Un nuevo sector para Málaga, la Economía Social. Álvaro Simón de Blas. Director de BIC Euronova CEEI de Málaga y presidente de ANCES - El Sol Digital
Un nuevo sector para Málaga, la Economía Social. Álvaro Simón de Blas. Director de BIC Euronova CEEI de Málaga y presidente de ANCESÁlvaro Simón

Un nuevo sector para Málaga, la Economía Social. Álvaro Simón de Blas. Director de BIC Euronova CEEI de Málaga y presidente de ANCES

Recientemente, me invitaron a participar en unas jornadas de trabajo en Bruselas, convocadas por un grupo de trabajo organizado por la Dirección General de Crecimiento, DG Grow de la Comisión Europea. Este grupo, denominado ESER (European Social Economy Regions) se asemeja a un Think Tank, donde participan diversas organizaciones, públicas y privadas, de diversas regiones europeas, que persigue unificar criterios sobre el tamaño, definición y futura proyección de lo que se ha venido en denominar, Economía Social.

Para empezar, si tenemos en cuenta que en la definición del ámbito de la Economía Social, se acordó que incluye el mundo de las cooperativas, ya podemos afirmar que no es un sector tan nuevo. En España, se pone como ejemplo de la pujanza de esta forma de organización productiva, el caso del grupo cooperativo Mondragón. Bien es sabido que lo que en los años 50 del siglo pasado, se creó a iniciativa del sacerdote, Jose María Arizmendiarrieta, en el corazón de Guipúzcoa, este movimiento que ha dado origen a un sector industrial importante y competitivo que se ha mantenido hasta nuestros días, a pesar de que recientemente, alguno de sus buques insignias, entrara en problemas de viabilidad. Pero en Andalucía el número de cooperativas y actividad económica en torno a ellas, no se queda atrás, sobre todo, por su implantación en el sector de la agroindustria, la industria aceitera y su consolidación, un paso más, en la cooperativas de segundo grado, como agrupación de cooperativas para ofrecer y prestar mejores servicios. Merece señalarse que, la reciente aprobación de una nueva ley de cooperativas andaluzas, Ley 5/2018, puede hacer incrementar el número de éstas pues flexibiliza algunos requisitos de constitución y mantiene las ventajas fiscales aplicables hasta ahora.

A nivel europeo, la economía social arroja cifras espectaculares. Más de 19,1 millones de empleos y más de 82,8mill. de voluntarios participantes. El conjunto de agentes a incluir dentro de la economía social incluye cooperativas, mutuas, asociaciones, fundaciones y empresas de economía social. Pero también se enfrenta a retos tales como incrementar y promover las nuevas tecnologías en las empresas de economía social, el acceso a financiación europea, bien sea a través de los instrumentos financieros de intervención, como el Fondo Social Europeo (FSE) o el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) o con la inclusión de este sector de manera explícita en los mismos, mejorar el marco legislativo a nivel local, regional y nacional o poner de manifiesto la relevancia, a nivel educativo, de este sector. Por solo citar cuatro de los retos planteados.

La economía social incluye el apoyo a la solidaridad social y la lucha contra la pobreza. En el seno de BIC Euronova de Málaga, estamos desarrollando un laboratorio de economía social dirigido a la integración del colectivo de migrantes, mediante la formación y orientación en la creación de su propia empresa, todo ello en colaboración con la ONG Christar basada en nuestra incubadora. Para poner en marcha esta idea, hemos contado con un programa europeo, Social Challenges, que ha financiado esta actividad y los fondos filantrópicos de una gran institución financiera como JP Morgan, a través de su fondo social. Hemos bautizado el proyecto como Malaga Start-Up Academy y queremos extender este modelo a otras ciudades mediterráneas donde el colectivo de migrantes sea importante.

El concepto de innovación social va a estar cada vez más extendido y formará parte de una de las estrategias de la Unión Europea dentro del programa marco Horizonte Europe 2020-2027 que se está diseñando, en la actualidad por los Estados miembros. Málaga puede presumir de estar posicionada ya, a nivel europeo, en actividades de innovación social que pueden contribuir a la economía circular y al desarrollo de soluciones ecológicas y alinearse con los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

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