Antonio Nadal presenta un nuevo libro, El PSOE, la sonrisa torcida de la Transición 1975-1977 - El Sol Digital
Antonio Nadal presenta un nuevo libro, El PSOE, la sonrisa torcida de la Transición 1975-1977

Antonio Nadal presenta un nuevo libro, El PSOE, la sonrisa torcida de la Transición 1975-1977

“Yo estuve como Jonás en el vientre de la bestia”

El pasado día 19 de octubre, el catedrático, ya jubilado, de Historia Contemporánea, Antonio Nadal, presentó en el CAC Málaga el libro La verdad es todo lo demás. El PSOE, la sonrisa torcida de la Transición 1975-1977, editado por Plumágica. Ofrecemos aquí una parte de la presentación del libro en el que el profesor pide perdón por haber pertenecido al PSOE y carga contra el mismo.

Frente a los criterios del comunismo en Europa, José Díaz y la Pasionaria realizaron unos trabajitos que no llegaron ni al nivel de cuadernos orientativos a los que hoy se llega. La tragedia que une a la izquierda es que resulta permanentemente enemiga de España. Una izquierda que reclama desde 1936 la independencia de Marruecos, la independencia de Euskadi, la independencia de Cataluña… Es esa inmensa descolocación que se mantiene en Europa en la formación de los estados nacionales y que se mantiene de forma muy intensa en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda. En España,  se pedía a gritos de Viva  Rusia y muchas personas formaban parte de lo más despreciable  en la conducta humana, por eso el PSOE al que creíamos en 1974-1975…, porque yo entro en el PSOE cuando Suresnes y vienen Felipe González y Alfonso Guerra, después de haber eliminado vilmente a Pablo Castellanos y haber aceptado a Nicolás Redondo como mal menor…, pero el problema de entonces y el problema de ahora es que detrás de todo aquel movimiento estaba el Partido Socialdemócrata alemán y la CIA, y yo soy testigo de que aparecieron aquí representantes del Partido Socialdemócrata alemán y se encontraron a un tío que había sido de izquierdas, que había estado en la cárcel  y se alarmaron, ¿cómo puede ser?, y nombraron a Carlos Sanjuán,  que era comandante jurídico de la Armada. A los personajes del franquismo es a los que quieren llegar, a Paco Oliva, que en paz descanse, a Enrique Linde, que era el secretario y abogado del Sindicato Vertical de la rama de la hostelería, una de las más despreciables entonces del Sindicato Vertical,  necesitan al director general de la Escuela Francisco Franco…, y te encuentras con las primeras candidaturas del PSOE, donde hay un comandante jurídico del sector más conservador del franquismo, un director de la fundación Francisco Franco y un ex dirigente del Sindicato Vertical, y eso era lo que querían los socialdemócratas, un partido dispuesto para eliminar al Partido Comunista, que era el objetivo. Teníamos una situación complicada, no habíamos leído  cómo había calado el Partido Comunista en Italia en 1945, cuando se negocia en Europa, en Yalta y Postdam, y se le dice al Partido Comunista que o actúa como eran los partidos comunistas de entonces, propicios  al equilibrio y el conservadurismo o… para que las clases obreras se encaminaran, y aparece la tragedia pero también  la visión nacional de los partidos comunistas en Europa y se mantienen con toda seriedad hasta 1976, 1977 y 1978, cuando se vislumbra el  eurocomunismo, pero los norteamericanos siguen sin aceptar el comunismo y en el año 1945 están entre los partidos más importantes. En consecuencia, como después, o tras de la guerra civil, el Partido Socialista desaparece y resulta troceado en un gobierno en el exilio después de haberse llevado fuera de España todo el oro del Banco de España, donde Prieto desprecia olímpicamente a Largo Caballero, Largo Caballero pone en sus memorias que Prieto acaba con los comunistas, que les decían maricones. En el partido, Besteiro es abandonado vilmente para que muera. Era un personaje irrelevante para Rusia, para la Unión Soviética y para los compañeros socialistas. En ese momento, el Partido Socialista desaparece, como desaparece la UGT, como desaparecen todos aquellos que no tenían una mística, los campos de las dictaduras son místicas, y a los militantes comunistas yo les he respetado una enormidad. Su situación era trágica, tenían una visión sobre la realidad social como una posible transformación política de la sociedad en dirección a la democracia. Claro, en España, como no existe el Partido Socialista y viendo la fortaleza errónea, equivocada, de la CIA y del Partido Socialdemócrata alemán, Europa está muy equivocada, al igual que pasó con el Partido Comunista, poderosísimo, que controlaba la resistencia del norte de Italia, y las primeras elecciones en Italia después de la guerra, y después el Partido Comunista queda el ultimo y era el único que había iluminado armónicamente todos los principios con la extraordinaria figura de Gramsci, que murió como un perro porque no formaba parte de la dictadura. En el periodo en el que el Partido Socialista no existe tienen que crear algo con una rapidez y con una intensidad que… y ahí estábamos un grupo de ilusos y los ilusos o los ingenuos no justifican nuestro error. Yo escribí este libro para pedir perdón por haber ayudado en alguna forma a crear una de las inadecuaciones que es el Partido Socialista, cada vez más graves, con situaciones cada vez más delicadas, absolutamente endemoniadas, como ya pasó con Largo Caballero. Todos estos personajes, Carlos Sanjuán, Ballesteros…, al grupo en el que yo estaba nos llamaban caballeristas.

La creación artificial del Partido Socialista tuvo una extraordinaria capacidad. Alfonso Guerra creó en dos años un partido arrollador, era extraordinario cómo se podían juntar, o cómo la historia crea monstruos que se unen para dar lugar exactamente a personajes absolutamente cualificados para hacerlo todo mal, pero para hacerlo todo bien en la conquista del poder. Reunías a 15 personas, nombrabas al veterano y al maestro, llegabas al aparato, que así se llamaba, nombraban a un personaje de tercera fila que trabajó vendiendo chorizos, o algún parado que no tenía nivel y le ofrecían aquello que los demás no teníamos, le ofrecíamos en el año 1975, cuando todavía había miedo, ser ministro y a un inútil trabajo, como ocurre ahora, cuando había dos o tres personas que sabíamos leer y escribir éramos personas absolutamente peligrosas, a Alfonso Guerra había que rendirle pleitesía, otra cosa es que podía hablar contigo de libros, claro, porque él era librero y sabía mucho de libros, igual que mi madre de medicinas.

En esta época aparecemos un grupo de ingenuos queriendo hacer un partido. Me hace mucha gracia porque leo en el periódico que ha habido un grupo de susanistas en el Congreso y ahora vienen y se van a unir…, incluso el secretario general o el portavoz, un tipo muy interesante, dice que el Baleares es un barco, ¿un barco?, podría decir un destructor, pero no, un barco, si tiene ese nivel…

Al plantearse la creación rápida del partido pues, probablemente, hay que elegir personas mediocres que estén al servicio miserable de un sujeto como es Alfonso Guerra, y se prepara visitando a todos los grupos amigos, visitando a todos los intelectuales, pero jamás permitió a Maravall, jamás le permitió que asomara la cabeza, yo cada vez que veía en el Parlamento a González y Guerra con algún tipo al lado, como algún día digan una palabra que suene brillante estos caen fulminantemente eliminados.

Este libro me lo  tuve que publicar, ni una sola editorial quería, este libro es una denuncia porque no puede quedar impune cuando uno comete una depuración, cuando las depuraciones, el problema de la izquierda y de las depuraciones estalinistas, a diferencia de las depuraciones del eje del nazismo, es que el nazismo mata, es que el problema del comunismo es que mataron infinitamente más, eran matados por traidores enemigos del socialismo, enemigos de la patria, trotskistas, republicanos, contrarios al internacionalismo, son muertos y desacreditados. Por eso, cuando en 1956 decae el estalinismo pudo dar la impresión de que se iba a inaugurar un periodo inevitable para otorgar la dignidad a todos los que fueron juzgados desde 1939 a 1956, porque fueron juzgados, y todas las familias, como traidores, espías etc.

Tengo que decir que yo estuve como Jonás en el vientre de la bestia y como te despreciaban, como te podían expulsar por haber realizado una rueda de prensa, yo no estaba en la rueda de prensa, ahí están las fotos, u otra cosa, que yo había firmado un acuerdo con el Partido Popular, en fin, por eso le dediqué el libro a mis padres y les digo: “A mis padres ya muertos, que sufrieron por su hijo por los medios totalitarios”. Cuanto daría porque mi padre leyera este libro.

 

 

Deja un comentario

El email no será público.