El reto de la hostelería - El Sol Digital
El reto de la hostelería

El reto de la hostelería

La importancia que tiene la hostelería en una zona turística como la Costa del Sol está fuera de toda duda; en buena parte, la imagen que se llevan de nosotros quienes nos visitan, buena o mala, está en relación al trato recibido. También los hoteles tienen mucho que ver en esa fuente de agrado o disgusto, y las infraestructuras, la seguridad y un largo etcétera. Pero la hostelería, por la proximidad humana que requiere el trato con el cliente y la atención a sus gustos es especialmente sensible. Pues bien, cualquiera de nosotros comprueba con una mayor o menor frecuencia -eso dependerá, claro está, de los establecimientos que visite y de la categoría de los mismos- que no siempre ese trato es profesional. Ahora que La Cónsula y CIO Mijas han entrado en una crisis que no sabemos cómo se resolverá, podemos reflexionar acerca de la contribución de estas escuelas a la excelencia de algunos de nuestros establecimientos más conocidos. Pero es obvio que son una mínima parte del todo hostelero.

La necesidad de una cuidada formación es esencial para seguir manteniendo la industria turística de la Costa del Sol, de las más potentes de España. Solo de la exigencia del cliente y de la voluntad del empresario para comprender que hay que cambiar usos y costumbres en los bares, cafeterías y restaurantes puede darse una mejora significativa de la actividad hostelera. Conformarse con la actual situación será deteriorar la misma. Ya se sabe que se estila esa autocomplacencia de que somos los números uno, que el camarero a fin de cuentas es un padre de familia y otras excusas cuando no tonterías al uso. Si dejamos las cosas como están, nunca lo haremos mejor. Conductas como las de esos camareros que retiran el servicio sin preguntar si pueden hacerlo, llegan con la comanda e interrumpen a los comensales que están hablando, sirven sin mirar la mesa mientras hablan con otro compañero, o te propinan una mala contestación cuando se les informa que se lleva demasiado tiempo esperando, son comportamientos que, desgraciadamente, se producen. Por fortuna, contamos con un sector muy evolucionado y con una gran experiencia, pero la minoría perjudica a la mayoría y una actividad de ocio como es la de salir a comer, sea una pareja inglesa, unos madrileños o nosotros mismos, los de aquí, debe convertirse en una experiencia gozosa y no en otra cosa. Vivimos de esto, conviene recordarlo.

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