Todo puede cambiar en 2019. Carlos Ramírez. Abogado - El Sol Digital

Todo puede cambiar en 2019. Carlos Ramírez. Abogado

El poder territorial puede cambiar en mayo de 2019 y originar un cambio de gobierno en junio del año 2020, o en esa misma fecha, si Rajoy se viera impedido a seguir gobernando. Tras su victoria electoral en Cataluña el 21 de diciembre, Ciudadanos y las encuestas a nivel nacional a su favor las tensiones con el gobierno se hacen mayores, así ya ha dado marcha atrás en su acuerdo de Presupuestos con el Gobierno y asegura que solo volverá a sentarse a la mesa si dimite la senadora Pilar Barreiro, imputada en el Caso Púnica, y por otra ha abandonado la subcomisión del Pacto por la Justicia para despolitizar la Justicia. Ciudadanos parece ir a convocatoria de elecciones en mayo del año próximo, y más ante un PSOE que sigue sin encontrar el rumbo ante su propio electorado, cada vez más crítico con su líder y con la labor del partido, que no satisface a la mayoría de los votantes socialistas, según remarcan los sondeos. Y un líder que no convence y un partido que no entusiasma o moviliza a su electorado está abocado a variar su voto a otras formaciones políticas, y según desvela el último sondeo del CIS al 83 por ciento de sus propios votantes no les satisface el rumbo del Partido Socialista o lo censuran abiertamente.

Ciudadanos y Podemos, enemigos irreconciliables, ahora buscan un acuerdo para reformar la ley electoral con el fin de reducir la distancia con el PSOE y con el Partido Popular, a quienes consideran beneficiados por la sobrerrepresentación del voto rural con el actual sistema de reparto de escaños. La fórmula que la formación morada ha puesto encima de la mesa es la ley Sainte-Laguë; es el método aplicado en Alemania y en los países escandinavos, entre otros. Con ese hipotético cambio, sería suficiente para que fuera prácticamente imposible investir a un candidato del PP y el partido de Albert Rivera crecería a costa del de Mariano Rajoy, pasando de 32 diputados a los 44 y Unidos Podemos pasaría de 71 a 77 escaños.

Por otra parte, aún no se han aprobado los presupuestos, y la vigencia del artículo 155 impide que el PNV los apoye, a pesar de haber aprobado el Congreso de los Diputados recientemente el cuponazo vasco para los siguientes cinco años. Los nacionalistas, ponen más obstáculos, y son reforma electoral de Ciudadanos, y el futuro del Estatuto de Autonomía, bien a través de su reforma o bien con un nuevo texto en el que con el apoyo de Bildu y Podemos coinciden en la incorporación del derecho a decidir. Si se tiene en cuenta la estrategia de los secesionistas catalanes de agotar sine die la candidatura de Puigdemont que puede originar otras elecciones autonómicas y alargar la aplicación del citado artículo, supondrá una prórroga de presupuestos, siendo un reflejo más de la extrema debilidad del Gobierno, que irá aumentando conforme finalice el año. En esa situación de precariedad parlamentaria Rajoy se vería abocado a la confluencia de las elecciones generales en mayo y hacerlas coincidir con las autonómicas, municipales y europeas.  Hay muchos temas urgentes en la mesa, pensiones, políticas de empleo, educación, financiación autonómica, reforma del modelo autonómico, equiparación salarial de funcionarios, efectos del Brexit, la inestabilidad en Cataluña, y un largo etc…por lo que será éste un año complejo que en función de los pactos que se puedan conseguir y mantener y la inercia de los acontecimientos económicos y sociales se irá viendo su camino.

Las estrategias políticas y las próximas sentencias sobre tramas de corrupción, que afectan a las dos grandes formaciones políticas pueden ocasionar, entre otras circunstancias, vuelcos en algunas Comunidades Autónomas y capitales de provincias en mayo del año 2019. Si en el año 2015 se produjo una debacle del PP que originó la entrada en tromba del PSOE y Podemos en el ámbito autonómico y municipal, esto parece no se repetirá. Así, Podemos desde hace varios meses lleva un declive continuo que salvo errores del PSOE pueden desmovilizar a parte de su electorado, debiendo resolver las múltiples disputas en el maremagnum de siglas y confluencias que lo integran, sumado a la mejora previsible de la economía y el empleo. El enemigo común de todos va a ser Ciudadanos, que, en las elecciones catalanas, atrajo al electorado progresista del cinturón industrial de Barcelona, y casi a la totalidad del voto del PP. Ciudadanos puede pasar de ser un socio preferente o irremediable a ser el sustituto incomodo en municipios y regiones, en las que los naranjas carecen aún de sólida estructura y de base de afiliados. De momento, las críticas a este partido son leves para no enojarles sabiendo que son necesarios y sus líderes tienen hipersensibilidad a quienes no les dan la razón.

La primera convocatoria será Andalucía que sigue siendo la gran baza del PSOE, y donde Susana Díaz se siente fuerte y con la ventaja de su excelente relación con Ciudadanos, haciendo que la posible subida de la formación naranja les beneficie. Las elecciones corresponden en marzo de 2019, y Rajoy ha comenzado la precampaña. El resultado que salga en esta relevante Comunidad puede ser algo más que un termómetro de las múltiples convocatorias de mayo. El PP se juega mucho, pues mantener un resultado pésimo como en el 2016 en el que bajaron de 50 a 33 escaños significaría que la operación Moreno Bonilla no ha cuajado, y sus efectos en mayo pueden ser de catástrofe, y para colmo con unos datos pésimos de la gestión socialista en empleo, sanidad y educación, que asustarían a cualquier dirigente fuera de esta Comunidad Autónoma.

Si observamos los resultados en las autonómicas, empezaremos por Castilla y León, en la que Ciudadanos debe su éxito al voto urbano y se prevé mejoras, aunque el PP seguirá manteniendo el poder y un control importante en todas las provincias.  Castilla-La Mancha, es pieza clave para los grandes partidos, y el PP puede ganar y de la pérdida de Podemos podría beneficiarse Ciudadanos que entraría en las Cortes, si bien a nivel de Diputaciones ya está apoyando al PSOE, siendo previsible que la candidata popular no sea María Dolores de Cospedal, volcada en el Ministerio de Defensa. En relación con las regiones más pobladas, Madrid, la batalla más cruenta será entre el PP y Cs. La presidenta popular se orienta cada vez más hacia políticas de giros sociales, a lo que se suman los intentos de la formación naranja de vincular a la presidenta a los casos de corrupción. El reto de Cifuentes será intentar frenar a sus socios a nivel de la Comunidad, ante unos rivales de la izquierda muy fuertes con son el ex ministro Ángel Gabilondo, e Íñigo Errejón. En la Comunidad Valenciana Puig confía en revalidar la Presidencia con un PP todavía en horas bajas por los continuos escándalos de exgobernantes de la era Camps. La única posibilidad del PPCV sería sumar con Ciudadanos y que mejorasen mucho sus resultados. Todo está abierto.

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