Sobre el uso de la palabra emérito

Sobre el uso de la palabra emérito

Rafael Esteve Secall

Miembro en activo de ASETHAN (Asociación Emérita de Turismo y Hostelería de Andalucía )

Distintas acepciones

Real Academia Española
1. Dicho de una persona, especialmente de un profesor. Que se ha jubilado y mantiene sus honores y alguna de sus funciones.
2. En la Roma antigua, dicho de un soldado que había cumplido un tiempo de servicio y disfrutaba la recompensa debida a sus méritos.

María Moliner
(Lat, “eméritus”, derivado de “merere”; v. merecer, adj.) Se aplica al funcionario, designado por el nombre de empleo, que percibe después de retirado un premio por sus buenos servicios. Particularmente, al soldado de la Roma antigua que disfrutaba de una recompensa.

Julio Casares
Aplícase a quien después de haber cesado en un empleo, disfruta de algún premio por sus buenos servicios.

El uso de la palabra emérito

Después de transcribir algunas definiciones relevantes en relación con el concepto “emérito” analicemos su uso por ASETHAN.
Ciertamente, el concepto emérito es un adjetivo que nace en relación con los soldados romanos, pero se ha aplicado con posterioridad en el uso de la lengua a los profesores jubilados, o como dice María Moliner a los funcionarios. No es el caso de los directores de orquesta que se mencionan en el escrito, que no son asimilables ni a uno ni a otro.
Esto nos lleva a concluir que se ha producido una extensión del uso de esta palabra a situaciones laborales diferentes a las que señala el diccionario. Por otro lado, la lengua no es algo estático y definido para siempre por la Real Academia, sino que es un instrumento vivo por el uso que los hablantes del español hacemos del mismo. Por eso, las sucesivas ediciones del diccionario cambian los contenidos de la RAE introduciendo nuevas palabras y quitando otras por desuso, al tiempo que se cambian incluso las acepciones de las palabras por cambios en los contenidos de las mismas que el uso corriente delata. (Es muy conocida la protesta de la etnia gitana por las acepciones de esa palabra en el último diccionario, en el que una acepción coloquial de esa palabra es la de una persona que estafa u obra con engaño). Y la Academia ha subrayado que ella no define nada, sino que deja constancia del uso habitual y el sentido de la misma, es como un notario de la lengua. Ni tampoco dice si el uso de una palabra es correcto o no.
En cualquier caso es evidente que las ideas que están bajo el concepto emérito son las que señala Julio Casares: “Una situación de retiro y un premio por los servicios prestados”.
De todas formas, es importante subrayar que en el caso del profesor universitario su designación como emérito implica continuar en activo algún tiempo más después del legalmente establecido para la jubilación, con la correspondiente retribución, lo que se considera como un premio.
Asimismo, es importante señalar que no solo es un adjetivo sino que la palabra emérito/a se puede usar como sustantivo también; que es el sentido en el que la utilizamos en Asethan. Sus miembros somos “eméritos” del Turismo y Hostelería, porque hemos querido denominar así a quienes formamos parte de Asethan. No es una asociación abierta a quien quiera formar parte de ella, tampoco es una “Academia” en el sentido de corporación pública de la palabra (la exclusividad de ese concepto para tales implicaría eliminar la denominación Academia, entre otras, a las conocidas de Gastronomía o del Vino porque no son corporaciones públicas), sino que se entra en ella mediante invitación aprobada por sus miembros habiendo cubierto una serie de méritos que se detallan en nuestros estatutos, relacionados con una dilatada actividad profesional ligada al turismo y la hostelería.

Sobre el hipotético uso inadecuado de la palabra emérito por ASETHAN.

Como los miembros de Asethan no lo son en su calidad de funcionarios destacados, ni profesores universitarios, ni eclesiásticos…, el uso de la palabra “emérito” no produce ningún desdoro a ninguna institución que tenga reglamentado el uso de tal adjetivo ligado a determinadas prebendas, como las de los profesores universitarios. Tampoco en la milicia existe el soldado emérito, que es el origen de la palabra. Ni existe el maestro emérito que podría haber perfectamente a similitud de la Universidad.
Con esto queremos decir que no puede haber exclusividad en el uso de la palabra por ninguna institución. Solo cabría cuestionar su uso si se hablara de profesores de turismo eméritos, que no es el caso. Por otro lado, en el campo del turismo y la hostelería, no existe “funcionarización alguna”, ni administración que enseñe la profesión en sus múltiples variantes, por lo que no hay mecanismo alguno de premiar a personas que, dentro de su dilatada actividad profesional ligada al turismo, hayan destacado. Este hueco es el que en buena medida pretende cubrir Asethan porque la invitación a formar parte de ella implica un reconocimiento de la trayectoria del invitado por quienes han sido los “pioneros del turismo en la Costa del Sol”. Por consiguiente, es un honor que hemos recibido quienes nos integramos en ella después de su fundación.
Obviamente a los fundadores nadie los ha nombrado nada, se han erigido en “patrocinadores/fundadores” de esta asociación con todo el derecho que se les reconoce en el mundo turístico de “haber sido todo” en las diferentes asociaciones profesionales del turismo, a escala local, regional, nacional, internacional e incluso mundial. Y fundaron Asethan, conscientes de la importancia del legado de conocimientos y experiencias que como pioneros del turismo de la Costa del Sol atesoran, y conscientes asimismo de que todavía hay muchos jubilados “del turismo” que pueden aportar bastantes cosas –dentro del carácter sin ánimo de lucro de nuestra asociación- en recomendaciones, consejos y asesoramientos desinteresados tanto al sector público como al privado.

Estos son los datos, los méritos, y el sentido de calificar como “eméritos” del turismo y la hostelería a los miembros de ASETHAN.

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