Workkola: “Queremos abrir una matriz en Boston”

Workkola: “Queremos abrir una matriz en Boston”

Juan Alberto Gómez

Aquella expresión que alude a las nuevas generaciones como ‘jóvenes pero sobradamente preparados’ puede aplicarse sin restricciones a los miembros de Workkola, una de las ‘start ups’ más prometedores de la incubadora de Link by UMA. Su corta trayectoria no puede ser más alentadora. Premio Spin Off 2015 por la propia universidad, recientemente ganaban el ‘Yuzz’ en su edición provincial, que patrocina el Banco Santander y dirigido a firmas semilla lideradas por jóvenes emprendedores. En breve, disfrutarán un viaje a Silicon Valley donde podrán conocer de primera mano a los grandes tótems de las telecos mundiales como Google, Facebook o Microsoft.

Pero no son nuevos en estas lides, Workkola ya ha superado un programa de aceleración empresarial de tres meses en la prestigiosa Universidad de Harvard en Boston (EE.UU). Una breve pero fructífera estancia que les ha proporcionado una “gran apertura de miras” y “una amplia red de contactos y mentores”, explica uno de los fundadores, Álvaro Mancilla. La fortuna ha sido también una gran aliada. Recuerda como el profesor visitante de la Universidad de Harvard, Tomás Ratia García-Oliveros, se fijó en ellos durante una visita al edificio del Rayo Verde. “Enseguida le atrajo la idea” y les propuso visitar su aceleradora de softlanding Dat Ventures en Boston. No lo dudaron.
Lo que hace Workkola es tan nuevo que no existe red social con la que establecer un simil. En esencia, se trata de una plataforma web que opera como un ‘marketplace’ o punto de encuentro gratuito.

Está enfocado al ámbito educativo y su finalidad es conectar estudiantes con start-ups de todo el mundo. El portal cuelga tanto las ofertas de colaboración en proyectos tecnológicos como las competencias de los universitarios registrados. Un software se encarga de cruzarlas y seleccionar a los mejores candidatos. Constituye un modelo de prácticas novedoso y muy dinámico.

Red colaborativa

El grueso de participantes procede de diferentes instituciones pertenecientes al área de Boston como la Universidad de Harvard, Boston College, el Startup Institute, Hult, BU y Northeastern; así como aceleradoras estadounidenses Dat Ventures, Buva, MassChallengue, TechHub Boston, Grentown Labs, TechHub London. Dentro de España, destaca el ICADE, ISDI y el IE, así como TechHub Madrid y la Universidad de Málaga. Recientemente, se han incorporado a la red Workkola MimaginXP y MITIDI de la India.

“Desde que nace hasta su consolidación, cualquier start up necesita un montón de recursos que muchas veces son ajenos a su actividad”, explica Ignacio León, cofundador y responsable de marketing de Workkola. Aquí entra una variada gama de aspectos que van desde la contabilidad, el marketing, el desarrollo web, pasando por un asesor legal, o un gestor de negocio. “El punto más débil de una firma semilla son sus recursos, normalmente muy exiguos”, añade. En este punto, “bien subcontratas esos servicios o, lo más común, aprendes sobre la marcha”, indica Mancilla.

Prácticas ‘a la carta’

En octubre, saldrá Workkola Beta (versión de prueba) que irán depurando durante el otoño con idea de lanzar la versión definitiva a comienzos de 2016. Con todo, están convencidos de que el negocio se encuentra en Estados Unidos donde “cada año se crean 6,8 millones de star ups frente a las cien mil de España”, sostiene León. Por esta razón, la siguiente etapa es abrir “una matriz en Boston y arrancar allí”, declara Mancilla. No en vano, su comunidad universitaria está formada por 21 millones de estudiantes y existe además, “un ecosistema muy colaborativo”.

Workkola apuesta por una mayor conexión del alumno con la realidad empresarial. “Nuestra plataforma les permite poner en práctica sus habilidades y talento”. “No entendemos”, lamenta el emprendedor, “que, en general, tengan un nivel académico muy bueno y una formación práctica casi nula”. Desde la start up malagueña se han propuesto acabar con “el becario que realiza unas prácticas que poco tienen que ver con su carrera poniendo cafés o haciendo fotocopias”. Se trata de una red profesional “muy flexible” y “colaborativa” que “no impone una jornada laboral” porque “pide cosas concretas”, asegura el responsable de marketing. Desde diseñar un logotipo, a realizar la asesoría contable, desarrollar una web, etc. La gran ventaja, según sus creadores, es que “el estudiante tiene poder de decisión” ya que elige “el proyecto que le interesa”. Como contrapartida, la propia plataforma Workkola elabora un ranking que valida el talento y cuenta como un ‘expertising’ que “le servirá al término de sus estudios universitarios”, subraya Mancilla.

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