El CAC incluye diez nuevas obras a la colección permanente Neighbours IV - El Sol Digital
El CAC incluye diez nuevas obras a la colección permanente Neighbours IVAlgunas obras expuestas

El CAC incluye diez nuevas obras a la colección permanente Neighbours IV

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga incluye diez nuevas obras de nueve artistas a la exposición permanente de Neighbours IV, comisariada por Fernando Francés y que se pueden ver actualmente en el CAC Málaga. La muestra es una selección de trabajos de artistas de proximidad que como en las tres ediciones anteriores, tienen a la ciudad de Málaga como referencia. La exposición actual reúne un total de 46 piezas, algunas de ellas se exponen por primera vez en el CAC Málaga, con el objetivo de dar a conocer los fondos de la colección del museo pertenecientes al Ayuntamiento de Málaga.

La colección permanente del CAC Málaga expone la faceta más cercana del arte con Neighbours IV. Artistas emergentes de proximidad, junto con nombres relevantes de la escena contemporánea actual, expondrán sus trabajos en esta apuesta renovada por el arte más cercano. Compromiso que desde la inauguración del centro en 2003 se ha mantenido y fortalecido a lo largo de estos dieciocho años con la organización de exposiciones individuales y colectivas.

La obra de Cachito Vallés titulada Systems #4 (2018) se basa en un patrón definido por un diseño abstracto que mediante la repetición del mismo tiende al caos o al equilibrio formal.

El concepto de la soledad también está presente en la muestra, tal y como se refleja en la obra Estudio de luz III (2012) de José Carlos Naranjo donde destacada por una paleta de colores oscuros, se observa de espaldas a un encapuchado sentado sobre una roca.

Por otro lado, en la obra titulada Art of this Century V (2017) de Natalia Domínguez se observa la portada de un libro de arte de la galería Peggy Guggenheim de Nueva York en el que pone de manifiesto la compleja relación del artista con los libros de arte, dejando entrever ese amor/odio y aprendizaje que se establece entre ambos.

En Eco I y II (2017) de Álvaro Albaladejo destacan unas esculturas en forma de pirámide en negro que se retuercen sobre sí mismas en un intento fallido por ahondar en su propia esencia.

El trabajo de Maria José Gallardo posee una composición de influencia barroca con multitud de elementos extraños y connotaciones diversas como se aprecia en su obra S/T (2017) en la que aparece sobre un fondo neutro una mujer con el pelo canoso ataviada con un chaquetón de pelo similar al de un esquimal.

Ella mira así (2017) de Ana Barriga muestra una pintura cuya protagonista es una mujer vestida de japonesa de rodillas que sostiene una calavera coronada como si fuera un ángel en tonos morados. Las obras de Barriga tratan temas de importancia trascendental como la vida, la muerte, el amor o el sexo mediante un proceso creativo lúdico en el que interviene y re-contextualiza sus obras.

Composición II (2017) de Cristóbal Quintero muestra un óleo en el que se observan varios personajes, siluetas y sombras corriendo por un paisaje extraño que juega con los elementos. Toda su obra empuja a la liberación plena de los seres humanos y es una llamada al valor de la imaginación en el quehacer diario.

En la mayor parte de las obras de Antonio Montalvo subyacen un fondo de nostalgia, con pinceladas de melancólica que evoca el sentimiento posterior a una pérdida o añoranza, sea imaginado o real como puede observarse en la obra obra Does Noes (2015).

La artista Gloria Lomas invita con sus obras a reflexionar acerca del particular mundo sobre el culto a la belleza y el delirio por conseguir la eterna juventud y así, conseguir ese anhelado cambio que le permite ser aceptado socialmente y olvidar lo que realmente importa. En su obra Medence (2018) se observa a una mujer con un gorro de baño sumergida en lo que parece ser unas termas o spa donde tiene lugar una sesión de algún tratamiento estético.

Por último, las obras de Veredas López se caracterizan por el empleo de materiales reciclados o encontrados en la naturaleza como el plástico o el cartón donde el negro es la base de sus cuadros en los que surgen formas de colores llamativos como los naranjas y turquesas que le sirven para interpretar la desazón del mundo moderno a través de sí misma como en su collage Mother feeding and delousing (2018).

 

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