Todos los días se puede mejorar en la pandemia. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Abogado - El Sol Digital
Todos los días se puede mejorar en la pandemia. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Abogado

Todos los días se puede mejorar en la pandemia. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Abogado

En base a las previsiones de expertos independientes se prevé una caída del PIB en España para este año de -8/9 por ciento, con un aumento fuerte del paro que puede llegar al 35 por ciento y se estabilizará en torno al 20 por ciento, incluyendo los ERTE.

La mayoría de analistas señalan para el 2021, que el PIB se movería entre el 0 y el 2 por ciento, dependiendo de la velocidad con que se active la economía. Además, hay un millón de PYMES ahora en riesgo de cierre de actividad o de una crisis muy profunda.

La línea de avales nace muerta porque las empresas que pueden beneficiarse de ella ya tenían acceso al crédito. Es relevante asumir que esta crisis no se produce por falta de crédito, sino por la desaparición, por orden gubernamental, de ingresos por inactividad.

Se debe aprovechar el enorme espacio fiscal que va a tener el Gobierno -con el permiso de la CE- para preservar el tejido productivo. Es decir, plantear líneas de liquidez sin recurso, como ya ha hecho Alemania. También liberar del pago de impuestos al trabajo y la actividad económica a todo el tejido productivo. Y atender a protocolos y equipos a las empresas para proteger la salud común y las condiciones de trabajo y que puedan gestionar la cadena de suministros.

A la crisis económica del coronavirus entramos todos juntos, pero la forma de salir puede variar mucho entre los diferentes países del euro. Con menos margen fiscal que sus socios del norte, España no podrá inyectar el mismo dinero para la reactivación que Alemania.

Para evitar un círculo vicioso de deuda insostenible, los países del sur llevan semanas pidiendo a Bruselas compartir con sus compañeros del euro la emisión de bonos europeos.

La resistencia de los países del norte ha hecho que hasta ahora solo se haya concretado un paquete de solo 540.000 millones de euros en préstamos, avales y seguros de desempleo a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede).

En la cumbre de líderes europeos ni siquiera se usó la palabra eurobonos para hablar de un programa europeo de reconstrucción que podría llegar hasta 1,5 billones de euros. ¿Esos fondos de reconstrucción llegarán en forma de subvención como piden Italia, Francia y España, o en forma de préstamo como quieren, entre otros, los Países Bajos y Alemania?

Si no llega con la “mutualización de la deuda”, podría venir con la “monetización del déficit”, una medida extraordinaria que el Banco de Inglaterra inició en abril y que está técnicamente al alcance del BCE.

La monetización consiste simplemente en que el banco central europeo le presta dinero al Gobierno español o rumano, ya sea de manera directa o indirecta. Se lo presta directamente cuando los fondos del banco central van a parar directamente al Gobierno (cuando compra la deuda pública en el mercado primario) y lo hace indirectamente cuando el crédito del banco central lo recibe un agente privado que previamente le había prestado dinero al Gobierno (cuando compra deuda pública en el mercado secundario).

Ahora bien, ¿qué sucede con estas operaciones cuando se dirigen a financiar a Estados que los ahorradores privados perciben como insolventes? ¿Por qué iba alguien a atesorar el papel moneda de una economía estancada y cuyo gobierno sólo puede sufragar la mayor parte de sus gastos incrementando la cantidad de ese papel moneda y diluyendo cada vez más su valor?

El efecto más inmediato de la monetización de la deuda pública es un envilecimiento del papel moneda nacional: elevada inflación interna y depreciación del tipo de cambio. Ahora bien, estas consecuencias pueden enmascararse o compensarse en el caso de la monetización de deuda pública de países solventes, no es el caso de España.

Así las cosas, la cuestión es qué beneficios puede conllevar la monetización de deuda pública: por un lado, si el banco central monetiza deuda de países solventes, sólo contribuirá marginalmente a que el Estado esté más endeudado. Si, por otro lado, monetiza deudas de países insolventes, éstos estarán más endeudados y se perjudicará a parte de la ciudadanía con inflación interna y externa.

Los mercados van a presionar, así como los países del norte, para que les devuelvan su dinero prestado, y eso forzará un regreso a la austeridad, este es el drama que Italia y España enfrentan hoy.

Hay que evitar la deflación y, a la vez, hay que evitar una situación futura en la que niveles elevados de deuda te obliguen a pasar 10 años de austeridad.

Una solución es la “monetización del déficit una única vez”. Esa es la diferencia principal con relación a lo ocurrido en Alemania en 1923, donde el déficit fiscal fue financiado de forma continua por el banco central provocando una situación explosiva.

Solo dos países, Italia y España, han tomado la decisión de cerrar la economía totalmente, sin embargo, países como Alemania, Dinamarca o Corea del Sur han trabajado en contener la emergencia sanitaria pero también debe preservar el tejido productivo.

Las crisis no se cobran necesariamente la cabeza de sus gobernantes, pero la gestión que hagan de ellas sí. Y la comunicación es uno de los pilares clave para que una mala gestión (Italia, Estados Unidos) pueda tener el aplauso de la población “si se conecta bien”, se es veraz y empático.

En el caso de España, el Gobierno ha tenido algunos éxitos comunicativos como la cierta despolitización del mensaje, el reconocimiento constante a los ciudadanos por sus esfuerzos, pero también fallos importantes como la cacofonía de voces, la falta de claridad en los mensajes, exceso de autobombo, los retrasos y las rectificaciones continuas mal justificadas, las dudas en el acierto de las medidas de confinamiento.

La pandemia ha dado una oportunidad única a ciudadanos y observadores para comparar modelos de comunicación de forma casi simultánea en todo el mundo. En Canadá , el primer ministro, se ha ocupado tanto de comparecer cada día con brevedad y claridad, seguido después por especialistas, como de promover el hashtag #thankatrucker.

Merkel ha mantenido un discurso tan sincero como cargado de autoridad científica y un reconocimiento de que “esto es el mayor desafío desde la Guerra Mundial”. Y Conte, en Italia, ha sellado en la memoria de los italianos alguna frase para la historia: “Permanezcamos alejados hoy para abrazarnos con más fuerza mañana”.

Los ciudadanos tienen un instinto para descubrir lo verídico, lo sincero, lo auténtico. No son tan relevantes sus errores y los aciertos, sino su verdadera naturaleza humana. La gente puede olvidar lo que se ha dicho, pero no lo que sintió al escucharlo y las consecuencias en su entorno.

Aquí no solo comunican el Gobierno y las instituciones, esta pandemia informa por sí misma por muchas vías:  ERTE, la muerte de un familiar, la puerta cerrada de cada uno.

El virus se adelanta a la comunicación de los Gobiernos dando un mensaje de incertidumbre, terror, por ello es necesario que los mensajes sean coherentes con los hechos. La incoherencia entre los hechos prometidos (mascarillas, test, medicalización de residencias y tantas cosas) y la realidad conocida por el ciudadano por otras vías es un tsunami de muy difícil gestión.

La desconfianza es uno de los rasgos de nuestra era, y lo es en un mundo hiperconectado y emocional. Por ello es tan importante una conexión bidireccional. Hay que insistir en el optimismo, la motivación, la generosidad para activar la creatividad y la energía de la sociedad española.

Un mal ejemplo, las empresas de diagnóstico in vitro que operan en nuestro país no entienden que el Gobierno no utilice su potencial para aumentar el número de pruebas diagnósticas con las que poder acortar la enfermedad.  Las empresas de productos sanitarios para el diagnóstico in vitro tienen la capacidad de fabricar y comercializar en España más de tres millones de test PCR al mes. Sanidad disponía en la primera quincena de marzo de un listado de empresas fiables que podían proporcionar de forma segura todo tipo de pruebas diagnósticas y materiales de protección.

Los gobiernos deben aprovechar el momento actual para construir planes de transformación digital que posibiliten el teletrabajo y permitan que no se paralice la actividad. Han de generar confianza haciendo pedagogía informando de que la grave situación es asumible y que saldremos más unidos y más fuertes.

Si nos quedamos atrincherados en el miedo, en la neurosis, y en la confianza única de la tecnología y un sistema sanitario público de máximos, entonces el Covid-19, con su reguero de víctimas, no habrá servido para nada.

El compromiso es que la sociedad española debe estar más unida, ser más solidaria. Todos y cada uno de nosotros debemos ser portadores de esperanza y luz en nuestro país, devastado por tanto sufrimiento. Que Dios, tres veces santo, bendiga su humanidad y la guarde.

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