Vicente Jiménez Ifergán, propietario del museo fenicio de Málaga: “Desde pequeño me iba al monte San Antón con una cucharita y una bolsa y me ponía a excavar como si estuviese buscando un tesoro” - El Sol Digital
Vicente Jiménez Ifergán, propietario del museo fenicio de Málaga: “Desde pequeño me iba al monte San Antón con una cucharita y una bolsa y me ponía a excavar como si estuviese buscando un tesoro”Sala Malaka

Vicente Jiménez Ifergán, propietario del museo fenicio de Málaga: “Desde pequeño me iba al monte San Antón con una cucharita y una bolsa y me ponía a excavar como si estuviese buscando un tesoro”

Vicente Almenara.- Vicente Jiménez Ifergán ha tenido una vida empresarial azarosa por medio mundo pero siempre una vocación, la arqueología de Oriente Medio y, en especial, la cananea. Ahora cumple su mayor deseo, un museo abierto en Málaga, en pleno centro, en la calle Sebastián Souviron.

 

¿Cuándo surge la idea de abrir este museo?

La idea del museo surgió cuando compré el local, y a la semana compré el edificio. Esto fue hace aproximadamente cinco años. Yo me dedico a las promociones inmobiliarias, pero desde pequeño mi sueño ha sido tener un museo o una galería de arte de arqueología… Y cuando compré el local, me dije a mí mismo “ahora tienes la ocasión”. Y de ahí surgió la idea de montar esta galería de arte y museo.

 

¿Era su ilusión que los malagueños conocieran lo que tenía atesorado?

Mi ilusión ha sido querer compartir con todo el mundo mi colección privada de arqueología. Ese ha sido el principal motivo.

 

¿De dónde le viene esta afición a la arqueología?

Se nace. Todo el mundo tiene una vocación desde que nace. Algunos quieren ser abogados, otros médicos. Yo desde pequeño me iba al monte San Antón con una cucharita y una bolsa y me ponía a excavar como si estuviese buscando un tesoro. Cuando llegaba a casa mi madre me veía los trozos de cerámicas, los huesos… y lo tiraba todo a la basura. Además, también tenía la ilusión de tener un restaurante de comida de mi madre. Todo esto es como traer un trozo de Tierra Santa a Málaga con una arquitectura que aúna las tres culturas principales del Mediterráneo, así encontramos un espacio de convivencia y de armonía.

 

La principal colección que tiene es fenicia, sumergida durante siglos en el mar. ¿Cómo localiza esa colección y cómo puja por ella?

Dentro de lo que es la historia, lo que más me apasiona es la historia de los cananeos o la de Mesopotamia, lo que viene siendo la historia antigua. Me atrae toda la historia, pero sobre todo ésta. Hace unos años, a través de un galerista, me enteré de que había una persona que quería vender una colección de piezas fenicias. Fui a verlo, y cuando lo vi me dio un infarto. Supe que era para mí. Me sentí identificado, la compré y ahora forma parte de la Sala Malaka. Ahí es cuando empecé a seguir la pista de otros coleccionistas que tenían piezas de ese periodo fenicio alrededor del 332 AC. Esto fue en el año 1958. A partir de ahí creé toda la historia, descubrí donde se habían encontrado esas piezas, donde se habían hundido…

 

Hay una cabeza de una momia y resulta bastante respetuoso que usted la tenga tapada con un paño negro y que a petición del visitante la descubra. ¿Dónde adquirió esta cabeza?

En Nueva York. En lo que es el espacio museístico encontramos la sala expositiva general donde iniciamos la historia desde Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, Persia, y acabamos con el Islam. Cuando me enteré de que se subastaba la cabeza de una momia, dije “tiene que ser para mí”. Fue una puja muy dura para poder conseguirla, es raro que se subasten ese tipo de piezas. Y fue bastante cara la cabeza de la momia, nos quedamos dos pujando y finalmente la adquirí yo.

ifergán
Piezas de Canaán

¿Sigue comprando?

Sí, es más, en el mes de octubre voy a dar una sorpresa muy malagueña.

 

¿Lo que compre va a estar en el museo?

No quiero que este sea un museo como los demás, quiero que sea algo dinámico, donde haya actividades. Quiero que cuando el visitante entre al museo tenga una experiencia única en todos los sentidos. Lo primero y más sencillo es el sentido del tacto, aquí puedes tocar las piezas, y esto en ningún otro museo lo puedes hacer. Pueden ver y también pueden oír, ya que hay una música que armoniza el espacio. Y también está el Snack Jerusalén donde pueden saborear y olfatear los sabores de la comida mediterránea y, muy en especial, la comida sefardita. Va todo en armonía, y todo se encuentra en el Complejo  Jerusalén.

 

No ha tenido ninguna ayuda del Estado o ayuda pública…

No, no he tenido ninguna ayuda. He tenido el apoyo institucional del alcalde de Málaga, pero lo que es ayuda económica no. Lo que me pueden ayudar a nivel institucional es a difundir, ya no solo por ayudarme a mí sino también es beneficioso para Málaga, no nos olvidemos que Málaga es fenicia y aquí hay una sala de piezas fenicias y, posiblemente, algunas de ellas procedan de fenicios que llegaran a Málaga.

 

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