Una política migratoria para el nuevo Gobierno - El Sol Digital
Una política migratoria para el nuevo Gobierno

Una política migratoria para el nuevo Gobierno

Entre los muchos retos que encara el nuevo Gobierno, ya no en funciones, está el de una política migratoria firme y realista, alejada de la demagogia populista y acorde con otras de los países de la UE.
La recepción controlada de los refugiados es necesaria para no mirar para otro lado en cuanto al sufrimiento de tantos que huyen de la guerra como para evitar el rechazo de la población o nuestras capacidades reales de acogimiento. En relación a este asunto conviene huir del buenismo tan propio de la política española de las últimas décadas: en un país no puede entrar quien quiera sino tiene razones legales o se le reconocen por las autoridades competentes; como los españoles no podemos establecernos por nuestra sola voluntad en el país que queramos sin respetar las leyes que rigen nuestra entrada en aquel. En España ya protagonizamos un baile de cambios bochornosos cuando dimos a luz la ley de extranjería, ojalá hoy no repitamos los errores del pasado.

No hay que olvidar el reciente referéndum de Hungría en el que, aunque no votó el exigido cincuenta por ciento de los electores, una abrumadora mayoría de los que lo hicieron respondieron que no querían que la Unión Europea tuviera derecho a determinar una cuota obligatoria de no húngaros en el país sin el consentimiento del Parlamento.

España, afortunadamente, no cuenta con partidos de extrema derecha de importancia, pero Francia, Alemania, Reino Unido y otros muchos sí, claro que la situación podría cambiar si la política migratoria se vuelve irresponsable y es considerada atentatoria de los derechos e intereses de los españoles, que somos los que sostenemos, no se olvide, las arcas públicas. Más que lamentarnos después toca prevenir hoy. La defensa de los derechos humanos en general y la debida asistencia a los refugiados – a los que hay que sumar los miles de inmigrantes ilegales que cruzan el Estrecho por razones económicas en busca de nuestras orillas- no son en modo alguno incompatibles con las responsabilidades nacionales en un Estado de derecho. Es más, solo los estados de derecho son lo que cumplen con los más desfavorecidos, aunque quizá nunca sea como éstos quisieran que fuese o como nos gustaría a nosotros.

RESIDENCIA

Deja un comentario

El email no será público.