El Cultural - Roman J. Israel. Esq. - El Sol Digital
El Cultural – Roman J. Israel. Esq.

El Cultural – Roman J. Israel. Esq.

Esta semana hemos estado en el cine viendo la película Roman J. Israel, Esq., de Dan Gilroy. Richerdios.

Roman J. Israel. Esq.

Título original. Roman J. Israel, Esq.

Año. 2017

Duración. 129 min.

País. Estados Unidos

Dirección. Dan Gilroy

Guion. Dan Gilroy

Música. James Newton Howard

Fotografía. Robert Elswit

Reparto. Denzel WashingtonColin FarrellCarmen EjogoShelley Hennig, Nazneen ContractorAmanda WarrenAndrew T. LeeCynthia DallasNiles Fitch, Dominic PacePablo RamosLudwig ManukianMargaret NewbornElisa Perry, Jean-Pierre MouzonJocelyn AyannaVince Cefalu.

Productora. Cross Creek Pictures / Escape Artists / Lone Star Capital / MACRO. Distribuida por Sony Pictures.

Género. Drama | Crimen

Sinopsis. Roman J. Israel, Esq. se sitúa en el lado oculto del saturado sistema penal de Los Ángeles. Denzel Washington interpreta a un abogado defensor idealista y con vocación, cuya vida cambia drásticamente cuando su mentor, un icono de los derechos civiles, muere. Cuando es contratado por una empresa dirigida por uno de los antiguos estudiantes del legendario hombre, el ambicioso abogado Geoge Pierce (Colin Farrell), y comienza una amistad con una joven luchadora por la igualdad de derechos (Carmen Ejogo) una turbulenta serie de eventos desafían el activismo que siempre ha definido la carrera de Roman.

Premios. 2017: Premios Oscar: Nominada a mejor actor (Denzel Washington). 2017: Globos de Oro: Nominada a mejor actor drama (Denzel Washington). 2017: Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor actor (Denzel Washington)

Roman J. Israel, Esq. trabajó en un despacho de abogados durante 36 años, hasta que su jefe cae enfermo y debe buscar un nuevo trabajo. No le resultará difícil ya que posee una mente prodigiosa además de una memoria sin igual. Lo que más le costará será encajar y controlar sus palabras, además de hacer frente a un grave error cometido, que pone en peligro su propia vida. Posiblemente, la figura del mundo del cine que más pasa desapercibida a los espectadores sea el productor. El productor es la persona que tiene la última palabra, por encima del director, digamos que es como un “jefe”. Entre los productores de esta película, se encuentra también su protagonista, Denzel Washington, y ¿qué suele ocurrir cuando el actor está al mando de la producción? Que se convierte en una obra de lucimiento de su persona. Ya lo vimos en “Ma ma” con Penélope Cruz, y lo seguiremos viendo por los siglos de los siglos con Tom Cruise y “Misión Imposible”. Sin embargo, se nota demasiado que el papel está diseñado para que el Denzel se luzca. Interpreta otra vez el cliché de la persona brillante con pocas habilidades sociales, como el de “Rain Man” que le valió el Oscar a Dustin Hoffman, sin embargo Washington no tuvo la misma suerte (aunque este año no se le desencajó la mandíbula por no ganarlo). Aunque la interpretación es buena y crea un personaje carismático. Quizás lo más interesante del guion sean ciertas críticas al machismo, encarnadas en alguien que actúa como se le educó. Una crítica contra esa educación. Pero la película resulta muy lenta, tarda mucho en llegar el giro final y destina la mayor parte del metraje en presentar al personaje de Roman, para luego resolver todo en media hora. ¿Lo mejor? La música. Las canciones elegidas para acompañar a las escenas, son las que más ayudan a crear ese clima entre lo cómico y lo serio. ¿Lo peor? Si esta película fuese realizada por actores desconocidos (entre el elenco también está Colin Farrel) la película pasaría sin pena ni gloria por la cartelera. Esta notable película trata de los vericuetos y dobleces de la vida, de sus noblezas y de sus miserias; de cómo una vida entregada a la militancia por los más desposeídos también puede ceder a la tentación de comodidades nunca antes disfrutadas. Afortunadamente, la sinopsis es lo suficientemente tonta como para que el eventual espectador no tenga idea de qué va el filme. Así es que, sin mencionar nada del argumento pero haciendo una analogía del mismo, supongamos un luchador por las causas sociales, guerrillero, que soportó las terribles mazmorras de una dictadura feroz y que culmina ocupando un alto puesto recibiendo (junto a su mujer, también ex guerrillera) un salario mayor a 30 mil dólares y que sentado en un tractor evaluado en 100 mil dólares, discursea dando cátedra en contra del consumismo. Así es esta historia, un drama de las contradicciones que, además, tiene la virtud de convertirse al final en casi un thriller. Denzel Washington en otra actuación con piloto automático: sensacional como siempre y con un Colin Farrel magnífico. Washington esta pletórico. Se adueña del filme con un personaje que conmueve, emociona y divierte. Roman J. Israel es un hombre de otra época, un idealista que peleó en su momento por los derechos civiles y que aún lo sigue haciendo, a pesar de verse prácticamente solo en esta labor. Un erudito que se sabe de memoria el Código Penal de Los Ángeles y que, al igual que el bulldog de cerámica que preside su despacho, defiende los derechos de los más desprotegidos. Con un aspecto un tanto descuidado y un estilo pasado de moda; siempre escuchando música para lograr evadirse de esas voces internas que le mantienen en primera línea de la batalla social o con esa dieta que sigue, basada estrictamente en sándwiches. La primera parte del filme, cuando el protagonista tiene que reubicarse y buscar trabajo, es la más sentimental con algunos momentos que llegan a emocionar al espectador. Un ejemplo de ello es cuando el personaje de Denzel conoce a Maya -Carmen Ejogo- una activista que trabaja de voluntaria para una organización a la que Roman va a solicitar trabajo. En la segunda parte del filme, cuando Roman pasa a trabajar para el bufete de George Pierce, podemos ver como ambos personajes se ajustan el uno con el otro. El tono crítico del inicio hacia el sistema judicial persiste y aparecen otros aspectos que suponen un dilema para el protagonista y que dan un giro esencial en la trama, revitalizando de esta manera el desarrollo de la misma. La película no trae buenas críticas desde EEUU. Dan Gilroy había puesto el listón muy alto con su opera prima -Nightcrawler- y creo que es un error comparar las dos películas o esperar un impacto similar, ya que aunque las dos son reivindicativas con algún aspecto del sistema/sociedad estadounidense, tienen diferencias significativas. Lo que comparten ambas es la mezcla de drama, thriller psicológico y crimen que hasta el momento Gilroy maneja con bastante pericia. Por ello considero a Roman J. Israel, Esq. una película bastante notable en general, con un personaje principal sobresaliente y unos secundarios, especialmente Colin Farrell, que no solo sobreviven al ‘tour de force’ de Washington, sino que brillan en su labor. Un filme entretenido y sólido que mantiene la atención del espectador y que te deja pensando en el mismo, días después de haberlo visto.

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