Relación de un gerente. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado - El Sol Digital

Relación de un gerente. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

Traemos a colación en las presentes líneas cual sea el criterio interpretativo a aplicar ante el contrato de trabajo que originariamente  formaliza  determinada empresa con un trabajador que percibe unos variables cada mes y desempeñando un tiempo después de  firmar el contrato de trabajo  el cargo de consejero y trabajos de alta dirección (en este caso,  la administración de la sociedad comenzó a ser presidida por aquel). A tal fin, ulteriormente,  la  sociedad fue declarada en concurso de acreedores, por lo que le fue comunicada por la administradora concursal que la actividad que desarrollaba  para la sociedad no cumplía  las condiciones necesarias para ser calificada como relación laboral, sino que entendía  era una relación de prestación de servicios mercantiles, comunicándole así  que  tal relación mercantil con la sociedad quedaba totalmente resuelta.

Debemos tener presente que,  en los casos de relaciones en régimen de dependencia, no calificables de alta dirección, sino comunes, cabría admitir el desempeño simultáneo de cargos de administración de la sociedad y de una relación de carácter laboral, habiendo sido contemplada tal cuestión por la STS  de 26 de diciembre de 2007, recurso 1652/2006,  en la que se concluye que la relación es de carácter mercantil habida cuenta que la exclusión de la relación de laboralidad de los socios que realizan otras tareas diferentes de las propias de su cualidad de socio, puede venir dada por la falta de la nota de ajenidad cuando dicho socio ostenta la titularidad de una cuota societaria determinante, de manera que la prestación de trabajo que pueda realizar se efectúa a título de aportación a la sociedad, cuota que la corriente jusrisprudencial del Alto Tribunal  ha fijado a partir del 50 por ciento de participación en el capital social, si bien  puede venir excluida, al amparo del art. 1.3 c) ET, por falta de dependencia en el trabajo, cuando se trata de personas que forman parte del órgano máximo de dirección de la empresa y, por ende, la relación sería calificada como mercantil.

Por cuanto antecede, si bien es cierto que  la jurisprudencia admite que determinadas  personas puedan tener al mismo tiempo una relación laboral con su empresa, ello sólo sería posible para realizar trabajos que podrían calificarse de comunes u ordinarios; no así cuando se trata de desempeñar al tiempo el cargo de consejero y trabajos de alta dirección (gerente, director general, etc.) dado que en tales supuestos el doble vínculo tiene el único objeto de la suprema gestión y administración de la empresa, es decir, que el cargo de administrador o consejero comprende por sí mismo las funciones propias de alta dirección. En este sentido existe una doctrina reiterada de la Sala del Tribunal Supremo , que podemos resumir, con la  reciente STS de 28 de Septiembre de 2017, seguida bajo Recurso: 3341/2015, en la  que nos refiere que hay que tener en cuenta que las actividades de dirección, gestión, administración y representación de la sociedad son las actividades típicas y específicas de los órganos de administración de las compañías mercantiles, cualquiera que sea la forma que éstos revistan, bien se trate de Consejo de Administración, bien de Administrador único, bien de cualquier otra forma admitida por la Ley; y así, en el ámbito de la sociedad anónima, los órganos de esta clase,  tienen  precisamente como función o misión esencial y característica la realización de esas actividades, a tal fin, es equivocado y contrario a la verdadera esencia de los órganos de administración de la sociedad entender que los mismos se han de limitar a llevar a cabo funciones meramente consultivas o de simple consejo u orientación, pues, por el contrario, les compete la actuación directa y ejecutiva, el ejercicio de la gestión, la dirección y la representación de la compañía. Por consiguiente, todas estas actuaciones comportan «la realización de cometidos inherentes» a la condición de administradores de la sociedad, y encajan plenamente en el «desempeño del cargo de consejero o miembro de los órganos de administración en las empresas que revistan la forma jurídica de sociedad», de ahí que se incardinen en el mencionado artículo 1.3,c) del Estatuto de los Trabajadores.

Por cuanto queda expuesto, en el supuesto sometido a estudio, el  gerente era titular del 33 por ciento de las participaciones sociales, al igual que los otros dos socios de la entidad e igualmente era  presidente del Consejo de Administración, habiendo ejercido como miembro del Consejo de Administración, actuando con autonomía e iniciativa propia y plena responsabilidad, solo limitada por instrucciones del órgano de administración en decisiones conjuntas en las que él también influía. Si bien es cierto que suscribió un contrato de trabajo con la empresa en mayo de 2004, con la categoría de jefe de secciones. No obstante ello,  lo cierto es que no consta que realizara tareas propias de dicha relación laboral común, sino que ejercía funciones de jefe o gerente de ventas y que al año de tener suscrito dicho contrato pasó a desempeñar el cargo de presidente del Consejo de Administración, por lo que, al desempeñar simultáneamente actividades propias del Consejo de Administración de la sociedad y de alta dirección o gerencia de la empresa, en aplicación de la doctrina anteriormente expuesta, la relación ha de ser calificada como mercantil ya que existe una relación de integración orgánica en el campo de la administración social, cuyas facultades se ejercitan directamente.

En resumen, De conformidad con la reciente STS de 28 de septiembre de 2017, seguida bajo recurso 3341/2015  lo que determina la calificación de la relación como mercantil o laboral, no es el contenido de las funciones,  sino la naturaleza de vínculo, por lo que si existe una relación de integración orgánica  en el campo de la administración social, cuyas facultades se ejercitan directamente o mediante delegación interna, la relación no es laboral, sino mercantil, lo que conlleva que, como regla general, sólo en los casos de relaciones de trabajo, en régimen de dependencia, no calificables de alta dirección, sino como comunes, cabría admitir el desempeño simultáneo de cargos de administración de la Sociedad y de una relación de carácter laboral.

 

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