Almuerzo coloquio de la Tertulia del Congreso de Málaga: “La enfermedad no la produce un solo microorganismo, la produce el desequilibrio de toda una microbiota” - El Sol Digital
Almuerzo coloquio de la Tertulia del Congreso de Málaga: “La enfermedad no la produce un solo microorganismo, la produce el desequilibrio de toda una microbiota”

Almuerzo coloquio de la Tertulia del Congreso de Málaga: “La enfermedad no la produce un solo microorganismo, la produce el desequilibrio de toda una microbiota”

Vicente Almenara.- El pasado 29 de septiembre, en el restaurante Beluga de Málaga, se celebró una nueva edición de la Tertulia del Congreso de Málaga, en esta ocasión sobre “La microbiota, una de las piezas del puzzle de la medicina”. Fueron ponentes del encuentro el cirujano cardiovascular Miguel Such, la doctora en Microbiología Silvana Tapia y la estudiante de Medicina que realiza su Trabajo de Fin de Grado (TFG) sobre la microbiota y la enfermedad isquémica Nilia Jiménez. Ofrecemos un resumen de las principales intervenciones.

Silvana Tapia.- Soy profesora en la Universidad de Málaga, en el Departamento de Microbiología que, además, está tanto en la Facultad de Ciencias como en la de Medicina. Mi andadura en el tema de la microbiota fue de prácticamente hace diez años. Empecé la tesis doctoral cuando el término microbiota apenas se conocía aquí en España, fuimos un poco pioneros en su estudio.

Lo primero es definir qué consideramos microbiota, qué sabemos hasta ahora y qué nos deparará el futuro. Microbiota hace referencia al conjunto de organismos que habitan con nosotros, bacterias, pero tampoco podemos olvidar a los hongos y los virus, que hoy en día han cobrado una fama bastante mala por otros sucesos. Cuando hablamos de microbiota solamente el 10 por ciento está compuesto por bacterias, el 90 por ciento son virus. Si nosotros cogemos todas las bacterias y virus que tenemos con nosotros pesaría entre medio kilo y un kilo, es decir, un kilo de nuestra masa son bacterias que están vivas y que viven en nuestro intestino, principalmente, porque es donde más superficie hay a la que se pueden adherir, precisamente en el intestino es donde más alimento les llega porque, cuando nosotros comemos, pasa al estómago y los nutrientes a medio procesar pasan al intestino y los nutrientes se absorben pero antes pasan por una capa aproximadamente de un centímetro de bacteria y cuando la atraviesan no lo hacen como cuando los hemos ingerido, sino que han pasado precisamente por esa capa de microorganismos que se han alimentado también de esos nutrientes, ahí es donde cobra realmente importancia la microbiota, porque es el paso previo de los nutrientes que nosotros ingerimos y que es realmente lo que pasa a la sangre. El intestino no es la zona más impermeable de nuestro cuerpo, esas sustancias transformadas por los microorganismos pasan a la sangre y hoy en día se sabe que cuando pasan a la sangre pueden llegar a cualquier órgano de nuestro cuerpo, es decir, la microbiota del intestino puede tener efecto a nivel local y estar implicadas en el colon irritable, en enfermedades inflamatorias intestinales… pero esos metabolitos, esos productos que generan las bacterias también pasan a nuestra sangre y podemos encontrarlos hasta en lugares tan alejados como el cerebro.

Hoy en día uno de los estudios que más relevancia tuvo en la comunidad científica fue la implicación de la microbiota en los casos de Alzheimer. Sabemos que el Alzheimer tiene muchísimas causas, puede ser genético, puede ser ambiental, puede tener causas diferentes, también hay ciertos casos de Alzheimer que no se pueden explicar porque algunos empiezan a sufrir la enfermedad jóvenes,  entonces una posible explicación puede ser la microbiota. Se han encontrado metabolitos, productos de las bacterias en las neuronas y, por tanto, casos de Alzheimer que no se explican por la edad, la degeneración cerebral se puede explicar por la microbiota. En cuanto a las personas con depresión, se ha visto que tienen una microbiota muy diferente a las personas que no la sufren, el caso más curioso es que cuando esas personas con depresión toman probióticos mejoran. ¿Por qué? Porque tenemos entre nuestros microorganismos de la microbiota bacterias que sintetizan vitaminas que no son capaces de ingerir a través de la dieta y, además, sintetizan hormonas y esas hormonas pasan a la sangre, van al cerebro y pueden modificar nuestro comportamiento. Pero hay más casos con implicación de la microbiota. Casi todas las enfermedades que de una u otra manera no se pueden explicar…, por ejemplo, el tema ahora muy interesante gracias a la colaboración que estamos teniendo con Miguel Such, el tema cardiovascular. Estamos implicados para explicar un poco más este tema porque va a formar parte en Nilia Jiménez  de su Trabajo Fin de Grado, y es la implicación de la microbiota en la enfermedad cardiovascular, en concreto la enfermedad isquémica. Las enfermedades cardiovasculares suelen ocurrir a edades ya avanzadas, en personas diabéticas o personas con sobrepeso, pero no quita que personas jóvenes sin tener diabetes y sin sobrepeso también la sufran, quizás la respuesta pueda ser la microbiota y que tengamos ciertas bacterias que están generando ciertas sustancias que pasan a la sangre y que van al resto de tejidos y allí reaccionan con ellos y los modifican. Esto son simplemente unas pinceladas acerca de en qué punto estamos en relación a la microbiota.

Además, hay estudios de microbiota en Parkinson, con el autismo se ha visto hoy en día que niños que empiezan a tomar a edades tempranas probióticos no tienen casos de autismo tan acusados, se ha visto hasta en ratones, hay ejemplares que tienen una mutación y los que tienen una especie de autismo se ponen en la esquina de las jaulas y no interaccionan con otros, cuando a los ratones se les cambia la dieta y se les da probiótico empiezan a socializar. Puede haber una causa genética, porque la mutación sigue existiendo, pero la microbiota aporta una serie de sustancias que van a esos neuro receptores y producen el efecto contrario.  ¿Quiere esto decir que ahora todas las enfermedades, todo lo que se ha visto, lo desmontamos y ya no hay enfermedades con causa genética o medioambientales?, no. Simplemente, hay una variable más que se suma a todas las existentes. Bueno, entonces ya lo sabemos todo, basta con analizar la microbiota de una persona sana y compararla con una persona enferma y de aquello que le falte pues lo aportamos externamente y listo… pues… de hecho, hoy en día estamos haciendo algo parecido como son los trasplantes fecales, los probióticos muchas veces no son la única solución porque cuando una microbiota no es la adecuada la solución no es a base de proporcionar solo una bacteria, por eso muchas veces los microbiólogos somos reticentes con el tipo Actimel y los anuncios o medicamentos que dicen que si tomas este probiótico se van a solucionar las enfermedades. La enfermedad no la produce un solo microorganismo, la produce el desequilibrio de toda una microbiota, el siguiente paso no es aportar el microorganismo que falta sino modificar y restablecer toda la microbiota y para ello se hacen trasplantes fecales.

Yo estoy inmersa, por contar un poquito mi investigación, en un proyecto muy interesante, del que no solamente voy a aportar un probiótico, sino que voy a diseñar lo que quiero que haga la bacteria, voy a domesticar bacterias, ¿cómo se hace eso?, pues metiéndoles genes que a mí me interesan para esa bacteria. Por ejemplo, se está probando en veterinaria meter genes que sintetizan vitaminas, pues esos genes se los metemos a las bacterias y les vamos a decir a esas bacterias que no produzca la vitamina siempre, que la produzcan solamente cuando hay un proceso inflamatorio. ¿Por qué?, porque junto a ese gen le he metido un interruptor, de forma que cuando la bacteria va al intestino y detecta que falta esa vitamina es cuando empieza a expresarla, hablo de vitaminas, hablo de sustancias antibióticas, para que la bacteria no produzca antibióticos siempre, sino cuando hacen falta y, en este caso, lo que estoy buscando yo son sustancias antiinflamatorias, microorganismos que ingerimos y cuando ellos detecten una inflamación en el intestino se pongan a producir esa sustancia antiinflamatoria, es decir, intentar que ni siquiera se dé el caso de que se produzca la enfermedad, se trata de tener los microorganismos preparados para que cuando haya un estado patológico  actúen antes que nosotros o, incluso, antes que nosotros lo sepamos.

Nilia Jiménez.- Ella, como microbióloga, se dedica a analizar todos los microorganismos y yo como futura médico, y Miguel Such, lo que intentamos es llevar estos conocimientos a nuestro campo porque lo que tenemos son enfermos, con enfermedades que tratar, y nuestra finalidad es curar la enfermedad o, mejor, prevenirla, por tanto lo que intentamos ahora es postular hipótesis que  demuestren la relación entre la microbiota y la enfermedad. En este caso, lo que queremos es verlo en un ensayo clínico, es decir, coger un paciente con una enfermedad coronaria que así, a grosso modo, es la que causa los infartos, y entonces comparar la microbiota de las personas que tienen la enfermedad coronaria con las que no, y de esta manera intentar buscar más que lo que tienen en común las diferencias entre los enfermos y los no enfermos, y en base a eso intentar aplicar algunos tratamientos que Silvana ha estado explicando, o bien incluso prevenirla, es decir, estudiar la microbiota en una persona joven que pueda tener un infarto, a lo mejor con 30 años,  y ver si tiene alguna disposición o algún marcador que nos pueda indicar que esa persona es probable que padezca un infarto y así intentar prevenirlo, y eso es lo que vamos a hacer en colaboración con Silvana, con algunos cardiólogos de la Facultad y con Miguel porque fue su idea y a ver si se encuentra algo para realizar una prevención primaria antes de que aparezca la enfermedad.

Miguel Such.- Estamos trabajando en el proyecto y, en la actualidad, estamos buscando financiación. A mí me parece apasionante desde que leí la primera vez, hace años, el tema de la microbiota, creo que es la pieza que le falta a la medicina para encajar cosas. A los estudiantes les digo, decidme la causa de alguna enfermedad, la etiología,  y no sabemos la etiología  de nada, pero de nada es de nada,  hay gripe, bueno, ¿por qué tu la coges y yo no?, ¿por qué tu tienes un cáncer y yo no? Sabemos cómo se produce pero por qué unas personas tienes unas cosas, eso no lo sabemos y, posiblemente, la microbiota pueda ser una pieza combinada con la genética, con la dieta, con un millón de cosas, porque en medicina se abre una puerta y crees que vas a encontrar la solución y aparecen diez puertas nuevas, pero eso es lo apasionante, que vas abriendo puertas y, al final, cada vez sabes más. Estoy encantado, sobre todo, por aprender cosas.

Vicente Almenara.- Silvana, ¿dónde están los estudios más punteros en estos momentos y dónde tienen lugar las investigaciones más avanzadas?

Silvana Tapia.- En ciencia ocurre como en cualquier otra disciplina, que aparecen las modas. Se ha visto desde hace, aproximadamente, diez años que fue cuando se publicaron los primeros artículos en revistas de prestigio la relevancia que podría tener la microbiota y el resto de laboratorios se pusieron manos a la obra para estudiar la microbiota desde diferentes puntos de vista, medioambiental, a nivel clínico, por supuesto a nivel veterinario… ¿Qué es lo que ocurría?, pues hace diez años, la ciencia, la actualización de los conocimientos, tienen que ir acompañados también con las herramientas de análisis. Cuando yo empecé la tesis doctoral hace ya unos cuantos años, las herramientas eran muy limitadas y entonces lo que ocurría es que  se infravaloraba el poder de la microbiota. Las herramientas eran las típicas de microbiología, sembrar en medios de cultivo, luego aparecieron las técnicas moleculares, porque quizás los cultivos no nos están diciendo todo lo que hay, nos están dando información pero la técnica no daba más de sí, luego aparecieron las técnicas moleculares, la explosión se produjo cuando aparecieron los secuenciadores de nueva generación, los mismos que secuenciaron el genoma humano. En el momento en que pudimos secuenciar todo lo que había nos dimos cuenta de la cantidad de cosas de que está formada la microbiota, y en muchos laboratorios que utilizaban esa tecnología pues se abarató la investigación. Porque la primera muestra que se analizó de microbiota costó unos 6.000 euros, hoy se analiza una muestra de microbiota por 30 euros, en el momento en que mejora la tecnología se abaratan los costes y las publicaciones y estudios abundan por todas partes. Ahora mismo, en el análisis de microbiota es algo que, incluso de forma no muy científica, o no muy adecuada, hay empresas que se dedican al estudio de la microbiota para el público en general, igual que ahora una farmacia hace un test de intolerancia alimentaria pues hay empresas que se dedican a estudiarte la microbiota, igual que también te hacen estudios genéticos para ver si tienes genes de neandertales, de asiáticos… y ahora se estudia la microbiota por 100 euros, ya no es que se haya avanzado sino que ya ha llegado a un nivel de usuario. Ahora mismo, conocer la microbiota es muy fácil y económico, se ha vuelto una moda, muchos laboratorios lo hacen porque está de moda hacerlo y lo que nos falta es gente que sea capaz de entender lo que está ocurriendo, qué implicaciones tiene que  aparezca una especie bacteriana y en otros casos no, relacionarlas con otros componentes. Por ejemplo, un punto muy interesante del TFG de Nilia es que vamos a estudiar la microbiota pero vamos a estudiar los productos que están generando esos microorganismos y que es, realmente, lo que tiene efecto sobre el cuerpo, no el que haya más especies de una que de otra, eso es caracterización, pero y si lo que estoy estudiando está muerto y estaba ahí porque se había quedado, es interesante saber qué es lo que hay vivo y qué producto está generando, hay que ir más allá, la caracterización es muy limitada.

Tertuliano.- La microbiota no solo está en el intestino también está en la boca, donde hay mucosas. ¿Tú crees que puede haber una relación entre la microbiota de la nariz o de la orofaringe y que coopere el bicho? ¿Por qué algunas personas no lo cogen?, ¿puede ser que tengan una microbiota que se los cargue?

Silvana Tapia.-  De hecho, los niños, precisamente, no cogen tanto el Covid. Una de las hipótesis era, precisamente, por la microbiota que tenían en sus vías respiratorias, porque tienen muchos mocos y cuanto más mocos producen más bacterias se unen a ese moco y entonces se engrosa esa barrera natural del paso de virus. Las personas más mayores tienen menos secreciones y entonces el virus contacta directamente con el epitelio y penetra.

Tertuliano.- Decía que era muy interesante porque, precisamente, en las mucosas cuando hay microbiota se produce más secreción de inmunoglobulina A, que es un anticuerpo neutralizante de cualquier virus y concretamente del Covid.

Tertuliano.- En esa línea, hay una cosa que también he leído y que es evidente y nunca había caído. En el mundo hay millones de virus, de los perros, de los gatos, de los pájaros y no todos entran, en algún sitio los paramos y, probablemente, sea igual, que nuestra microbiota sea la que dice tú no entres y a mí no me ataques, no lo sé.

Silvana Tapia.- De hecho la microbiota intestinal, por ejemplo, en este caso no es más que uno de los componentes de lo que se conoce  como la barrera intestinal,  las células epiteliales del intestino que están pegadas unas a otras, y cuanto más pegadas pues menos entran cosas,  la capa mucosa y la microbiota. Es decir, que cuando hay un patógeno en el intestino tiene que atravesar tres capas, microorganismos, las mucinas y el epitelio, si se desmantela esa barrera es cuando entran las bacterias y los virus en el interior y lo mismo pasa con cualquier superficie del organismo.

Tertuliano.- ¿En parte se hereda de la madre la microbiota?, ¿y después se va incrementando y, desarrollando?

Silvana Tapia.-  Sobre eso hay estudios muy curiosos porque en el 2006 unos investigadores tiraron por alto la hipótesis de que el feto, en la placenta, está estéril, tomaron una muestra del líquido amniótico estéril para evitar contaminación y llegaron a la conclusión de que en el líquido amniótico había bacterias. Eso fue una revolución, menos mal que esos estudios se repitieron y resultó que no, las técnicas hoy en día son absolutamente precisas y hasta pequeños restos de moléculas que quedaban en los kits que utilizaban los científicos para hacer los métodos moleculares saltaban, entonces decían que esas moléculas procedían de la madre, pero no, eran de la manipulación, entonces eso se tiró por tierra. ¿Hay una microbiota en la placenta o en el líquido amniótico? Sí, pero cuando hay un problema, las barreras de la madre mantienen al bebé estéril, pero cuando esas barreras, igual que he comentado las intestinales y placentarias, fallan, las bacterias de la madre pueden entrar a la placenta o en el feto y afectarle, pero eso siempre va a desembocar en abortos o partos prematuros. Entonces, ¿puede darse una microbiota antes de nacer el bebé? Sí, pero no se considera como una microbiota natural sino de un proceso patológico.

Tertuliano.- Lo que es fascinante es que se coja cuando pasa por el canal del parto, ¿verdad? Eso dura un momento.

Silvana Tapia.- En las primeras horas del nacimiento, esa microbiota que ha caído se pierde, otra en el bebé encuentra una fuente de nutrientes magnífica y se empiezan a dividir las bacterias, aparte de todas las que hay en el ambiente. Sí hay estudios -y en eso, además, básicamente coinciden todos los investigadores- en que los bebés que nacen por cesárea tienen una microbiota totalmente diferente a los niños que nacen por parto natural. Los que nacen por cesárea, la microbiota que cae sobre la superficie del bebé está enriquecida con las bacterias que hay en el quirófano, bacterias ambientales y bacterias de la piel madre y de los médicos, es decir, que en el bebé que nace por cesárea la microbiota tiene una mezcla de todo lo que le rodea, cuando nace por parto vaginal pues son mayoritariamente bacterias de la madre y eso se ha visto, que el primer inóculo que recibe el bebé que nace con el sistema inmunitario sin desarrollar, ese primer inóculo es el primer contacto del sistema inmunitario y es el aprendizaje que va a tener el bebé, como una especie de vacuna, el sistema inmunitario se va a desarrollar de una manera u otra en función de qué bacterias, con qué bacterias, contacta la primera vez. Se ha visto que los niños que nacen por cesárea cuando son mayores son mucho más susceptibles a tener alergias, intolerancias alimenticias, asma, problemas de desarrollo  del sistema inmunitario, precisamente, porque lo primero que se encontró el sistema inmunitario cuando se iba a desarrollar eran las bacterias inadecuadas. Las bacterias adecuadas son las que deben proceder de la madre. En muchos países, cuando salieron estos artículos lo que cogían eran paños de la microbiota de la madre de la vagina y cuando nacía el niño por cesárea se lo ponían por encima, esa práctica se dejó de utilizar porque cuando eso ocurre de forma natural pues bien, pero cuando llega la manipulación del hombre, ya estás usando paños, en qué momento los usas y si lo estás contaminando, por tanto, esa práctica se abandonó hasta que no estuviera más regulado. Aparte de que dónde le pones el paño, el niño al final cuando nace ¿por dónde está entrando la microbiota?…

Vicente Almenara.- ¿Papá Estado no os da dinero para vuestra investigación?

 

Miguel Such.- Es un tema complicado, la verdad. El problema está en el porcentaje del PIB que se dedica a  la investigación, no sé si es la tercera o cuarta parte en comparación con otros países de la Unión Europea, cualquier país tiene más posibilidades que nosotros. Ya hemos presentado el proyecto, ahora la Junta de Andalucía nos lo dará o no porque, al parecer, hay menos dinero por el asunto del Covid. Vamos a presentarlo en los sitios donde podamos porque, al final, hay gente que trabaja, muchos hacemos trabajos gratis por distintos motivos, lo ideal sería que alguien profesional financiera algo, lo que estamos haciendo es moviéndonos, tratar de hacerlo nosotros mismos, deberíamos tener profesionales que colaboren con la investigación, hay que hacer un trabajo de campo para que el investigador solo se dedique a investigar, aquí en este país todos somos porteros delanteros, es decir, tenemos que hacer un poco de todo.

Tertuliano.- Has hablado de muchas enfermedades, del corazón, inflamaciones, diabetes…, yo creo que hay un gran desconocimiento de todo esto, si el público estuviera mejor informado al día siguiente la gente estaría haciéndose análisis de microbiota. Aparte de que haya fondos o no, pienso que la gente tiene un gran desconocimiento de esto. Si invirtiéramos más dinero en investigación adelantaríamos mucho más.

Tertuliano.- Bueno, en primer lugar, felicidades a los tres por vuestra labor, el Trabajo Fin de Grado me parece muy original, distinto a otros. Yo estaba pensando en una portada de la revista Muy Interesante. Me acuerdo que mi mujer estaba embarazada la primera vez, y recuerdo que venía a decir la portada que “tenemos un segundo cerebro en el estómago”, algo así, y de esto hace veinte años. Yo solía comprar esa revista y, a partir de ahí, me interesé. En mi casa he visto libros de probiótica de mi padre, hace como treinta o cuarenta años, mi padre estaba suscrito a la revista Integral y recuerdo una etapa inicial de esa disciplina, después leí un betseller, creo que mundial, de un japonés y, al final, me digo “somos lo que comemos”. ¿Se ha perdido un poco en la medicina el aspecto holístico?, o quizás nos hemos empeñado en los últimos sesenta o setenta años de la medicina en hacerla como un compartimento estanco y, al final…, todo está relacionado. Incluso, hace tiempo leí sobre cuando se está produciendo la formación de las células en el ser humano, las del cerebro son las mismas que las que después desarrolla el estómago, esa interrelación quizás se ha perdido, ahora los deportistas de élite de lo hablan es de que me cambiaron la dieta y mejora el rendimiento, pero es brutal, es la pieza que nos faltaba.

Vicente Almenara.- La medicina y la ciencia en general están faltas de profesionales captadores de fondos. Sin dinero no se pueden acometer proyectos de investigación ambiciosos, y esperar que sea el departamento de la Facultad, que sea la Junta de Andalucía o sea otro organismo público el que me financie es lo que ya vemos con los resultados de todos conocidos. Cuando alguien cree en una idea y que la puede transmitir en poco tiempo a personas no expertas en medicina sería muy interesante que estos expertos salieran a los foros adecuados a buscar esa financiación.

Silvana Tapia.- Yo tengo algo que decir porque estoy muy implicada en la divulgación científica, ahora, eso sí, es gratis y en mi tiempo libre, esto no está profesionalizado, de hecho hay muy pocos centros de investigación que hayan contratado realmente a un científico  que le explique a la sociedad, no tanto para recabar dinero, la importancia de esos estudios para que de una manera u otra la sociedad presione al gobierno y aumente también esa partida en I + D.  En cuanto a actividades de divulgación, el viernes pasado estuve en Granada en un festival de ciencia hablando también de microbiota, pero es en mi tiempo libre y con mi dinero, porque nadie me costea los viajes ni lo que me cuesta preparar las charlas y lo que me tengo que leer para explicarlo bien, entonces hasta que las propias instituciones no tomen conciencia de esto, es tiempo que se lo quito a mi familia y, al final, todo es para todos, las investigaciones no son para guardarlas en un cajón, no es para lucro personal, sino beneficio para los demás.

Tertuliano.- Lo lógico es que la Universidad pagara a gente  en cada departamento solo para buscar fondos.

Vicente Almenara.- Vamos a invertir en una persona que busque fondos porque de esos fondos pagamos a las personas y hay dinero para la investigación.

Silvana Tapia.- De hecho, ahora mismo, hay unas pocas universidades que están invirtiendo en divulgación científica. Murcia es una de las pioneras, les dan proyectos de divulgación científica para que la universidad los divulgue, pero en la universidad de Málaga ni se escucha ni se lo plantean.

Tertuliano.- Algunos sindicatos, como Comisiones Obreras, tienen personas que se dedican a buscar financiación, la Universidad está un poco mirándose el ombligo.

Tertuliano.- ¿Estamos hablando de pedir subvenciones o ayudas? Creo que esto no se hace en un día.

Silvana Tapia.- Depende del alcance del proyecto, si son pocas las condiciones y pocos los pacientes y la mano de obra es gratis, a lo mejor, entonces, estamos hablando de no más de 10.000 euros, en proyectos europeos hasta se conceden 1.000.000 de euros o hasta 1.500.000 de euros. Hay que decir que los aparatos y reactivos que se necesitan para la investigación son caros. La ciencia no es rápida ni barata.

Tertuliano.- Lo que pasa Silvana es que todo tiene que pasar por lo oficial, tú tienes que hacer ensayos clínicos y hay que seguir unos cauces legales y formales.

Silvana Tapia.- Los laboratorios quieren resultados  rápidos, no les interesa por qué unos tienes unas enfermedades y otros no. Muchas veces no apuestan por el conocimiento teórico.

Tertuliano.- Silvana ¿nos vas hablar de la dieta que protege más a la microbiota?

Silvana Tapia.- Pues la dieta que llevamos desde que aparece el ser humano en la tierra, esa es la que le viene bien a nuestra microbiota. Es la dieta natural, cuanto menos procesados los alimentos mejor, verduras, carne y pescado. La dieta en Estados Unidos es ultra procesada y no es adecuada, hay que comer carne y pescado, no soy partidaria de la dieta vegana, hay que comer de todo y eso nos ha ido bien a lo largo de toda nuestra vida.

Vicente Almenara.- ¿Cómo afecta al estudio de esta investigación la inteligencia artificial? También con el big data vas a tener acceso a una información muy valiosa. Nos comentaba Emilio Alba, que estuvo en una de las tertulias, sobre el cáncer, lo que esto va a significar.

 

Silvana Tapia.- Ahora mismo, a las empresas con las que trabajamos les mandamos una muestra de microbiota, obtenemos aproximadamente en peso de información un terabit y es tan masivo que no lo podemos descargar en el ordenador, tenemos que contactar con el Servicio de Computación de la Universidad de Málaga, que está  en el Parque Tecnológico, allí se vuelcan los datos y ellos generan las gráficas, entonces realmente a nivel de microbiología ya trabajamos con los datos en crudo. Hemos contactado con empresas que están interesadas en poner a punto herramientas y algoritmos. Todas estas cantidades de datos que generamos van a bases de datos públicas, yo cada vez que secuencio una muestra la tengo que poner en una base pública por si la necesita otro investigador. Ahora mismo, la página web del MCDI, que es una página americana que se encarga de recabar todos los datos de secuenciación, está a disposición de todos los investigadores.

 

 

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