Un sindicato de policías pide tener en cuenta las excepciones a llevar mascarilla - El Sol Digital
Un sindicato de policías pide tener en cuenta las excepciones a llevar mascarilla

Un sindicato de policías pide tener en cuenta las excepciones a llevar mascarilla

Un policía local de Fuengirola, Mariano Vicente, ha solicitado por escrito a sus superiores aclaraciones sobre cómo proceder con los ciudadanos que aleguen algún impedimento para ponerse la obligatoria mascarilla. El escrito responde a las preocupaciones de muchos profesionales de la seguridad sobre los derechos de los ciudadanos en las circunstancias de crisis sanitaria que padece España y el resto de países. El texto es el siguiente.

A/A INTENDENTE-JEFE DE POLICIA LOCAL DE FUENGIROLA

 Fuengirola, a 2 de octubre de 2020

Mariano Vicente Romero, Secretario de Asuntos Externos del Sindicato UPLB-A, sección Fuengirola (Málaga), por la presente, EXPONE: Que desde el comienzo de la crisis sanitaria por el covid-19, todo el colectivo policial en su conjunto nos hemos visto sometidos a un continuo y confuso cambio normativo para llevar a cabo las tareas que nos han sido asignadas y que afectan de forma muy especial a la ciudadanía. Estos cambios legislativos emanados de las distintas administraciones han alterado incluso derechos fundamentales, que siempre gozaron de un máximo nivel de protección por parte de nuestra, tan recurrida y recurrente, Constitución española de 1978, como es el derecho a libre circulación y residencia, o la inviolabilidad del domicilio, por poner algunos ejemplos. El suscribiente no es jurista, por tanto, no es mi cometido negar la legalidad de tales medidas, si bien, no deja de sorprender que sean tan pocas las voces que se muestren discordantes, y que cuenten con cierta representatividad por parte de los colectivos afectados, éstas cuando menos deberían ser objeto de debate y aclaración. Ello es igualmente reprochable a los sindicatos profesionales. Entonando el mea culpa, he decidido dar un primer paso mediante el presente escrito en nombre de la sección sindical a la que represento. Parece ser que la situación actual derivada de la crisis sanitaria es argumento suficiente para la adopción de una serie de medidas, que abarcan desde la atención sanitaria vía telefónica; el cierre físico de determinados organismos públicos; que la medicina forense se ejerza vía telemática, e incluso, que los enfermos permanezcan aislados en hospitales y residencias hasta su muerte, sin poder ser acompañados por sus familiares. Si todo esto es posible, ni que decir tiene que las medidas mencionadas anteriormente, las cuales más nos atañen, con mayor motivo lo serán. Cómo he dicho antes, no soy jurista, por lo que daremos por hecho que todo esto es normal y ajustado a derecho, de ahí que la mayoría sigamos estas leyes a pies juntillas y en algunos casos, incluso, a riesgo de sobrepasarlas. Esto último, pienso qué debido a un desconocimiento adecuado de una normativa algo farragosa y carente de ciertos contenidos, que pueden arrojar serias dudas en su adecuada interpretación. Pues bien, una vez que entendemos que toda la normativa legislada al efecto parece ser indiscutible, y por lo tanto, se exige su debido cumplimiento, no es de recibo que se obvien una serie de circunstancias también establecidas en las mismas, como pueden ser -a modo de ejemplo-, las exenciones establecidas en el artículo 6.2 del Real Decreto-ley 21/2020, de 9 de junio, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, íntegramente reproducidas por la Junta de Andalucía en la Orden de 14 de julio de 2020, sobre el uso de la mascarilla y otras medidas de prevención en materia de salud pública para hacer frente al coronavirus (COVID-19) y por la que se modifica la Orden de 19 de junio de 2020. Dicho artículo reza: Real Decreto-ley 21/2020, de 9 de junio, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. Artículo 6. Uso obligatorio de mascarillas. 1. Las personas de seis años en adelante quedan obligadas al uso de mascarillas en los siguientes supuestos: a) En la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público, siempre que no resulte posible garantizar el mantenimiento de una distancia de seguridad interpersonal de, al menos, 1,5 metros. b) En los medios de transporte aéreo, marítimo, en autobús, o por ferrocarril, así como en los transportes públicos y privados complementarios de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas, incluido el conductor, si los ocupantes de los vehículos de turismo no conviven en el mismo domicilio. En el caso de los pasajeros de SECRETARÍA DE ASUNTOS EXTERNOS POLICÍA LOCAL Avda. Condes de San Isidro nº 54, C.P. 29640, Fuengirola, Málaga. – 952 61 09 65- 3291pl@gmail.com buques y embarcaciones, no será necesario el uso de mascarillas cuando se encuentren dentro de su camarote o en sus cubiertas o espacios exteriores cuando resulte posible garantizar el mantenimiento de una distancia de seguridad interpersonal de, al menos, 1,5 metros. 2. La obligación contenida en el apartado anterior no será exigible para las personas que presenten algún tipo de enfermedad o dificultad respiratoria que pueda verse agravada por el uso de la mascarilla o que, por su situación de discapacidad o dependencia, no dispongan de autonomía para quitarse la mascarilla, o bien presenten de alteraciones conducta que hagan inviable su utilización. Tampoco será exigible en el caso de ejercicio de deporte individual al aire libre, ni en los supuestos de fuerza mayor o situación de necesidad o cuando, por la propia naturaleza de las actividades, el uso de la mascarilla resulte incompatible, con arreglo a las indicaciones de las autoridades sanitarias. Todos hemos de reconocer que no hemos puesto el mismo acento sobre dichas exenciones, hasta el punto de que hay ciudadanos que se ven legitimados para insultar a personas que no llevan en un momento dado la mascarilla, obviando el que pueda tratarse de alguien que padezca algún tipo de patología médica que se lo impida, e incluso, que se trate de personas con discapacidades o problemas mentales, algo que sin duda es cruel e inadmisible, aunque derive de un desconocimiento de la norma. Desconocimiento inexcusable en el caso de un funcionario de policía, lo que lamentablemente también se está dando, en toda la geografía nacional e independientemente al cuerpo al que se pertenezca. Me reitero en lo dicho con anterioridad, sirva el presente escrito para ir dando un paso al frente en la medida de nuestras posibilidades como sindicato, que Dios quiera que sean muchos otros los que tengan algo que decir al respecto de todo lo que actualmente acontece. Desgraciadamente hemos perdido a muchos compatriotas, así que soy consciente de que se deben adoptar medidas para evitar esto. La salud es muy importante, de ahí lo imprescindible que siempre debió ser el dotar de EPIS a los profesionales y no omitir, sino atender de forma preferente a nuestros ancianos o personas más vulnerables. También parecen cuestionables medidas como la falta de asistencia médica personalizada que padecemos y que también empiezan a tener sus repercusiones sobre la salud, o la limitación del derecho a la libre circulación de personas sanas, etc. Espero que otros representantes de los distintos colectivos implicados se posicionen y vayan pronunciándose al respecto. La posición del que suscribe en lo que nos afecta como policías es clara, y sean cuales sean las circunstancias futuras, sabedor del lado que me corresponde defender, ya se sabe: a España Servir… Por todo lo expuesto, le solicito que tenga usted a bien determinar mediante circular interna, las formas más adecuadas y transparentes de proceder en todos aquellos aspectos que tengan que ver con las normativas que nos ocupan -las actuales y posibles futuras-, especialmente en aquellas cuestiones que puedan conllevar una delimitación de derechos fundamentales, o la denuncia y posterior sanción de un ciudadano…, haciéndose especial hincapié en las eximentes contempladas en el art. 6.2 del RDL 21/2020, de 9 de junio, esto es: la forma de actuar con un ciudadano que alegue padecer una patología médica que le impide llevar mascarilla, así como una mención aclaratoria sobre su exención en los supuestos de fuerza mayor, o por la propia naturaleza de las actividades y situaciones de necesidad, con el objeto de que todos los compañeros las tengan en cuenta a la hora de intervenir. Con ello, y los policías aportando un comportamiento ético conforme a nuestros códigos deontológicos y principios básicos de actuación, sumado a un cierto nivel de empatía con el ciudadano, daremos lugar a unos óptimos y deseados resultados. Sé que tendrá en buena consideración lo solicitado, pues nos ofrece la posibilidad de aportar nuestro grano de arena, nada más y nada menos: que en pro de la buena imagen del cuerpo policial al que representamos, por el bien de los ciudadanos a quienes nos debemos y, sobre todo, y a riesgo de parecer grandilocuente, por el bien de la Nación.

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