Unas elecciones que van más allá

Unas elecciones que van más allá

Las elecciones del próximo domingo supondrán una trascendente decisión de los españoles acerca de cómo resolver el problema de gobernabilidad que hoy tenemos planteado. También cabe, como muchos temen, que los resultados sean tan parecidos a los del 20-D como los esfuerzos por salir de esa encrucijada. Pero quizá peor sería un Gobierno con la presencia de los antisistema de Podemos, porque esto significaría tener el enemigo en casa. Ya conocemos cómo reciben cinco bancos internacionales -y hay más de los que no se tienen noticia- la posibilidad de Podemos en el gobierno -que tendría que ser en coalición con sus otras marcas y PSOE-. Morgan Stanley, Unicredit, Barclays, Citi y Natixis advierten a sus clientes del peligro. La recesión económica estaría asegurada y ya se sabe qué dirían los causantes: es el capital, los ricos, los que tienen la culpa, etc.
Sí es cierto que el bipartidismo ha conducido en buena medida a esta situación de incertidumbre y le ha dado alas a estos dinamiteros del sistema democrático, principalmente por la corrupción que ha aflorado en PP y PSOE. Pero no es menos cierto que otros países también con dos grandes partidos funcionan razonablemente bien, como Estados Unidos, Gran Bretaña o Alemania, con sus matices; eso sí, no cuentan con ese factor de diferenciación que es la corrupción generalizada que aquí padecemos.
Por razones distintas, los pactos a los que haya que llegar tras las generales de este 26-J quizá requieran de la salida de Rajoy y Sánchez de la escena nacional. Del primero, por cómo ha conducido las sucesivas crisis de corrupción en su partido y el caso Bárcenas en especial, pero también su política tibia en asuntos como el aborto, la aplicación de la doctrina Parot, el referéndum ilegal de Cataluña y otros; y Pedro Sánchez por su desmedida ambición de poder, que le ha llevado y podría llevarle si no se le impide a un pacto con Podemos, de ahí su peligro. De Ciudadanos poco se puede decir más allá de que apuntala a PSOE en la Comunidad andaluza pero también a PP en otras localizaciones, como Málaga, pero su carácter centrista le valida para un juego tan necesario como urgente en un país con tan abultada presencia electoral extremista. Esperemos que ahora los electores sepan mejor que hace seis meses lo que nos jugamos, porque tan democrática podría ser una decisión de vuelta al pasado como otra de reconstrucción nacional y de futuro, pero solo esta última nos serviría.

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