19 J. Andalucía. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho - El Sol Digital
19 J.  Andalucía. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho

19 J. Andalucía. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho

Ayer fue una jornada electoral triple. En Francia el partido liberal de Macron perdió la mayoría absoluta y dependerá de los 70 escaños de Los Republicanos, frente a los 145 de los neocomunistas y los 90 de Le Pen. En Colombia ganó la izquierda las presidenciales.

Una vez convocadas las elecciones y hechos públicos los diferentes candidatos, comenzaba la campaña electoral… y la carrera por el voto. Y eso precisamente es lo que hacían en la Roma republicana, ganarse el voto a pie de calle.

Aquí tenía especial importancia la figura del nomenclátor. En la antigua Roma se llamaba así a los esclavos que acompañaban al candidato por las calles para susurrarle discretamente al oído el nombre de la persona a la que se dirigían para pedirle su voto.

Grupos de seguidores e incluso gentes contratadas para la ocasión, recorrían las calles donde estampar pintadas (graffitis) vendiendo las excelencias de su candidato o sacando los trapos sucios de sus adversarios.

Y hubo un tiempo en que el dominio del PSOE en la región era inexpugnable y el PP sólo podía aspirar a que sus excusas y rocambolescos pretextos de su penúltima derrota fueran algo convincentes. Esa tradición atávica ha cambiado, y la espiral de la depresión en el PSOE andaluz es inagotable.

El “nuevo PSOE andaluz de Juan Espadas” ha aplicado técnicas de ingeniería electoral, que no han logrado que todos los nuevos candidatos, casi el 90% de la lista socialista, se dejen la piel en la campaña.

La campaña de los populares ha sido: gestión y poca ideología. Evitar charcos y no entrar en confrontaciones. Ni el PSOE ni Vox han encontrado un punto débil por donde devorarle sin riesgo a que el encontronazo se volviera contra ellos. El principal riesgo del candidato popular no está en las distintas oposiciones, sino en que su propio electorado se confíe.

El resultado es que el PP ha conseguido 58 escaños de 109 escaños, y Juan Espadas pierde 3 escaños respecto de las elecciones de diciembre de 2018.

El Partido Popular ha arrasado, ha logrado un incontestable triunfo en las elecciones autonómicas de este domingo 19 de junio con el 42% de los votos y un PSOE que registra su peor resultado histórico con 30 escaños y Ciudadanos (Cs) se queda fuera del Parlamento.

El PP es la primera fuerza de la Comunidad más poblada, que durante cuatro décadas sirvió de cimientos al socialismo en España.  En la provincia de Sevilla -donde los socialistas no han perdido jamás unos comicios de ningún tipo en democracia-, el PP ha laminado, 9 de 18 escaños.

A estas alturas nadie duda de que la baza de las encuestas resultó trascendental para Moreno Bonilla a la hora de firmar el pasado 25 de abril el decreto de disolución del Parlamento.

La gran esperanza para Juan Espadas es jugar con la posibilidad referida líneas atrás de que Juanma Moreno necesite a Vox para gobernar y repita la fórmula ya ensayada en Castilla y León.

De los 109 escaños que se reparten este 19J, un total de 13 corresponden a Granada. Como corresponde a su tamaño poblacional, es la cuarta provincia que más tiene. Por delante, Sevilla (18), Málaga (17) y Cádiz (15). Por detrás, Córdoba y Almería con 12, y Jaén y Huelva con 11.

En el Gobierno son conscientes de que el efecto que tuvo la «foto de Colón» en los comicios del 28 de abril de 2019 ha ido perdiendo fuerza y que la entrada de la extrema derecha en el panorama político e institucional está normalizada y ya no asusta.

Andalucía no es una sociedad conservadora, pero la excepcionalidad del momento, tras el impacto de la guerra en Ucrania y la crisis derivada de la pandemia, hace que el votante busque menos carga ideológica y más seguridad y buena gestión.

En un contexto de incertidumbre, la apuesta suele ser por el continuismo. Además, Juanma Moreno ha enfocado su campaña en desideologizar el voto, con un perfil moderado y pidiendo un “apoyo prestado” al centro izquierda para lograr gobernar sin ataduras.

Cunde en el PSOE la preocupación que se consolide la percepción del «cambio de ciclo» con una nueva derrota electoral, tras Castilla y León, la Comunidad de Madrid, Galicia y País Vasco, y en un feudo tan simbólico.

Las cifras de deuda, déficit, corrupción, fracaso escolar, creación de empresas, eran muy desfavorables, así que mejorar no era difícil.

El PP ha hecho lo que suele hacer. Que es mejorar la gestión, gobernar con más sensatez y competencia, poner orden en las cuentas, pero sin profundizar en diversos cambios necesarios.

Hasta enero de 2024 queda la legislatura nacional de la agonía y de intentos de maniobrar para que se movilicen los ciudadanos contra un gobierno del PP con apoyo de Vox.

Sánchez teme que una parte del partido en Andalucía desate una sublevación que le afecte también a él -que fue el principal impulsor de Espadas- a un año vista de las municipales y autonómicas de 2023.

Los movimientos dentro del PSOE andaluz parecen haber comenzado ya. Las malas expectativas se han saldado ya con la dimisión de varios cargos de la dirección autonómica.

Espadas ha sufrido una derrota sin paliativos y el movimiento más adecuado sería su dimisión de secretario general y la formación de una gestora. De optar por esta fórmula, el presidente conseguiría colocar a gente de los suyos para mantener cierto control sobre la federación andaluza ante una posible rebelión de cargos.

De otra, Andalucía está lejos de recuperar los niveles de Producto Interior Bruto (PIB) previo a la pandemia, y no volverá a su punto de origen, a 2019, hasta el primer semestre de 2022, y hay dos comunidades que basan su economía demasiado en el turismo y que se encuentran especialmente descolgadas: Islas Baleares y Canarias.

Buena parte de esta compleja situación económica, ya no solo de las comunidades insulares sino del conjunto de España, se ve agravada por la inflación. La preocupación por la inflación creció en abril un 21%, y se sitúa en un segundo puesto entre los principales problemas de los españoles, además del desempleo.

Moreno Bonilla ha conseguido algo muy difícil y único que es ganar unas elecciones en Andalucía. ¿Le temblará el pulso a la hora de tomar decisiones estructurales sociales y económicas imprescindibles? No. ¿Cambiará la Ley de Memoria Histórica, las leyes de igualdad de género o con los recursos para la violencia de género? No.

El cambio no empezó hace cuatro años sino mucho antes con los continuos escándalos de corrupción de los ERES, y el olvido de la sanidad pública que ha supuesto un duro golpe emocional en la conciencia de decenas de miles de andaluces.

El socialismo ha tenido una mayoría política y social. Ha sustentado su poder a través de lo que ellos han fomentado con una espiral de silencio y sin alternativa real visible. La política no puede gestionar sentimientos. Un ejemplo es lo que está haciendo Ayuso en Madrid, ejerciendo sus competencias para mejorar su Comunidad, pero sin provocar tensiones con el resto del país o con el gobierno de la Nación.

En la vida crecemos, maduramos y vamos conformando nuestras opiniones a medida que tenemos experiencias vitales.

Vox ha obtenido 14 escaños, dos más, y sus propuestas de gobernanza son coherentes, por ejemplo, estas cuatro:

– Creación de una Consejería de Familia y Natalidad para: Aprobar un Plan Integral de Fomento de la Natalidad.

– Plan de Extensión de Cuidados Paliativos en la sanidad pública: Reforzar las Unidades del Dolor en toda la red sanitaria.

– Ley de protección de la tauromaquia y de la actividad cinegética, que reconozca y valore la aportación económica y ecológica.

– Derogación de la normativa de la violencia de género.

El crecimiento empresarial para Andalucía se estima en torno al 2,4% en 2021. Una tasa de crecimiento que se habría moderado ligeramente en el primer trimestre de 2022, en un contexto económico en el que aumenta la incertidumbre que rodea a las actividades empresariales sobre todo tras la guerra de Ucrania.

Esta es una coyuntura empresarial con incertidumbres, crisis económica, efectos de la pandemia, costes elevadísimos de la energía, y en la que, por otra parte, será necesario reforzar tanto los niveles de capitalización inicial de las nuevas iniciativas empresariales que se pongan en marcha, como la propensión a emprender entre la población andaluza. Muchos ánimos Bonilla.

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