Un juez poco común - El Sol Digital

Un juez poco común

Andrés Carrillo es juez de lo Penal en Murcia. Su estética heavy es algo absolutamente inusual en un magistrado pero sus declaraciones tampoco dejan indiferentes. He aquí algunas de sus opiniones publicadas en El Confidencial.

Los partidos mayoritarios nombran a los Vocales del Poder Judicial, incluso a los 12 que se han de escoger entre jueces y juezas. Hay algunos vocales que se dirían “mixtos”, que se reparten entre partidos. El Greco [el Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa ha criticado la lucha de España contra la corrupción] ha dicho la verdad sobre nosotros y por esa mísera cadena eso se transmite a todo, a que la gente pueda creer que soy un juez “rojo” por llevar melena, y eso es injusto y además es mentira. En mi trabajo soy apolítico por encima de todas las cosas. Nunca dejaré de aplicar una ley por injusta que me parezca, antes plantearía una cuestión al Tribunal Constitucional. No me gusta nada desahuciar a los que cometen una ocupación flagrante cuando se trata de un banco y con cinco churumbeles de por medio pero mando a la Policía Nacional o a la Guardia Civil y los desalojo a los pocos días en cuanto reconocen los hechos, cosa que suelen hacer porque ante la evidencia suele haber poco que defender. No me gusta cómo se describe ese delito, o me gustaría que estuviera modulado de otra forma, pero yo no puedo hacer caridad con dinero ajeno.

P. A veces los jueces buscan fórmulas para que la ley y la justicia coincidan.
R. A veces buscas la interpretación para que la injusticia no sea manifiesta, pero no puedo dejar de aplicar una ley aunque me parezca injusta. El día que los jueces pensemos lo que está bien y lo que está mal sobrarán los parlamentarios y esos no deben sobrar nunca. No sobramos los jueces ni los parlamentarios. El problema es que el poder político se come parte de nuestra tarta en el equilibrio de poderes y nunca se empacha. Ellos nombran a los Vocales del CGPJ y sabemos por los medios quiénes son antes de que efectivamente los haya nombrado el Congreso y antes de que hayan elegido al presidente ya sabemos quién va a ser. Luego, en el Congreso y en CGPJ hacen una representación escénica. Y algunos presidentes han ejercido cargos de responsabilidad en ministerios con determinados partidos. Y estos vocales y estos presidentes nacen con el pecado original de haber sido puestos por el poder político y con los enjuagues y equilibrios de “poder” que hay allí dentro, porque lógicamente quien te ha puesto no te quita pero puede no contar contigo más adelante. Y pueden ser personas muy honradas o pueden no serlo, pero lo cierto es que eso no aguanta una recusación. Los jueces de trinchera, si tenemos semejantes “amistades peligrosas” con una de las partes, no damos lugar a la recusación porque nos abstenemos nosotros. Si yo que tengo que juzgar un impago de pensiones con una persona con la que me tomo a veces el café, me abstengo.

 

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