Viviendas turísticas y contratos de temporada. Álvaro Graciani. Abogado - El Sol Digital
Viviendas turísticas y contratos de temporada. Álvaro Graciani. Abogado

Viviendas turísticas y contratos de temporada. Álvaro Graciani. Abogado

Ante la situación que atraviesa el turismo, muchos propietarios y gestores de viviendas turísticas están buscando formas alternativas con las que rentabilizar sus inmuebles a fin de que con ellas puedan paliar la  desastrosa caída de la demanda turística.

Una de las más habituales son los arrendamientos de temporada, es decir, alquilar las viviendas a personas que las necesitan temporalmente por motivos laborales, cuidado de familiares, estudios, etc.

Por ello, es importante diferenciar los contratos de vivienda turística y  de vivienda de temporada. Siendo una de las principales diferencias, en este contexto, que el contrato de vivienda turística tendrá una duración máxima de dos meses. En cambio, el contrato de temporada podrá tener la duración que la temporada exija.

En el contrato de vivienda turística existen dudas en si nos encontramos ante un contrato de arrendamiento o un contrato de hospedaje, no siendo así en el contrato de temporada, el cual será siempre un contrato de arrendamiento.

Los aspectos más importantes a tener en cuenta en caso de realizar un contrato de temporada en un inmueble que era una vivienda turística son los siguientes:

1º  Se trata de un contrato para uso distinto de vivienda, es decir, la finalidad del contrato de arrendamiento no es satisfacer la necesidad permanente de vivienda del arrendatario. Debe quedar claro en el contrato cuál es el motivo del arrendamiento temporal.

2º Si se arrienda la vivienda completa, estará regulado por la Ley de Arrendamientos Urbanos, y se rigen por los  títulos I y IV de la Ley y por la voluntad de las partes y en su defecto, por lo dispuesto en el título III de la Ley y, supletoriamente, por lo dispuesto en el Código Civil. En caso de alquiler por habitaciones, se estará a la voluntad de las partes y, en su defecto, por lo dispuesto en el Código Civil.

3º La fianza para este tipo de contratos de vivienda completa es la cuantía equivalente a dos mensualidades de renta.

4º Por oposición al contrato de viviendas turísticas, tendrán generalmente una duración superior a dos meses. No teniendo duración máxima, su duración vendrá determinada por el motivo en el que se fundamente la temporalidad del contrato.

5º En el caso de que el arrendador sea una persona física, no necesitará disponer de hoja de reclamaciones, pues a ese contrato no le será de aplicación la normativa de consumidores y usuarios.

6º A fin de evitar cargas supletorias, tales como impuestos municipales o recargos de comunidades de propietarios, en caso de realizar un arrendamiento de temporada, puede realizarse una baja temporal en el Registro de Turismo de Andalucía, indicando durante qué periodo el inmueble no se va a dedicar a vivienda turística.

Errores a la hora de realizar contratos de temporada pueden provocar que esos contratos “muten” en contratos de vivienda habitual, lo que llevaría a que la duración de los mismos se extendiese más de lo deseado. Y una vez se empiece a recuperar la demanda turística quedarían rezagados de la recuperación.

 

 

 

 

 

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