Una fábula sobre los impuestos. Miguel Guijarro. Economista - El Sol Digital

Una fábula sobre los impuestos. Miguel Guijarro. Economista

Todos los días, diez hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza. La cuenta total de los diez hombres es de 100 euros. Acuerdan pagarla de la manera proporcional en que se pagan los impuestos en la sociedad, con lo que la cosa sería más o menos así, según la escala de riqueza e ingresos de cada uno:

  • Los primeros cuatro hombres (los más pobres) no pagan nada.
  • El 5º paga 1 euro.
  • El 6º paga 3 euros.
  • El 7º paga 7 euros.
  • El 8º paga 12 euros.
  • El 9º paga 18 euros.
  • El 10º (el más rico) paga 59 euros.

Total: 100 Euros.

A partir de entonces, todos se divertían y mantenían este acuerdo entre ellos, hasta que, un día, el dueño del bar les planteó un problema: “Ya que ustedes son tan buenos clientes” les dijo, “les voy a reducir el coste de sus cervezas diarias en 20 euros. Las cañas desde ahora costarán 80 euros”. El grupo, sin embargo, planteó seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes. Los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis; la rebaja no les afectaba en absoluto. ¿Pero qué pasaba con los otros seis bebedores, los que realmente abonan la cuenta? ¿Cómo debían repartir los 20 euros de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa? Calcularon que los 20 euros divididos en 6 eran 3,33 euros pero, si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes 1 euro y el 6º 3 euros. Entonces el barman sugirió una fórmula en función de la riqueza de cada uno, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.

  • El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada: 100 por cien de ahorro.
  • El 6º pagaría ahora 2 euros en lugar de 3 euros: ahorro 33 por ciento.
  • El 7º pagaría 5 euros en lugar de 7 euros: ahorro 28 por ciento.
  • El 8º pagaría 9 euros en lugar de 12 euros: ahorro 25 por ciento.
  • El 9º pagaría 14 euros en lugar de 18 euros: ahorro 22 por ciento.
  • El 10º pagaría 50 euros en lugar de 59 euros: ahorro 16 por ciento.

Total 80 euros.

Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes: los primeros cuatros bebedores seguían bebiendo gratis y el quinto también. Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.

–           “Yo sólo recibí 1 euro de los 20 ahorrados” dijo el 6º hombre y señaló al 10º bebedor, diciendo “pero él recibió 9 euros”.

–           “Sí, es correcto” dijo el 5º hombre. “Yo también sólo ahorré 1 euro; es injusto que él reciba nueve veces más que yo”.

–           “Es verdad”, exclamó el 7º hombre. “¿Por qué recibe él 9 euros de rebaja cuando yo recibo sólo 2 euros? ¡Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!”

–           “¡Un momento!”, gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. “¡Nosotros no hemos recibido nada de nada! ¡El sistema explota a los pobres!”

Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza. La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante: entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera la MITAD de la cuenta.

Las nuevas cuentas serian ahora, según los últimos cálculos:

  • Los cinco primeros no pagaban nada.
  • El 6º pagaría 2 euros.
  • El 7º pagaría 5 euros.
  • El 8º pagaría 9 euros.
  • El 9º pagaría 14 euros.

Total: 30 euros. Como ahora solo quedan 9 bebedores la cuenta total seria (80/10) x 9 = 72 euros, ¡y solo llegan a 30 euros!

Y esta es la manera en que funciona el sistema de impuestos. La gente que paga los impuestos más altos son los que se benefician más de una reducción de éstos. Póngales impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera es algo más amigable.

Moraleja: “El problema con el socialismo es que uno termina quedándose sin el dinero de la otra gente”. Ya lo dijo Margaret Thatcher: “El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero…. de los demás”.

Para quienes comprenden, no es necesaria una explicación. Y, para los que no lo comprenden, no merece la pena explicárselo.

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