Política contra economía

Política contra economía

El anuncio por el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, de continuar con la política de inyecciones monetarias –por lo que el crédito seguirá siendo barato- es una de esas noticias que levantan el ánimo empresarial pese al rumbo de la política española. La falta de un candidato que se presente a la investidura como presidente del Gobierno de España es un claro signo de inestabilidad que los mercados anotan porque a los inversores no les gusta nada la incertidumbre. Pero más les asusta la posibilidad de políticas intervencionistas en la economía, como podría suceder con un gobierno de Pedro Sánchez y Podemos. El Barómetro de Deloitte para Negocios pone de manifiesto estos y otros datos de interés general, como el hundimiento de los precios del petróleo, la detención del crecimiento de los países emergentes o el proceso secesionista en Cataluña.

El momento presente registra también un factor positivo como la debilidad del euro, que beneficia a las exportaciones, o que España, que es dependiente energético, compre crudo a bajo precio. Pero quizá el dato más positivo sea que el turismo bate récords en nuestro país, así 2015 registró 68 millones de turistas, aunque no solo por un euro barato sino por los atentados y amenazas terroristas en países mediterráneos. En cambio, los productores agrícolas, la pesca y la minería están afectados por la menor demanda de los emergentes.

La evolución de la situación internacional está siendo más determinante que la nacional en cuanto al signo de la economía española pero de continuar el impasse actual que se disputan Rajoy y Sánchez –o lo que sería peor la entrada en el Gobierno de Iglesias– podría hacer bascular peligrosamente la balanza.

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