Violencia de género, cómo evitar muertes (I) - El Sol Digital

Violencia de género, cómo evitar muertes (I)

Fernando Chapado de la Calle

 

En la actualidad, posiblemente por una mayor información que hace unas décadas, bajo nuestro punto de vista, la violencia de género no está tratada con el rigor que merece, solamente se anuncia socialmente, es objeto de repulsa, cómo no, por los distintos estamentos políticos y sociales, que es lo políticamente correcto, pero no se actúa con rigor,  para erradicar o inimizar las consecuencias.

 

Generalmente, la memoria social es bastante frágil, y solo se hace eco de lo que sucede más recientemente, así en las encuestas del CIS, ocupan los primeros lugares aquellos problemas que más afectan a los ciudadanos en cada momento, actualmente el paro 78,6 por ciento, el fraude y la corrupción 48,5 y los problemas económicos 24,9. El apartado de violencia contra la mujer preocupa en la actualidad a un 0,3; tenemos que remontarnos a hace más de 11 años, marzo de 2004 cuando esta preocupación suponía el 11,7, dato más alto de la serie que comienza en el año 2000. Cifras que coinciden, estratégicamente, con la Ley Orgánica de Medidas Integrales contra la Violencia de Género (28 de diciembre de 2004).

 

Pues bien, desde su implantación, justo al final del 2004, se registran 57 víctimas en el 2005, dato que no dista mucho del último año completo 2014, en el que se han registrado 54, siendo este el año con menor número de víctimas, pues en este intervalo de 10 años, se llegó a alcanzar el registro anual de 76 víctimas mortales.
Condenas

 

Por tanto, analizando con detalle los datos sobre violencia de género del JVM del Consejo del Poder Judicial, con relación al último año 2014, haciendo una extrapolación de todos los datos, se pueden obtener las siguientes conclusiones: Desde el año 2010 hasta el año 2014, el porcentaje de las denuncias que finalmente acaban siendo “condenas” se sitúa en una media del 62,5 %, aproximadamente. Que está en relación con el número de órdenes de protección concedidas, en ambos casos con una tendencia a la baja.

 

Las denuncias anuales, se sitúan en el entorno de las 125.000, en concreto 126.742 en 2014, lo que es igual a unas 347 denuncias diarias. Lo que nos lleva a la siguiente operación, si hay un censo nacional de 23.634.738 mujeres en España, y concretamente mayores de 16 años son 19.853.180, tenemos un 0,63% de mujeres que denuncia al año.

 

Pues bien, dado precísamente este gran número de denuncias, esto es lo que obliga a los cuerpos de Policía a calificar el grado de solicitud de orden de protección de forma lineal, por falta material de recursos para cumplir los preceptos de la Ley. A este respecto son los mismos profesionales de los distintos estamentos relacionados con este tema, guardias civiles, policías, funcionarios judiciales, profesionales de la abogacía, peritos…, los que afirman basados en sus distintas experiencias, que más del 50 por ciento de las denuncias presentadas son falsas. Si bien hay que dejar claro que prácticamente el 100 por cien de las denuncias son formuladas por mujeres contra varones que son o han sido pareja o ex pareja. Dado el abrumador incremento de las denuncias, cada vez es mayor el número de personas que tiene un ser cercano familiar o amigo implicado en un asunto de este tipo.

Rompiendo una lanza con el feminismo, es cierto que en el pasado la mujer, con el consentimiento social, ha venido desempeñando un papel secundario, y que se siguen dando situaciones, especialmente en el ámbito laboral, donde existe la necesidad de una mayor igualdad en cuanto a trabajo/retribución.  También es cierto que de las empresas que cotizan en nuestro IBEX es muy escaso el número de mujeres que ocupan puestos de gran responsabilidad, sin embargo el primer banco en el ranking español y undécimo en el ranking mundial, está presidido por una mujer. En nuestro propio país, es una mujer la número dos de nuestro Gobierno, con una importante acumulación de responsabilidades anexas, cargo que desempeñó también una mujer en los gobiernos precedentes del PSOE.

 

Pero en esta locura de “género” actualmente están funcionando las llamadas comisiones paritarias, e incluso algún partido político tiene planteadas listas electorales con candidatos y candidatas intercalados.

En ambos casos, tampoco parece lo más razonable, ya que debería primar la valía de los candidatos/as por encima de su sexo.

 

Parece evidente la mayor concienciación de igualdad que se viene produciendo de manera progresiva, puesto que como se comentaba anteriormente la mujer se encuentraba en una situación secular en la que no estaba considerada “persona”, incluso en la Edad Media estaba privada de alma. Sin embargo, estamos muy lejos ya de esa mentalidad en nuestro país, la mujer, a excepción de personas de una cierta edad, habitualmente en el medio rural, ya no está aislada, es raro que no cuente con un dispositivo electrónico propio, y tanto las tecnologías, el uso de internet, las redes sociales y las campañas publicitarias ponen a su disposición una información adecuada para no encontrarse indefensa, por lo que es difícil que alguna mujer por si misma o su entorno no conozca la existencia del 016, por ejemplo.

 

¿A qué se debe este fenómeno “denuncia”?

 

Existe un claro componente social y económico en  este tipo de actuaciones, que viene determinado principalmente por factores como la falta de oportunidades de empleo, la crisis económica, la menor tolerancia en la pareja, etc. Pero en el trasfondo de todo ello subyace una pérdida generalizada de los valores, falta de educación, falta de respeto, pérdida del espíritu de sacrificio para obtención de pequeñas metas en la vida, etc. La llamada “cultura del pelotazo”, la fama social inmediata en un corto espacio de tiempo, la corrupción bastante generalizada en todos los estamentos sociales, entre otros, nos han llevado a un cambio en los valores sociales, que desgraciadamente auspiciados por una televisión basura, y una impunidad generalizada tanto política, como económica, como socialmente, propician que se produzca un mayor número de situaciones de ruptura.
Debido a esto, es por lo que en aquellas circunstancias en las que es el hombre quién obtiene los ingresos del hogar, la ruptura de pareja deja en una situación económica muy precaria a la mujer. Situación que se intensifica en mujeres con un grado de autoestima menor, que viene generado en gran parte de los casos por una falta de educación y cultura básicas, en algunos casos por no haber tenido acceso o en otros por fenómenos sociales de tipo de Gran Hermano, Operación Triunfo, etc. (donde ya no es necesario estudiar para ser famoso/a y ganar dinero), y que por lo tanto produce el fenómeno de “fracaso social”.

 

Está situación de separación o divorcio expuesta por su pareja, no es superada en algunos casos, y ven una única salida en la denuncia, podríamos decir que una línea muy delgada separa a una “fracasada social”, de convertirse en víctima “respetada y
protegida socialmente”.

 

Hablamos, por tanto, de que esta denuncia de violencia de género garantiza a la mujer una protección social, en algunos casos incluso económica, aunque estas sean cada vez menores debido a los continuos recortes sociales, mantener para sí misma la vivienda conyugal y por lo general la custodia de los hijos si los hubiere. En principio, todo, por el solo hecho de denunciar.
En esta dirección, nos encontramos que en la actualidad existe en comisarías de policía y organismos judiciales una publicidad un tanto sesgada, animando a denunciar a la mujer: “si te da miedo denuncia”, ¿pueden provocar estas campañas algo parecido a un efecto llamada?

 

No hace muchos días se produjo un revuelo mediático importante, porque la Dirección de la Guardia Civil había colocado en su página web el mismo cartel publicitario que existe con la cara de una MUJER con la cara de un HOMBRE; especialmente los
colectivos feministas, secundados por los partidos políticos, especialmente sensibilizados por el voto hembrista en un año electoral como es este 2015 en que nos encontramos, se lanzaron literalmente encima de la Institución Armada, que tuvo que
disculparse públicamente y retirar inmediatamente esta publicidad, alegando tratarse de un error.

 

Denuncia

 

Por tanto, en este panorama, sin ninguna demostración probatoria, pues posteriormente ya se investigará las causas que la motivan, para empezar se marca al hombre socialmente generándoles entre otras las siguientes situaciones nada agradables; estigma de “maltratador” debe buscarse un lugar para vivir pasar a su ex pareja una pensión de alimentos con suerte poder ver a sus hijos alguna hora a la semana y fines de semana alternos comenzar a demostrar su inocencia, pues por principio de la Ley es culpable, hasta que él mismo, mermado sobre todo psicológicamente, pueda dar pruebas de lo contrario esta situación genera en el hombre un estado de indefensión, dificil de afrontar salvo que este cuente con un buen apoyo de entorno familiar, amigos (que en ocasiones se posicionan en contra) o recursos asociativos generalmente, pérdida de los amigos comunes de la pareja, ante la duda, estos suelen tomar partido por la parte más débil de la pareja la mujer. Cuando estos hechos son ciertos, podríamos decir que la ley tendría alguna razón de ser, pero y ¿cuando no lo son?, como es conocido y reconocido, la justicia en nuestro país no se caracteriza precisamente por su rapidez, y cualquier procedimiento conlleva el entorno de un año, como mínimo. Pues se produce la paradoja que el ex ministro de Justicia impulsor de esta Ley y creador de los tribunales especiales de Violencia de Género, se encuentra encausado por esta Ley, de la que dice ser víctima.

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