Un tiro en el pie a la ciudadanía. Carlos Ramírez. Abogado - El Sol Digital

Un tiro en el pie a la ciudadanía. Carlos Ramírez. Abogado

La votación de este viernes era como una elección binaria: sí a Rajoy o no a Rajoy, después de la reciente y demoledora sentencia de Gürtel, la primera de una serie larga que falta, y más terrible aún. La sentencia del pasado jueves supuso un antes y un después en la sociedad y el debate trasciende de lo jurídico. Por ello, los nacionalistas vascos han optado por Sánchez frente a Rajoy. Solo siete días han bastado para fraguar el final de Rajoy, el primer presidente derrotado en España por esta fórmula.

Los socialistas han conseguido lo que las urnas les niegan sistemáticamente. Lo más probable es que Pedro Sánchez comienza a gobernar con el artículo 155 ya levantado. Rajoy ya sabía antes de la votación que estaba contra las cuerdas. Su obsesión, seguir, en precario, sin rumbo hasta junio de 2019 era ilusorio. El olor a muerto era más que evidente. ¿Fue algo más que penoso que el jueves por la tarde el presidente se ausentase de la Cámara, “no era obligatorio” manifestó, ¿se fue a leer despacio la sentencia? En cualquier país europeo con tradición democrática, habría dimitido o hubiese convocado elecciones para batirse en la campaña de este octubre por su gran gestión económica. ¿Por qué no lo ha hecho y nos ha evitado un gobierno en precario e izquierdista? ¿Para qué dentro de un año comparemos la gestión?,  si para entonces han recaído más sentencias Gürtel, opción errónea. Y los ciudadanos a sufrir otro escenario incierto.

La moción de censura ha prosperado. ¿Ha muerto políticamente Rajoy? Nadie quiere al PP en el gobierno, aunque este gobierno ha salvado al país de la catástrofe social y económica del año 2012 y de las propuestas inverosímiles de PSOE y PODEMOS. Se habla de emergencia nacional o de gobierno de alarma social, pero el gobierno no es el que ha cometido actos judicializados, sino ex dirigentes del partido que lo sustenta. Las pensiones, la regulación de permisos de paternidad, sanidad y educación, pueden esperar, así como el pacto del agua, o la nueva financiación autonómica. Todo es complementario. El programa social de pensiones, y otras iniciativas vetadas por el PP es clave para las izquierdas, y para una de ellas el resolver la cuestión territorial derogando el 155 y dar libertad de referéndum en Cataluña y País Vasco.

El suelo se abre bajo los pies del Partido Popular. El seísmo ético y moral no debería ser esta primera sentencia de Gürtel, el colapso ético se inició en la época de Aznar y ya no paró. Con el gobierno de Rajoy saltaron los escándalos de los intocables del PP, han sido malditas sus herencias. Desde el 2008 que asumió la presidencia poco se ha avanzado en ese ámbito, ante una pasividad estruendosa. Las fuerzas emergentes impulsadas por una sociedad convulsionada y aterrorizada de escándalos del PP y del PSOE, ha desconectado de ambas y ha buscado refugio en lo que son más similares y más limpios.

En un gesto de desmemoria supina, dio la vuelta a la Comisión del pasado día 29 la señora Cospedal al decir: “Sí, sigo poniendo la mano en el fuego por el Partido Popular”. Y Marjaliza -cerebro de la Púnica- reconoció hace escasas semanas haber costeado las campañas de PSOE, PP e IU; y  el caso De Miguel ahoga a un sector del nacionalismo vasco. Cifuentes mintió a toda la opinión pública sobre su máster fraudulento y se acabó. Rajoy ha omitido sus deberes y lo echan.

Frente a la tendencia de Rajoy al inmovilismo, debería convocar un congreso extraordinario; hay ya más que dudas sobre la candidatura del actual presidente en las próximas generales. La decepción con la estrategia de eludir sistemáticamente cualquier responsabilidad frente a los hechos probados delictivos, su inmovilismo ante temas sociales como las pensiones, pobreza energética, no puede seguir, era irreal. Rajoy está amortizado, y otras personalidades más jóvenes con experiencia deben tener una oportunidad, todo no puede seguir con un silencio ausente de lo que pasa día a día.

El PSOE gobernará en minoría, pero con un apoyo tácito de 180 escaños según que temas y votaciones, así podrá convocar elecciones para marzo o mayo de 2019. El PP posiblemente se atrincherará con Rajoy y su equipo, a jugar a los humillados e inocentes con lo bien que iba todo. No han sido capaces de asumir que la realidad vergonzante de sus dirigentes avergonzaba cada día a la sociedad. Rajoy al no convocar elecciones y dimitir ha dado un tirio en el pie a su gobierno y a su partido, y lo peor a la ciudadanía.

Y para marzo habrá elecciones en Andalucía. La diagnosis, es nítida, hay más desempleo, y aportamos menos a la renta nacional que en el año 80, que es cuando se construye el Estatuto de Autonomía para Andalucía, cuyo principal objetivo fue acabar con la brecha entre la comunidad y el resto de España. Podemos apunta hacia el proceso de confluencia con IU, que debe construirse en forma de primarias conjuntas, y alejarse del acuerdo frío de papeles. Ambas organizaciones han alcanzado un consenso sobre un código ético que se construya en la dirección de desprofesionalizar la política, limitar los salarios y establecer mecanismos de revocación de los cargos electos.

La dirección colegiada de IU Andalucía ha dado el visto bueno de forma unánime tanto al preacuerdo como a la propuesta de representación de IU. Para Maíllo, IU y Podemos desde la “horizontalidad” ofrecen así “un instrumento al que se incorporen otras organizaciones, plataformas, asociaciones y mucha gente a título individual con ganas de cambio, que sea alternativa al PSOE conservador de Susana Díaz y el dique de contención de las derechas, ya sea la del PP o la de Cs. En cualquier región europea con esos datos se soliviantaría a la sociedad, pero la oposición de centro y de derecha no llega a conectar aún en el ámbito rural y las ciudades intermedias de menos de 100.000 habitantes. ¿Aún hay tiempo para un giro electoral? Las propuestas en sanidad y la educación y asuntos sociales marcarán un camino. La gestión de Pedro Sánchez también. Los ciudadanos quieren políticos honestos, no solo que lo sean, sino que lo parezcan. Poco hemos cambiado en 2000 años.

 

Deja un comentario

El email no será público.