Salva a María, a Pepe... - El Sol Digital

Salva a María, a Pepe…

Juan Antonio Aguilar Gutiérrez
Doctor en Dirección y Administración de Empresas

 

A Teresa, a Manolo, y a todos los pequeños comerciantes de Málaga. Si no fuera por ellos, la puerta del mueble se habría caído por falta de tornillos, el grifo seguiría goteando por falta de zapatas, y el dobladillo del pantalón estaría hecho un desastre por falta de hilo del tamaño y color necesarios.

 

María y Pepe son parte de esa legión de pequeños comerciantes que hora a hora están a nuestra disposición, en la cercanía de mi calle, para escucharme, asesorarme y darme el mismo servicio de calidad que dieron a mis abuelos y a mis padres. Desgraciadamente, no podrán dárselo a mis hijos, porque habrán desaparecido. Mis hijos se verán perdidos en la frialdad de un pasillo de gran superficie, donde con suerte encontrarán alguien que les indicará con el dedo, aunque no podrá ayudarles porque no sabe.

 

¿Y ante todo ello qué podemos hacer?

 

En primer lugar, reconocer que el comercio tradicional es parte de nuestras vidas, y por ello de nuestro propio patrimonio. Un patrimonio que hemos heredado y abandonado, a pesar de que es portador de conocimientos transmitidos de generación en generación y de que ha venido desempeñando un papel esencial en nuestra sociedad, ya que ha ido configurando y enriqueciendo nuestra cultura y nuestra naturaleza humana de forma silenciosa y pausada.

 

En segundo lugar, actuar. Para ello contamos con un instrumento fantástico y gratuito. Pedir su inclusión en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ya que cumple sobradamente con los criterios de selección establecidos.

 

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), define el patrimonio cultural inmaterial como
“los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes– que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural” (Artículo 2.1).

 

La categoría de Patrimonio de la Humanidad se concede con el objeto de proteger, identificar y preservar el abolengo cultural o natural que se considera especialmente valioso. Alcanzar este título comporta una serie de derechos y obligaciones que garantizarían la vida de estos comerciantes.

 

Somos responsables de entregar este legado que recibimos del pasado, a nuestros hijos en las mejores condiciones. Ahora que los centros urbanos se rehabilitan, es el momento de que el comercio tradicional acompañe a la restauración, creando riqueza a la par que dando un servicio que ha conformado nuestra cultura.

 

Es misión de todos la tarea de vigilar, conservar, proteger y fomentar el estudio de nuestra historia, con el propósito de contribuir a que nosotros mismos, así como otros pueblos y culturas la conozcan y se enriquezcan con ella.

 

El comercio tradicional malagueño es mucho más que un negocio del pasado. También es mucho más que un patrimonio de todos los habitantes de nuestra ciudad. De igual forma, tampoco es algo que debamos añorar en el futuro. El comercio tradicional mediterráneo es pasado, presente y futuro de nuestra sociedad.

 

Si analizamos nuestro pasado, nuestro comercio es un patrimonio que se ha ido dejando al abandono con el correr del tiempo, en favor de las nuevas formas de distribución importadas (franquicias, grandes superficies,…). A pesar de habernos transmitido los conocimientos y las prácticas comerciales de generación en generación; y de haber desempeñado un papel esencial en nuestra sociedad; con su desarrollo ha ido configurando y enriqueciendo la cultura y nuestra naturaleza humana de forma callada y pausada.

 

En el presente, el comercio demuestra en el día a día su preponderancia en el desarrollo cultural, social y económico. Los datos son concluyentes, es el sector que mayor desarrollo proporciona a la ciudad, que crea más empleo de calidad, y que facilita y hace amable la vida de nuestra ciudad.

 

De cara a nuestro futuro, mantiene la importante función que ha desempeñado en nuestra sociedad; que seguirá desempeñando a condición de que se adapte y salvaguarde adecuadamente. Asimismo, puede ayudarnos a percibir y comprender de qué manera podrían resolverse problemas socioculturales actuales como la marginación, el ocio,… típicos de los centros urbanos cuando se abandonan.

 

En base a estas premisas se establece la siguiente petición, para inscribir al comercio tradicional malagueño en Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Mundial, 2003, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO).

 

¿Y cómo lo hago?
Sólo tienes que firmar la petición de la Federación de Comercio de Málaga, tanto a nivel particular como empresa o como entidad.
Necesitamos la fuerza de todos para salvar un patrimonio que es de todos. Ello no te compromete a nada más, ni tiene ningún tipo de coste, ya que se trata de un tema cultural que patrocina UNESCO.

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