“Con tantas facilidades en la ruptura de las parejas creo que no nos estamos dando una segunda oportunidad” - El Sol Digital
“Con tantas facilidades en la ruptura de las parejas creo que no nos estamos dando una segunda oportunidad”

“Con tantas facilidades en la ruptura de las parejas creo que no nos estamos dando una segunda oportunidad”

Conversaciones de El Sol Digital (II)

Soledad Benítez-Piaya, abogada de familia

Vicente Almenara

Estás especializada en Derecho de Familia. ¿Siempre trabajaste esta rama del Derecho?

Cuando terminé la carrera me fui a hacer la pasantía con Alberto Peláez padre, que ya murió. Una eminencia y referencia en los despachos de Málaga, y lógicamente al principio tocas de todo. Don Manuel González Ruiz, de Málaga, que también murió y era muy amigo de mi familia, me ayudo y animó a que llevara nulidades matrimoniales en el Tribunal Eclesiástico de Málaga. Esta materia me encantó, de hecho me he formado mucho en Derecho Canónico, y soy letrada rotal, por lo cual puedo actuar en toda España. Las nulidades canónicas tienen una jurisdicción muy especial y de ahí vienen una serie de problemas de familia porque, claro, una persona que declara la nulidad de su matrimonio por la iglesia, después tiene que anularlo por lo civil, tiene que arreglar el asunto de los niños, las pensiones, las visitas… Entonces esto me llevó a que paralelamente a los asuntos que Manuel me indicaba que hiciera, los complementase después con Derecho de Familia.

¿Cuánto hace de esto?

Más de 20 años. A partir de ahí me especialicé en familia, y después trabajé en un despacho muy importante a nivel nacional que es Zarraluqui. Me pidió que fuera socia de ellos en Málaga. Así lo hice y estuve trabajando cinco años con ellos, en una oficina en calle Larios. Con lo cual me especialicé mucho más en este campo. Después de este tiempo, establecí mi despacho de abogados.

¿Y por qué diste el salto de separarte?

Estaba antes sola, fue un esfuerzo entrar en un organigrama muy complejo donde las decisiones se tomaban en Madrid, y yo estaba acostumbrada a tener mi propia autonomía, por lo que me costó adaptarme. Sin embargo, me adapté bien, pero con el tiempo vi que este reto ya no me satisfacía y volví a ser la titular de mi despacho.

¿No te arrepientes entonces?

No, qué va, ni me arrepiento de haber estado con ellos porque aprendí muchísimo y obtuve una visión mucho más amplia del Derecho de Familia y de acercarlo a la sociedad.

¿En los años que llevas con estos casos has visto hitos importantes en España?

Sí, cuando empecé todo era muy estático. Desde la Ley del Divorcio del 1981 se sabía que cuando una persona se separaba, en esa época, la gran mayoría de mujeres estaban en casa, el marido era el que salía a trabajar. Un divorcio era algo raro y muy estático, es decir, los niños eran para la madre con una pensión compensatoria y con un régimen de visita. No se discutía nada. Ahora se discute todo, con ello se enriquecen los procedimientos. Ahora se discute la custodia, antes era impensable. También el tema de la vivienda, ahora tienen que verse fórmulas para este problema.

¿En la custodia qué ha pasado para que se haya producido este cambio?

Creo que es lo que pasa siempre con una normativa, va a remolque de lo que ocurre en la sociedad. La sociedad está más viva y va cambiando. Es un hecho que al haber accedido la mujer al mundo laboral de forma normalizada el esquema familiar ha cambiado. Al cambiar esto, es lógico que cambie el resto de las cosas. Por eso, los asuntos cambian en los juzgados de familia, y las sentencias del Tribunal Supremo han sido hitos en el Derecho de Familia. Desde hace diez años hasta ahora han sido sentencias muy claras, y lógicamente esto condiciona a los tribunales inferiores, tanto a los de primera instancia como a los de la Audiencia.

¿Cuál puede ser el Derecho de Familia del futuro? ¿Crees que hay ahora determinadas reformas que empiezan a balbucear y dentro de diez o quince años se van a materializar?

Creo que se está intentando incluir una serie de figuras, como la mediación familiar. Una idea funciona si los que la llevan a cabo son buenos profesionales, es decir, si los mediadores son buenos y hay resultados, esa dará frutos. Si los mediadores no tienen capacidad de empatía con la gente y no da resultados, pues al final eso morirá. Esta es una asignatura pendiente y por ahí pueden ir los tiros. Creo que se intenta no judicializar los problemas familiares, intentar solucionarlos antes de ir al juez. También creo que hay una cuestión fundamental y es crear una jurisdicción especial de familia, cosa que no hay. Parece mentira que hoy en día tal y como están los juzgados de familia y los graves problemas que existen no tengamos esta jurisdicción.

¿Esto en lo civil, y en lo eclesiástico?

Creo que el Papa Francisco, desde Motu Proprio, que entró en vigor el pasado 8 de diciembre, ha dado un vuelco enorme a la jurisdicción eclesiástica. Ha dado aire fresco a los procedimientos haciendo ver que el tribunal lo que tiene que hacer es ayudar a los fieles a entrar otra vez en la Iglesia una vez que están divorciados. Y abogar porque la gente divorciada pueda acceder a esto, sin necesidad de un proceso que dure diez o cinco años, además de resultar carísimo. Sobre todo, hay que agilizar el trámite, muy encorsetado, y también reducir las tasas del divorcio, puede que por aquí vayan los próximos pasos. También es una cosa muy importante que antes hacían falta dos sentencias afirmativas con lo cual incrementaba el tiempo y el coste, y ahora solo hace falta una. En el Tribunal Eclesiástico hay la posibilidad de que la gente pida reducción de costes tanto de abogado como de costes del tribunal. Además, si tú vas a un tribunal y te toca un abogado de oficio que no sabe bien llevar eso, hay que tener muy claro que si en la nulidad te dicen no a una causa, después tú no lo puedes volver a intentar por esa causa. Ahí lo que te digo es que lo que sí pediría al Tribunal Eclesiástico es que en los turnos de oficio, teniendo en cuenta lo que se juega una persona, solamente hubiera personas con capacidad tanto jurídica como práctica para llevar un asunto de nulidad, porque si no se agota. Un divorcio te puede salir mal o te puede salir bien. Si tu pides la nulidad por una causa y no te sale, no puedes volver a pedirla por ahí.

¿Entonces habría solo cinco intentos o causas?

Sí, bueno, causas pueden ser muchas, pero el enfoque pueden ser cinco o seis. Pueden ser por error, por incapacidad, etc. Hay demandas que cogen y aprovechan todos los palos para ver cual sale. Esto deja sin vías para intentarlo por otro motivo, y tiene su importancia.

¿Y su coste en la vida?

Claro, ahí no solo se involucran cuestiones económicas, son cuestiones muy serias. Creo que hay que tomárselo con mucha seriedad.

¿Y las nuevas formas de convivencia? Parejas de hecho, parejas de homosexuales, etc. ¿Esto estará cambiando también la jurisdicción de la familia?

También. Ahora hay parejas del mismo sexo que tienen un hijo adoptado. Aún no he llevado ningún caso, pero me encantaría porque son cosas que hacen diferente el trabajo.

Esto es puro civil, no hay nada eclesiástico.

Efectivamente. El Derecho de Familia es ahora mismo muy creativo.

Son conocidos algunos casos, por ejemplo en una ciudad como Málaga, del marido de una señora que la deja porque se va con un señor. Un día se despide de su casa porque ha conocido a alguien del mismo sexo, algo sobrevenido.

Hay que tener una cosa muy clara, desde 2005 año en que cambió la ley en relación a todos los procesos matrimoniales, ya no hay que alegar causas ni el juez te va a permitir que tú le expliques en un procedimiento lo malísima que ha sido la otra persona pretendiendo que te pueda beneficiar a ti por ese procedimiento incorrecto. Ya no ocurre esto, y la verdad es que frustra mucho a los afectados porque antes se podía alegar que la persona había sido infiel, etc. y el juez castigaba a uno de ellos.

¿Entonces ya no es causa de divorcio la infidelidad?

Es que no hace falta alegarlo. Tú te casas y a los tres meses ya puedes pedirlo, el divorcio. Lo que pasa es que yo creo que estamos dando tanta facilidad a esa figura que la gente ni siquiera lo intenta. Y somos humanos todos, y parece que no, pero con tantas facilidades en la ruptura de las parejas creo que no nos estamos dando una segunda oportunidad.

Se ve que van aumentando año tras años el número de divorcios.

Sí, aumentan muchísimo. Cada minuto hay divorcios. Pero no está bajando el número de personas que se casan. Nada más tienes que ir a una iglesia a pedir fecha de boda y suele tardar varios meses, incluso un año. También está la figura de las parejas de hecho. Aquí hay que dejar claro que porque no se esté inscrito en el Registro Civil si a la hora de separarse una pareja que lleva conviviendo varios años no deja de tener el mismo derecho que los que sí están inscritos. Es decir, por ejemplo, si yo tengo una pareja con la que estoy viviendo desde hace quince años, tengo mis hijos, etc. pues tengo las mismas condiciones que uno que esté inscrito como pareja de hecho. Lo que sí es importante que se sepa es que en cuanto a la Seguridad Social, para la pensión de viudedad es un requisito probar que había una pareja de hecho establecida.

¿Y da derecho a la propiedad de la casa el que una persona conviva contigo en esa casa si es tuya?

No, en absoluto. Es el mismo sistema, por ejemplo, que en la separación de bienes cuando uno se casa. Tampoco da derecho a esa propiedad, si la has pagado tú, aunque estés casado, la vivienda es tuya. En uniones de hecho menos todavía. Cosa diferente es que si hay una cuenta común que la pareja la tiene desde hace muchos años y a través de esta cuenta se está pagando la hipoteca, ahí es cuando se lían las cosas. Yo opino que cuando una persona quiere vivir con otra de forma independiente no debe unir nada, ni cuentas corrientes ni nada.

¿Te vienen más hombres que mujeres al despacho?

Creo que más hombres, pero no te creas, puede ser por épocas. Si me preguntas por esto el año pasado, fueron más mujeres.

¿Y esto tiene que ver con que el hombre se decide más a dar ese paso de irse?

Creo que el paso de irse lo da un hombre, normalmente, cuando tiene ya otra persona, cuando tiene un plan B. Esa es mi percepción de las cosas. La mujer no, en ella el plan B puede estar o no estar. Pero cuando una mujer decide que ya no quiere estar con esa persona, lo hace porque verdaderamente ya no quiere estar. Aconsejo mucho que no se tomen decisiones precipitadas porque estas cosas hay que meditarlas. Hay que dejar un par de meses o tres. Ahora, por ejemplo, en verano, en septiembre, hay un montón de causas, por la convivencia en vacaciones. También en personas que comienzan la jubilación.

¿Aguantamos poco en general, sea el hombre o la mujer, o nos hemos vuelto especialmente exquisitos y egoístas? ¿Es bueno que aguantemos poco y no perdonemos nada?

Creo que no aguantamos nada y pienso que habría que aguantar un poquito. La convivencia es difícil desde siempre y tenemos que tener presente que una relación larga pasa por fases. No puede pretender nadie estar enamoradísimo como el primer año, eso es ridículo. Tenemos que aprender a ir asimilando los cambios que se producen en la relación, pero por la simple relación. Mi abuela decía que lo que antes parecía un lunar con el tiempo es una verruga. Yo creo que cuando hay una base de cariño y una persona se ha casado con cariño merece la pena intentarlo. Pero, claro, cuando hay un momento en el que ya la otra persona no te hace feliz pues hay que cortarlo. ¿Por qué tenemos que hacernos daño los unos a los otros? Hay personas más dependientes, otras menos. Por eso, yo creo que lo que hay que tener es un término medio, ni me voy a divorciar a la primera de cambio ni tampoco voy a aguantar aquí lo que no tengo por qué. Cada uno tiene que tener su dignidad y saber hasta dónde pueden llegar las cosas. Cuando la otra persona no te está dando felicidad o te está haciendo daño hay que tomar decisiones.

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