La Tertulia ESD196 – Soledad Benítez-Piaya, abogada, y María Ángeles Peña, psicóloga de juzgado de familia: “Un proceso de familia decide lo que va a pasar en tu vida” - El Sol Digital
La Tertulia ESD196 – Soledad Benítez-Piaya, abogada, y María Ángeles Peña, psicóloga de juzgado de familia: “Un proceso de familia decide lo que va a pasar en tu vida”De izquierda a derecha: Miguel Such, cirujano cardiovascular; María Ángeles Peña, psicóloga de juzgado de familia; Soledad Benítez-Piaya, abogada de familia, y Vicente Almenara, presidente de la Tertulia.

La Tertulia ESD196 – Soledad Benítez-Piaya, abogada, y María Ángeles Peña, psicóloga de juzgado de familia: “Un proceso de familia decide lo que va a pasar en tu vida”

Vicente Almenara.- La Tertulia del Congreso de Málaga volvió a celebrar uno de sus almuerzos, en esta ocasión con un tema que levanta pasiones, las rupturas de pareja y sus consecuencias. Soledad Benítez Piaya, abogada de familia, y María Ángeles Peña, psicóloga de juzgado de familia, fueron las ponentes que introdujeron a los comensales en el complejo tema de los procesos de familia en los juzgados.

“Cuando se produce una ruptura hay aspectos básicos como la vivienda familiar, la custodia de los niños y qué dinero hay que pagar”, explicó Soledad Benítez. En un juzgado de familia se pueden tratar factores como el uso del teléfono móvil por parte de los hijos o si se incluye en la pensión acordada el gasto de que éstos se saquen el carnet de conducir, es decir, muchos asuntos y muy diversos.

Para Soledad Benítez el tema comienza por saber qué es la justicia y qué es la injusticia, pues “eso nos lleva a usar palabras clave sobre un conflicto familiar y un proceso judicial”. “Yo creo que el problema en estos procedimientos son las grandes diferencias de personalidad que tienen los jueces, pues la cosa depende de la forma de pensar del juez, su situación personal… Creo que hay situaciones injustas que se evitarían con una regulación más concreta”, afirmó. “El Tribunal Supremo avanza en lo que el legislador no avanza y eso no debe ser así”. “Hay jueces que están en el juzgado de familia sin ser especialistas en familia”, señaló también María Ángeles.

Las dos ponentes comparten ámbito, pero no tareas. Para la abogada de familia es fundamental que se revelen los datos que sean necesarios, con las salvaguardas oportunas, mientras que la psicóloga prefiere que ciertos datos no se revelen para proteger a los menores implicados. Hay un aspecto esencial en el que ambas coinciden: “Creo que las personas y los abogados no nos damos cuenta en ocasiones que un proceso de familia decide lo que va a pasar en tu vida. Que menos que el Estado proteja a las familias estableciendo juzgados especializados”, manifestó Soledad Benítez-Piaya, que denuncia que “si vas a Marbella no hay equipo técnico o igual no hay fiscal adscrito. Me parece de una gravedad extrema que una parte de la sociedad esté falta de recursos”.

“Si yo me quiero divorciar o separar tengo que pasar por el proceso familiar. Mi proceso familiar entra mal. Nosotros abogamos en el juzgado por la información y tenemos un decálogo del buen divorcio en el que explicamos que éste es un proceso psico-jurídico”, detalló María Ángeles Peña, que en cada una de sus intervenciones muestra su preocupación porque todo el proceso no sea solo un juicio.

Según Soledad Benítez-Piaya, con la situación actual “se discute todo”, lo que aporta aspectos positivos y negativos. Para la psicóloga Peña, es bueno que todo sea discutible para ayudar a los jueces.

Un tertuliano afirmó que conoce hombres “que se han quedado arruinados”. “Yo tengo en el despacho un chalet con una hipoteca de 1.500 euros al mes que paga el padre sin tener la custodia”, expuso Soledad Benítez-Piaya, que manifiesta que echa en falta una norma para intervenir en el factor más problemático en estos casos, el patrimonio económico.

“Hay una sentencia reciente del Tribunal Supremo que atribuye el uso de la casa al hombre a pesar de dar la custodia a la madre, pues el hombre tiene dos hijos menores que vivían con él previamente. Esto ha salido como una novedad, hasta ahí llegamos”, dijo Soledad Benítez.

Un tertuliano mostró interés en los casos con hijos de por medio, pues pregunta cómo se interpretan las declaraciones de los niños. “El juez debe adquirir habilidades para preguntar. En el acompañamiento yo recojo al niño y le sitúo para que sepa donde está para que no tenga miedo o angustia. Una vez que se empieza la exploración filtro preguntas mal hechas. Hay veces que finaliza la exploración y voy al despacho del juez a decirle que el niño no le va a dar la sentencia. Los jueces podrían quitarse de su mesa y quitarse la toga”, explicó María Ángeles Peña.

“Hay un error de concepto básico en la sociedad. El hijo no es propiedad de nadie, pues es una responsabilidad de la familia. Esto debería calar en todas las partes que intervienen porque prima por encima de todo”, manifestó un tertuliano.

“Antes cuando venía un padre o una madre a quejarse le decíamos que viniera con un abogado. Ahora la ley le dice que el niño puede tomar esas acciones”, relató la psicóloga.

“Nos encontramos casos de niños que son unos canallas, la condición de niño no garantiza nada”, apuntó uno de los presentes. María Ángeles explicó un caso de discrepancia en el que el juez requiere un informe para decidir. La cruda realidad aceptada por toda la mesa es que hay niños que conciben maldades impropias de su edad y eso debe tener remedio.

“El derecho es lo más parecido a la medicina. Aquí hay un diagnóstico y un tratamiento. La diferencia es que en medicina se investiga y en derecho no. Para mí, la inteligencia artificial daría posibilidades infinitas”, comentó un tertuliano. Esta intervención dio a lugar a numerosas reacciones, pues otro comensal argumentó que la condición humana no se puede tratar por esa vía. “Yo no digo que solucione, sino que da más posibilidades de solución”, respondió el defensor del big data.

Un miembro de la mesa declaró que hay interesados en el mundo del derecho en que las cosas sigan como están a día de hoy porque si no “les cierran el kiosco”. María Ángeles Peña quiso aclarar de nuevo que lo primero debe ser siempre resolver el conflicto familiar y no únicamente un proceso judicial. “En los procesos de mediación se debe mirar siempre la mejor alternativa a un acuerdo negociado. Muchas veces hay que ver si las expectativas de una persona son falsas”, detalló Soledad Benítez. “A los niños se les manipula, es algo que yo noto en las exploraciones”, dijo Peña. Un tertuliano comentó alucinado que si un menor no puede decidir dejar el colegio o empezar a fumar cómo es posible que pueda decidir como va a ser su educación.

“Me parece injusto que un padre pida la custodia compartida y la madre diga que no quiere pagar cuando ella quiere que le paguen”, explica Soledad Benítez. Un tertuliano preguntó por qué existe esa polémica si el dinero se invierte en la manutención del niño. Varios tertulianos le achacaron a éste que su visión era demasiado inocente. “Hay algunos padres que comparten el usufructo de la casa, pero eso me parece horrible”, manifestó un comensal.

Un tertuliano quiso recordar al resto que la condición humana es “retorcida”. Un invitado citó el caso de los padres que presuntamente han asesinado a sus hijos en Valencia. “Cuando hay un padre con antecedentes psiquiátricos se debería proceder y los niños estarían vivos”, dijo. María Ángeles Peña explicó que hay supuestos de menores que no están en las manos adecuadas. Varios miembros expresaron que “se deben buscar responsables ante la inacción sancionadora de la Justicia”.

María Ángeles Peña explicó otro caso recientemente vivido en el juzgado de familia y en el que existe maltrato físico hacia los niños combinado con otros factores altamente negativos. La psicóloga detalló que el proceso como tal debe ser atendido porque el juez tiene la obligación de pronunciarse y derivar el tema a Asuntos Sociales. Un asistente manifestó que, en ciertos casos, como el citado, quitar “la intervención humana” sí puede ser positivo.

De los niños se pasó a los abuelos. En la mesa entró el tema de los abuelos y abuelas que son abandonados de forma literal en lugares como centros de días o las urgencias de los hospitales. Un invitado contó un caso personal en el que la Policía tuvo que intervenir por la desfachatez y dejadez de la familia responsable de un anciano. La mesa concluyó la tertulia con la sensación de que ha habido una pérdida notable de valores en la sociedad.

 

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