Efemérides 20 de junio. Escipion "El Africano" - El Sol Digital

Efemérides 20 de junio. Escipion «El Africano»

Tal día como hoy del año 236 A.C nace en Roma,  Publio Cornelio Escipión el Africano.

«El Africano» era su «agnomen» o sobrenombre, iba en el 4° lugar después de los tres nombres que solían tener los romanos, y llevaba el significado de una gran victoria. Le fue concedido por sus soldados y por el pueblo, y como afirmaba el historiador Tito Livio, «Publio fue el primer general en ser distinguido con el apelativo del pueblo vencido por él».

De familia de rancio abolengo de la primera Roma grandiosa, en su juventud fue uno de los oficiales supervivientes en la batalla de Cannas (216 A.C),  histórica derrota romana frente al ejército púnico de Aníbal Barca, acontecida al norte del tacón de Italia. Años después, Publio Cornelio Escipión, como general del ejército romano, vengó aquella afrenta en las mismas tierras africanas.  Fue el 19 de octubre del año 202 A.C. en la batalla de Zama (cerca de Cartago, actual Túnez). Con este triunfo se ponía fin a la Segunda Guerra Púnica. El ejército romano y el cartaginés, las dos potencias enfrentadas por el control de Hispania y el Mediterráneo occidental tenían vencedor y héroe: Roma y Publio Cornelio Escipión «El Africano».

En Hispania, donde Publio Cornelio adquirió fama y honor, ordenó un campamento permanente para heridos y veteranos de sus legiones del sur (Itálica),  actual Santiponce (Sevilla).

Como única dueña del Mediterráneo, y fruto de sus conquistas, la riqueza y la opulencia llegó a Roma.

A partir de entonces, el vencedor de Zama, revestido de cargos políticos, ejerció una enorme influencia en las discusiones del Senado. Por otro lado, se preocupaba que sus seguidores ocuparan gran parte de las altas magistraturas de la República, empezando por el consulado. Aquellas maniobras, comenzó a granjearles gran antipatía por parte de sus adversarios, siendo acusado de corrupción. Dolido por las acusaciones, se marchó de la Roma que le aupó, para morir en su villa de Literno (Campania).Dicen que su epitafio rezaba así: ¡»Patria ingrata, ni siquiera posees mis huesos!»

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