Un caso a recordar, Torres Hurtado - El Sol Digital
Un caso a recordar, Torres Hurtado

Un caso a recordar, Torres Hurtado

A estas alturas de la corrupción de este país, nadie discute la miserabilidad que gobierna los partidos políticos, unas veces se ve en los juzgados y otras no. Después contamos con la hipocresía y el doble rasero, el tú más. Lo cierto es que las denuncias por financiación ilegal de los partidos jamás han salido de éstos, ni una, o eran tontos sus dirigentes o tan incompetentes que habría que haberlos echado con buenas maneras y falsas sonrisas por no vigilar lo que ocurría en sus predios.

Viene lo anterior a cuento del que fue alcalde de Granada, José Torres Hurtado, del PP, que hace algo más de cuatro años fue detenido por la Policía acusado de delitos de corrupción, y mire usted por donde el alcalde ha sido absuelto hace muy poco. Pero, además, se le detuvo con aviso a los medios de comunicación para hacerle más daño. ¿Se ha investigado por la misma Policía quién los alertó? Era ministro del Interior el hoy imputado Jorge Fernández Díaz -al frente del Paseo de la Castellana, 5, cuando la Operación Kitchen contra Bárcenas y sus comprometedores papeles-, un dechado de virtudes y del PP. Saquen ustedes sus conclusiones. Se trataba de apearlo del sillón de Granada, con tan mala fortuna que quien lo ocupa ahora es un hombre del PSOE, mérito que también hay que achacarle al ex ministro, repletito que está de medallas.

Es cierto que la concejala de Urbanismo fue condenada a inhabilitación por un delito de prevaricación administrativa, pero fue absuelta de otros delitos más graves. Y esto es lo que importa, la sentencia judicial.

Eran los enemigos internos del alcalde, los del propio PP, los que intentaron descabalgarlo y los que merecen el desprecio de cualquier demócrata, no ya de los afiliados del PP, que no hicieron nada recordable.

Pero hay hechos más ilustrativos de la miserabilidad de algunos conmilitones. En junio de 2014, el alcalde cayó al suelo por un infarto cerebral y fue ingresando en la UCI de un hospital de Granada. Allí, algunos miserables de la dirección del partido esperaron en vano que los médicos firmasen un certificado de incapacidad. ¿Para qué va a ser? Para que dejase la Alcaldía. Pero Torres Hurtado se recuperó y volvió a gobernar. Eso sí, el 12 de abril estuvo en la Feria de Sevilla con el alcalde de la ciudad, Juan Espadas, que se comportó mejor con él que algunos traidores del PP. Allí departió también con Francisco de la Torre, alcalde de Málaga. Al día siguiente, Torres Hurtado era detenido por la Policía en su domicilio de Granada con un impresionante dispositivo policial y la presencia de medios, de lo que debería dar cuenta alguien de la Subdelegación del Gobierno o del Ministerio del Interior. Hasta la propia Fiscalía General del Estado se distanció de la aparatosa detención. El PP, cómo no, pidió su dimisión y lo dieron de baja como militante. ¿No les parece una operación? Suena a eso. Torres Hurtado presentó su dimisión como un señor, el PP… Nunca más este partido ha recuperado la Alcaldía de Granada. Todo se paga.

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