Editorial - No todo vale. Violencia de los trabajadores de Cádiz - El Sol Digital
Editorial – No todo vale. Violencia de los trabajadores de Cádiz

Editorial – No todo vale. Violencia de los trabajadores de Cádiz

Que un motorista haya muerto -un trabajador portuario de solo 20 años de edad- el pasado 22 de noviembre en Algeciras (Cádiz) por las retenciones causadas por un piquete informativo de los trabajadores del Metal de la provincia, es demasiado para las consecuencias de una huelga. ¿Los trabajadores de los astilleros tendrían que soportar que no les dejaran a ellos, sí, a ellos, llegar al trabajo porque los transportistas bloquearan los accesos a sus empresas?, ¿protestarían las esposas de estos trabajadores del Metal si los vecinos que sufren las  barricadas incendiadas por sus maridos las insultaran y les impidieran la compra en supermercados? Pero ellos son ellos, y como son trabajadores creen que tienen un pasaporte que les da derecho a incendiar Troya. Y no tienen más derechos que usted y que yo, porque todos somos iguales antes la ley -excepto las mujeres, por virtud de las leyes de género-. Pero peor quedan los políticos a quienes pagamos los contribuyentes para que nos defiendan de los bárbaros. El primero, el alcalde de Cádiz, el llamado Kichi, que sale a la calle a defender a los violentos. El demócrata de verdad condenaría que ese alcalde sufriera cualquier agresión por parte de cualquier enajenado que se creyera legitimado para usar la violencia porque a él le parece bien. Pero otros piensan, ayudados de la demagogia al uso, que su trabajo es el pan de sus hijos y que ellos tienen derecho a un salario digno y que para conseguir sus objetivos tienen derecho a lo que sea, y no es verdad, mienten.

El pasado miércoles, 24 de noviembre, se llegó a un acuerdo con los trabajadores, ya que las empresas aceptaron las reivindicaciones de estos, por lo que el empleo de la violencia les ha dado resultado, cosa que ya sabían por experiencias anteriores, sentando así un nuevo precedente peligrosísimo también para otros sectores. ¿En este país hay que ser violentos para que las reivindicaciones de cualquier clase se consideren y acepten?

Esta protesta ha sido por la renovación del convenio colectivo y, como en cualquier situación, los trabajadores no son más que nadie y el Gobierno tiene la obligación de recordarles que se están saltando la ley cortando las vías de comunicación de una ciudad. Pero si estos aprendices de guerrilleros urbanos siguen en sus trece de atentar contra los derechos del resto de sus conciudadanos, claro que el Gobierno debe utilizar la legítima violencia de la Policía para restablecer nuestras libertades. Esto es así en un Estado de Derecho, pero la pregunta viene sola, ¿cumple el Gobierno con los fundamentos del Estado de derecho o ha cogido la piqueta?

Deja un comentario

El email no será público.