Viviendas Turísticas de Alojamiento Rural tras el Decreto-ley 2/2020, de 9 de marzo. Álvaro Graciani. Abogado - El Sol Digital
Viviendas Turísticas de Alojamiento Rural tras el Decreto-ley 2/2020, de 9 de marzo. Álvaro Graciani. Abogado

Viviendas Turísticas de Alojamiento Rural tras el Decreto-ley 2/2020, de 9 de marzo. Álvaro Graciani. Abogado

Recientemente, se ha publicado el Decreto-ley 2/2020, de 9 de marzo, de mejora y simplificación de la regulación para el fomento de la actividad productiva de Andalucía, que entre otras novedades, introduce dos en referencias a las Viviendas Turísticas de Alojamiento Rural (VTAR).

En concreto, modifica el artículo 48.1 de la Ley 13/2011, de 23 de diciembre, del Turismo de Andalucía, el cual, tras la nueva redacción, dicta así: Son viviendas turísticas de alojamiento rural aquéllas situadas en el medio rural en las que se preste el servicio de alojamiento, y que son ofertadas al público, para su utilización temporal u ocasional, con fines turísticos, una o más veces a lo largo del año. Antes de la modificación el artículo rezaba de la siguiente manera: Son viviendas turísticas de alojamiento rural aquellas situadas en el medio rural en las que se preste únicamente el servicio de alojamiento, y que son ofertadas al público, para su utilización temporal u ocasional, con fines turísticos, una o más veces a lo largo del año, sin que en ningún caso la prestación del servicio exceda, en conjunto, de tres meses al año. Por lo que se puede observar que se elimina la palabra “únicamente”, respecto a los servicios que puede prestar una VTAR y además se suprime la limitación temporal que tenían de tres meses al año.

¿Qué quiere decir lo anterior? Pues en primer lugar que una VTAR puede prestar servicios durante todo el año, sin limitación alguna. Y más importante aún, es que ya no tienen limitados sus servicios a, únicamente, el servicio de alojamiento (permissum videtur in omne, quod non prohibitum), por lo que junto con el servicio de alojamiento podrán prestar servicios complementarios del mismo (por ejemplo, desayunos, limpieza durante la estancia, custodia de maletas, etc).

Como consecuencia de ello, podemos afirmar que no existe prácticamente ninguna diferencia entre una VTAR y una Casa Rural (CR) de categoría básica. Recordemos que el Decreto 20/2002, de 29 de enero, de Turismo en el Medio Rural y Turismo Activo, en su artículo 19.2, in fine, nos dice que las prescripciones específicas de las viviendas turísticas de alojamiento rural serán, al menos, las establecidas en el Anexo III para la categoría básica de las casas rurales, equiparando con ellos los requisitos para ambas.

Si lo examinamos desde una perspectiva tributaria, veríamos que el trato para las dos figuras (VTAR y CR), es exactamente el mismo, puesto que la calificación que estas propiedades tengan a nivel turístico es indiferente para su tratamiento fiscal (STSJ Asturias de 17 de septiembre de 2010,  STSJ de Andalucía de 26 de marzo de 2010 y STSJ Comunidad Valenciana de 24 de mayo de 2013). El diferente tratamiento tributario dependerá, generalmente, de si prestan únicamente el servicio de alojamiento o si, de manera conjunta con éste, prestan otros servicios complementarios de la industria hotelera.

 

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