Se fue el caimán - El Sol Digital
Se fue el caimán

Se fue el caimán

La muerte del dictador cubano Fidel Castro ha provocado toda una suerte de panegíricos acerca de quien mantuvo la isla de Cuba en una cárcel desde su revolución de 1959. Pero lo más asombroso es que no solo le rinden homenaje póstumo Nicolás Maduro desde Venezuela o Kim Jong-un desde Corea del Norte, que es lo suyo, es que líderes democráticos, desde el Rey de España o Mariano Rajoy hasta Francois Hollande en Francia u otros muchos le rinden honores como si se tratara de un personaje honorable, y no lo es.

Parece que derrocar a un dictador, Fulgencio Batista, para imponer una tiranía más atroz aún no es un mérito que deba ser reconocido internacionalmente. Pues sí, si se tratara de una dictadura de derechas de las que tantos ejemplos ha tenido Hispanoamérica, y aunque la situación allí fuera allí de desgobierno, las loas en absoluto habrían existido, como es lo lógico, pero con las dictaduras comunistas -como esta, de partido único, sin sindicatos libres, falta absoluta de libertad de prensa, etc.- hay otra baraja para repartir y otro gallo le canta a los Castro. A lo sumo, algunos analistas y dirigentes políticos se atreven a decir que el sátrapa tiene luces y sombras, un eufemismo para no llamarle por su nombre.

Porque, además, en Cuba se ha fusilado a 7.100 personas según las propias cifras oficiales; hay presos políticos; se dan palizas en prisión y en las calles a cualquier disidente, como a las Damas de Blanco; se persigue a los homosexuales; los intelectuales que merecen tal nombre salen del país si no están en las cárceles o bajo arresto domiciliario -Lezama, Cabrera, Padilla…-; el exilio se eleva a 2,5 millones de cubanos de una población de 10 millones, muchos de ellos balseros que prefirieron enfrentarse a los tiburones antes que al caimán que reinaba en la isla. Estos apuntes y un largo etcétera de otras “conquistas” de la revolución cubana son el legado del camarada Fidel que ahora su hermano Raúl -en la más pura tradición dinástica- tendrá que administrar.

La iconografía de izquierdas desde siempre ha tenido mejor cartel que la de derechas, aun sabiendo los gobiernos occidentales que están amenazados por quienes detestan la democracia y las libertades individuales. Es una clase de guiño a la opinión pública, buena parte de la cual cree a estas alturas que el Che Guevara era un romántico y no un terrorista. Algo tiene que ver la educación que han recibido nuestros hijos.

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