Temporalidad en el uso de viviendas turísticas. Álvaro Graciani. Abogado - El Sol Digital
Temporalidad en el uso de viviendas turísticas. Álvaro Graciani. Abogado

Temporalidad en el uso de viviendas turísticas. Álvaro Graciani. Abogado

El artículo 1.2.b del Decreto 28/2016, de 2 de febrero, de las viviendas con fines turísticos establece que quedan excluidas del ámbito de aplicación de la norma […] las viviendas contratadas por tiempo superior a dos meses computados de forma continuada por una misma persona usuaria.  Preceptos similares encontramos en otras normativas autonómicas como el art. 4.d del Decreto 3/2017, de 16 de febrero, por el que se regulan los establecimientos de alojamiento en la modalidad de vivienda de uso turístico en la Comunidad de Castilla y León según el cual se entiende por servicio de alojamiento en la modalidad de vivienda de uso turístico: consiste en la prestación de hospedaje de forma habitual y con carácter temporal, esto es por un plazo máximo de dos meses seguidos a un mismo turista, a cambio de contraprestación económica y en un establecimiento abierto al público en general, o el art 9.1 del Decreto 12/2017, de 26 de enero, por el que se establece la ordenación de apartamentos turísticos, viviendas turísticas y viviendas de uso turístico en la Comunidad Autónoma de Galicia que nos dice que el período de alojamiento continuado no podrá exceder de tres meses, circunstancia que se reflejará en el documento de admisión.

Pero qué quiere decir exactamente lo anterior: que una vivienda que se destine a uso turístico nunca podrá arrendarse por un tiempo superior indicado por la normativa o que en caso de realizarse dicho arrendamiento éste se regulará por otra normativa (por ejemplo el art.3  de la Ley de Arrendamientos Urbanos).

La respuesta  a esta pregunta la encontramos en dos pronunciamientos del Tribunal Supremo, el primero de ellos, la STS 1237/2019 de 24 de septiembre dice lo siguiente:  Esta Sala sostiene que, esta previsión reglamentaria, aunque pueda incidir en las facultades de organización del operador, tiene cobertura en el artículo 29 de la Ley 14/2010, de 9 de diciembre, de Turismo de Castilla y León, que establece que la prestación del servicio de hospedaje debe tener carácter temporal, de modo que la fijación del límite de duración de dos meses, por su propia naturaleza, no puede considerarse como una restricción ilegítima al ejercicio de la actividad, y, por ello, no requiere una específica justificación de obedecer a razones imperiosas de interés general, dado el margen de configuración normativa que, en desarrollo de la citada ley 14/2010, corresponde a la Junta de Castilla y León.

Cabe, asimismo, poner de relieve que, al igual que en el supuesto anterior, la superación de dicho límite temporal con una misma persona supondría la no aplicación de la normativa turística objeto de enjuiciamiento en este proceso. Por otro lado la STS 625/2020 de 1 de junio, refiere que en efecto, la previsión del citado artículo 9.1 del Decreto de que «el período de alojamiento continuado no podrá exceder de tres meses» ha de ser interpretada no como una prohibición propiamente tal, sino como un límite para los arrendamientos turísticos regulados en el Decreto. La consecuencia, por tanto, es que un arrendamiento por tiempo superior de apartamentos o viviendas turísticas quedaría fuera de la regulación que examinamos, sin que resulte pertinente en este punto pronunciarse sobre el régimen jurídico preciso que le sería aplicable a semejante arrendamiento.

Por tanto, queda claro que para arrendamientos por motivos vacacionales superiores a dos meses de duración, a una misma persona, no existe prohibición alguna sino una norma de aplicación diferente: en vez del Decreto 28/2016, de 2 de febrero, de las viviendas con fines turísticos, se aplicará la Ley de Arrendamientos Urbanos.

 

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