Trabajo no presencial y objetivos. Carlos Ramírez. Abogado - El Sol Digital
Trabajo no presencial y objetivos. Carlos Ramírez. Abogado

Trabajo no presencial y objetivos. Carlos Ramírez. Abogado

Hace cinco años ya que Microsoft España celebró su primera edición de “El Día de la Oficina en Casa” con el objetivo de enseñar los beneficios del trabajo flexible. Bastantes años más atrás las compañías de telefonía móviles empezaron a aportar soluciones para facilitar este tipo de trabajo y flexibilizar en cierta manera el mercado laboral o al menos a los empleados de éste.

Gracias a las nuevas tecnologías y a la necesidad de las empresas de ahorrar costes, esta tendencia se está extendiendo, pues un sector del empresariado ha decidido apostar por la consecución de resultados frente a la cultura de presencia y ya es indiferente dónde se encuentren los empleados ni en qué horario trabajen siempre y cuando lleguen a los objetivos marcados.

La nueva tendencia del “trabajo en casa” no es exclusiva de los trabajadores por cuenta ajena, y la proliferación de la figura del freelance o el autónomo es algo evidente. De hecho, según un Informe de la Seguridad Social los autónomos suponen casi un 20 por ciento de la población ocupada a cierre de 2014, con 3.139.901 personas inscritas el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). La protección de estos trabajadores es el gran desafío.

El extendido concepto de la oficina en casa ha acuñado un nuevo término en el argot laboral, smart-working (trabajo inteligente), ha ayudado a estos profesionales, deseosos de seguir aportando valor al mercado laboral, a poder ofrecer lo mismo que podrían desde una empresa al uso, pero siendo sus propios jefes. Este tipo de trabajo ha impulsado también la creación de otras nuevas formas de trabajar o colaborar, entre ellas se encuentra el co-working, que consiste en compartir sinergias y espacios para poder ofrecer un servicio más completo a los potenciales clientes, pero manteniendo la independencia de cada uno de los profesionales. Estos espacios conjuntos no sólo permiten compartir oficina y equipamientos, sino que fomentan las relaciones estables entre profesionales de diferentes sectores que pueden desembocar incluso en relaciones cliente-proveedor.

Esta palabra, freelance, nació allá por la Edad Media y se refería a los mercenarios que ofrecían sus habilidades con las armas a los señores feudales. Las primeras menciones escritas a los mercenarios o freelancers aparecen en la novela “Ivanhoe” de Walter Scott, publicada en 1820.

Actualmente, la palabra se utiliza para referirnos a personas que realizan trabajos ocasionales para otras personas o empresas, con ingresos puntuales y con una duración (en tiempo) determinada. Por ejemplo, alguien que trabaja en una empresa por cuenta ajena y que en sus ratos libres da charlas de marketing, diseña webs o traduce textos (este segundo trabajo sería su actividad freelance).

Los servicios más demandados en la mayoría de los países europeos para contratar a estos profesionales son: diseño gráfico, merchandising; creación de páginas web y habilidades en desarrollo de lenguajes web (SQL, PHP, HTML, CSS, JAVA, WP).

Un análisis de ManpowerGroup confirma que al 60 por ciento de los trabajadores entre 18 y 49 años, el sueldo y la conciliación son lo que más les motiva en un puesto. Hoy en día, los términos “trabajador autónomo” y “freelance” o “freelancer” se utilizan como sinónimos.

Otro termino conocido es ‘knowmad’ -nómadas del conocimiento- porque llevan su talento donde se demanda. Aunque pudiera parecer idéntico los ‘freelance’, autónomos, trabajadores independientes y ‘knowmad’, los expertos afirman que estos últimos son diferentes. Lo más notable que les define tiene que ver con el ‘learning agility’ -agilidad de aprendizaje-, su flexibilidad y capacidad de adaptación.  Una de sus particularidades es su velocidad de aprendizaje en cinco dimensiones: autoconocimiento, agilidad en las relaciones interpersonales, agilidad mental, agilidad en la consecución de resultados. Raquel Roca en su libro ‘Knowmads, los trabajadores del futuro’- indica que la clave es “destacar con su maestrías y habilidades, a la vez que formar parte del gremio de otros nómadas de intereses o especializaciones similares, para crear valor de manera conjunta”.

La generación ‘Millennial’ se ha erigido en punta de lanza del trabajo independiente. La revolución de la ‘gig economy’ -trabajo por proyectos- ha animado a muchos que han visto en esta salida laboral una posibilidad para organizar, en función de sus necesidades, un tiempo de trabajo y de ocio.

Un informe de McKinsey sobre el trabajo independiente revela que el porcentaje de trabajadores independientes en España por elección propia es menor que en el resto de los países. El 87 por ciento de los trabajadores realizaría un empleo ‘NextGen’ en el futuro -término que define las nuevas formas de trabajar que quieren trabajadores y empresas-; y un 80 por ciento asegura que este tipo de actividad consiste en aprender y utilizar nuevas competencias.

En general, toda persona que trabaje por su cuenta puede ser considerada un trabajador autónomo o freelance, ya que se trata de alguien que ofrece sus servicios a terceros y realiza trabajos por los que recibe una retribución sin sujeción a un contrato de trabajo. Será un sector muy relevante al que el Estado español debe ir implementado sus derechos laborales y sociales, pues millones de personas ocuparán estas actividades económicas, si bien las últimas reformas laborales de 2018 y 2019 han mejorado sus situaciones, aun insuficientes.

En EE. UU. el 66 por ciento de los autónomos a tiempo completo hace uso de sus ahorros al menos una vez al mes. La mayor libertad que buscan aquellos que quieren ser autónomos, también hace que aumente la precariedad de su situación. En este país prevén que para el año 2020 unos 65 millones de americanos serán freelances, y en el 2027, supondrán el 50 por iento de la fuerza de trabajo. Una encuesta realizada, en el año 2017, por Financial Times, mostraba que los autónomos estaban más contentos que los empleados que trabajaban para una compañía salvo por su inseguridad financiera. En este colectivo nos encontramos dos tipos, los que se han visto empujados a esta opción por la dificultad actual de encontrar un empleo remunerado en una empresa y los que desean desarrollar sus cualidades y creatividad sin depender de una firma en concreto.

Mientras tanto, aumenta la gran campaña para borrar de EE. UU. la memoria de Cristóbal Colón, impulsada por movimientos latinos e indigenistas provocando la retirada de estatuas, ataques contra las que quedan en pie y la reacción del colectivo italiano. El mes pasado, una estatua dedicada a Colón en el puerto de Corpus Christi, una ciudad tejana fundada por el explorador español Alonso Álvarez de Pineda en 1519, fue quitada, tampoco volverá a su lugar la estatua en el Grand Park de Los Ángeles. Que el 12 de octubre se deje de conmemorar a nivel federal el día de Colón y se cambie por la “celebración de los pueblos indígenas”, ya se ha logrado en Hawái, Alaska, Vermont y Florida.  ¿Qué gestiones hacen al respecto los gobiernos del Reino de  España y de la República de Italia?

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