Soho de Málaga, ¿zona de arte o negocio?

Soho de Málaga, ¿zona de arte o negocio?

Cultura, arte y modernidad, son las palabras que nos vienen a la mente al escuchar el término “Soho”. Esta palabra tiene su origen en un barrio llamado Soho situado, aún en la actualidad, en Manhattan, Nueva York. Denominado de esta forma porque está situado al sur de la calle Houston, es decir, So-uth of Houston, y ha dado lugar a que ciudades como Londres, Hong Kong, y en la actualidad Málaga, tomen esta palabra para denominar la zona destinada a la cultura y el ocio de su ciudad. Durante los años sesenta y setenta, Soho se convirtió en un barrio donde emergieron los artistas, ya que los locales de dicha calle se podían adquirir por un precio muy económico por ser en su origen antiguas fábricas de hierro, dando lugar a una zona artística con un toque bohemio en un espacio en el que la revolución industrial dejó huella. Al cabo de los años, los artistas tuvieron que abandonar progresivamente esta zona debido al aumento del precio del suelo, hasta que finalmente solo pudieron permitirse vivir allí aquellos con mayor poder adquisitivo. A día de hoy, existe aún este barrio, con sus galerías de artes, anticuarios, boutiques, cafés, entre otros, pero es un eco de lo que un día fue, ya que ahora refleja modernidad, estatus y elegancia. La ciudad de Málaga ha adquirido la idea de este barrio neoyorquino para la creación de una zona de arte, porque a finales de la primera década del dos mil, los vecinos y comerciantes de la zona del Ensanche de Heredia, ubicación del Soho de Málaga, querían que el lugar fuera cultural y, por lo tanto, zona de comercios, artistas y tránsito. La zona se encuentra situada en pleno centro de la ciudad, entre la Alameda Sur y el Muelle Heredia (eje norte- sur) y entre la Plaza de la Marina y el Río Guadalmedina (eje este-oeste), y contaba ya en su espacio con el Centro de Arte Contemporáneo (CAC), el Teatro Alameda y el Archivo Municipal. No obstante, lejos de ser un paraíso cultural, el Soho de Málaga se ha caracterizado por ser históricamente un lugar en el que la delincuencia y la prostitución han sido indiscutiblemente los principales protagonistas, y donde, según han relatado los propios comerciantes de la zona, no se ha conseguido desprenderse de esta mala fama, hasta el punto de evitar pasear por sus calles o no emprender nuevas actividades comerciales porque serían un fracaso seguro. En la actualidad, todo ha cambiado y el proyecto de la reactivación de este espacio fue aceptado tomando el nombre “Soho Málaga” y así comenzó la peatonalización de diversas zonas, como las calles Casas de Campo, Tomás Heredia y Plaza del poeta Alfonso Canales, entre otras, para así poco a poco convertirse en un barrio artístico y de ocio en el que se quiere atraer turistas e ingresos. Esta actuación se ha podido llevar a cabo gracias a la ayuda financiera de fondos europeos Feder y de la Cooperación Transfronteriza, gestionados por el OMAU, organismo en el que participa Promálaga. Como vemos, la diferencia destacable del Soho de Manhattan con el malagueño es que el barrio neoyorquino se convirtió en una zona de arte porque los artistas vivían allí y emprendieron nuevos negocios relacionados con sus dotes artísticas, y aquí se ha querido imponer la cultura y el arte artificialmente y en vez de convertirse en una zona de gestión pública se está convirtiendo en una red de empresas privadas, como acusa el viceportavoz socialista en el Ayuntamiento de Málaga, Manuel Hurtado, “tenemos sospechas de que la gestión municipal está siendo muy opaca con los procesos de con- Soho de Málaga, ¿zona de arte o negocio? tratación y patrocinio pero muy generosa en la aportación de fondos comunitarios para el beneficio privado”. El PSOE recordó, en un comunicado, la polémica que supuso la contratación de la empresa privada de Fernando Francés, director del CAC Málaga, Sandflower Art & Culture Advisors, y destaca el proyecto MAUS en el 2013 (Málaga Arte Urbano Soho), en el que se permitía que reconocidos artistas del arte urbano como Faith 47, ROA, entre otros, plasmasen sus obras en los edificios de esta zona, convirtiéndose en una galería de arte al aire libre, aunque los malagueños desconocían que la empresa de Francés tenía la exclusividad de estos artistas participantes. Por esta queja, María Gámez va a incluir en su programa electoral que el Soho sea gestionado, organizado y ejecutado públicamente para generar empleo y riqueza. La socialista quiere que los malagueños participen en este barrio, en contraposición al Centro Pompidou y el Museo de Arte Ruso que han supuesto un sobrecoste al Ayuntamiento malagueño y hace que perdamos parte de la identidad histórico cultural de la ciudad. Para emprender en el Soho, se ha propuesto el Banco de Ideas de Negocio, que se puede visualizar desde la página web oficial del Soho Málaga, que tras analizar el desarrollo económico de la zona, ha decidido al Consistorio orientar a los futuros emprendedores sobre qué tipo de negocio deben implantarse en este barrio, como tiendas de ropa, de segunda mano, negocios para vender y reparar vehículos, restaurantes, supermercados, bibliotecas, museos, comercios al por menor de artículos nuevos, entre otros. Los empresarios ya existentes apoyaron el proyecto cultural, como una de las empresas más antiguas de allí, Escobar Aseores SL, ubicado en Alameda Colón, que ha expresado que este proyecto va a dar lugar a nuevos aires y relaciones culturales, y no les afectan las modificaciones que han surgido para la adaptación artística. Un pero: el precio para alquilar un local ha subido vertiginosamente, convirtiéndose en la actualidad en la segunda zona de Málaga con el precio más caro por metro cuadrado. Según los datos que aporta idealista. com, web especializada en arrendamientos, el precio medio para alquilar es de 16 euros por metro cuadrado, aunque queda en segundo lugar por no superar la zona del Centro Histórico, que cuesta una media de 36 euros por metro cuadrado. Esta subida de precio para alquilar un local supondrá una trayectoria equivalente a lo que ocurrió en su momento en el Soho de Nueva York, en el que los pequeños emprendedores tuvieron que trasladarse a una zona más económica por no poder permitirse la subida, dando lugar a la gentrificación, es decir, los grandes empresarios, la élite, solo podrían adquirir estos espacios, en vez de convertirse en una zona para poder expresar y difundir cultura y arte, dando lugar a una zona de negocio donde los principales interesados son los grandes emprendedores. Sobre este asunto, el presidente de la Asociación de Comerciantes del Soho, Francisco Carrasquilla, apoya que esta zona sea para pequeños empresarios: “Si quieren hacer un verdadero barrio de las artes, deberían dar facilidades a los artistas, que no pueden competir en precio con los bares y restaurantes”, aunque como suele suceder, siempre ganará el poder adquisitivo”.

Laura Rocío Calderón Istán.

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