos con el tema del terrorismo está trabajando bien y, además, colabora con España; sin embargo, en la inmigración tenemos un tira y afloja. Marruecos pone a los inmigrantes devueltos en la puerta del desierto y eso es muy duro.

¿Atisba una solución para el tema de la inmigración en el Mediterráneo?

Nosotros decimos que hay que trabajar más en el desarrollo. Es verdad que tanto España como la Unión Europea tienen programas para ello, pero saber cuando se está usando en lo que es necesario que se haga o se pierde en otras manos… Cuando yo estaba en el proceso de adopción nos enterábamos de que lo que mandábamos al orfanato se perdía o, incluso, se lo quedaba la propia directora. Los países del Sahel tienen gobernantes corruptos y eso lo complica todo.

¿Cómo ve el papel de España en la lucha contra el terrorismo?

La verdad es que España se ha implicado, pero especialmente en las operaciones de adiestramiento. España no está en ninguna operación de confrontación. En mi opinión, no es que España se tenga que implicar más, ya que los presupuestos son un problema. Lo que sí es verdad es que si Europa no hace algo lo veo mal, si saltan el Mediterráneo a donde llegan primero es a nosotros. Tenemos células en la misma costa de Argelia. Si ves todos los territorios y luego el Cuerno de África, piensas que si todos los grupos terroristas se unieran podrían controlar media África y mirar hacia Europa. España está muy limitada, pero tendría que involucrarse más en este tema. Pasa lo de siempre con los países que se han unido para luchar contra el terrorismo, sale el “yo he puesto más dinero” que hace que se pierda eficacia. Hay distintas operaciones, sin embargo, cuando te encuentras a 4.000 yihadistas que dominan el territorio y disponen de buen equipamiento proveniente del tráfico ilícito…  pues los soldados que están enfrente y que cobran 50 euros al mes salen corriendo Son países que no han sufrido guerras y siempre han sido coloniales, no han invertido en defensa. Los aviones de Bamako estaban desguazados prácticamente y no tenían piezas para arreglarlos. Tampoco tienen conciencia de nación o de país porque, por ejemplo, Mali son tribus que luchan por sí mismas.

¿Es bueno el conocimiento y la preparación de España en este tema debido a sus especialistas y a nuestro pasado histórico?

España es uno de los países referentes por sus años de lucha contra ETA, pero una cosa es combatir el terrorismo es España y otra combatirlo en otros países. Es verdad que somos referentes, pero creo que la gente no sabe que estamos a la cabeza en ese ámbito. En África se está formando al ejercito maliense, es una fuerza de adiestramiento.

¿Cómo ve a los servicios de Inteligencia en esta guerra?

Hay un Trabajo de Fin de Grado de cooperación de los servicios de Inteligencia en la lucha contra el terrorismo yihadista de un alumno mío. Tuvimos que acotar muchísimo porque esto es muy amplio. Centré al alumno en el caso de España, en la lucha contra ETA y el yihadismo. Cogimos casos de servicios de Inteligencia que colaboran (Francia, Marruecos y Portugal). Es verdad que, en el caso de Marruecos, existe una cooperación extraordinaria. Hay distintas oficinas donde los servicios de Inteligencia marroquíes y españoles trabajan de forma conjunta compartiendo bases de datos, algo impensable hace años. Con Francia y Estados Unidos también se está trabajando bien. Hay que compartir siempre la información. Pasa incluso dentro de España con los distintos cuerpos existentes, que tienden a guardarse su información para que otros no se apunten el tanto. Creo que debemos estar unidos.

¿A qué achaca la disminución de ataques terroristas en Europa?

Toda la propaganda de Dáesh, que era tremenda, fue destruida. Ahora mismo, la guerra que se está librando es en el cibercalifato. Hubo un primer momento en el que se presentaba el califato como una vida idílica. Cuando algunos viajaron a Siria e Irak, especialmente británicos, se desilusionaron con el Dáesh. Todos esos testimonios y la destrucción de su infraestructura mediática ha hecho que Dáesh produzca menos atentados. No podemos relajarnos, ya que el nivel de adeptos continúa, especialmente en Telegram. Hay grupos que tienen 1.000 personas, que pueden ser desde miembros de seguridad de distintos países hasta gente que está radicalizada. Es importante decir que ellos no atentan cuando quieren, sino cuando pueden, de ahí que la labor de prevención es importante. A través de Turquía se nos colaron muchos terroristas en potencia, hay que estar muy atentos en las fronteras de la Unión de Europea porque hoy se puede falsificar fácilmente un pasaporte. Sin embargo, con los datos biométricos sí sabes quién es esa persona.

¿Ha pasado ya lo peor con el terrorismo yihadista?

No puedo decir nada. En África, sí va a peor. En Siria e Irak es verdad que se ha debilitado mucho. Si vemos los mapas de control del territorio vemos que quedan pequeños reductos, pero se han marchado a otros territorios, como Filipinas o el Cáucaso. Yo creo que no va a desaparecer, cambiará a otros países. Siempre digo que el problema del terrorismo ha llegado para quedarse, al igual que la violencia de género, y es la realidad que tenemos. Este verano en Burkina estuvimos en un orfanato. Yo viaje con seguridad desde que baje del avión y en todo momento. En septiembre, ya no se podía viajar a la ciudad donde estuvimos en Burkina. El otro día, el presidente de Burkina advirtió que si su país cae, Europa lo hará también, pues si el terrorismo yihadista llega a la costa nos salta. La distancia con Canarias o con Málaga es de muy pocos kilómetros. En Burkina, se han organizado grupos de autodefensa, hay una zona que es un triángulo, la zona entre Malí, Burkina y Níger que es donde se están cometiendo todos los atentados. También hay muchos secuestrados, como el sacerdote italiano apresado en septiembre, que fue vendido a los terroristas por unos rateros comunes. Este es un ejemplo de la ley de la supervivencia en África.

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