Entrevista con Amable Sánchez, veterinario de Serval - El Sol Digital
Entrevista con Amable Sánchez, veterinario de ServalEl veterinario con ropa de trabajo

Entrevista con Amable Sánchez, veterinario de Serval

Vicente Almenara.- Amable Sánchez es veterinario de vocación y, normalmente, las vocaciones chocan con la realidad, y esta no es una excepción. En la entrevista explica por qué, quiere hacer las cosas bien y no mezclar las churras con las merinas, en este caso los perros y gatos con los animales exóticos. Es una opción profesional que marca su vida, y más cuando se tienen ideas propias, pero es así como resulta coherente. Si sigue leyendo, se convencerá.

¿Cómo surgió la idea de este centro veterinario de animales exóticos?

Llevo 17 años trabajando y nunca me hice veterinario por los perros, los gatos o los caballos, no son animales que me atraigan especialmente. Me hice veterinario por los animales salvajes, mi idea era trabajar en un zoo y así lo hice, trabajé en el zoo de Córdoba y pasé a trabajar para el veterinario del zoo de Córdoba que, además de trabajar en el zoo, tenía una clínica privada en Sevilla. Allí empecé a ver exóticos y trabajé con él diez años. Cuando volví a Málaga no tenía suficiente dinero para montar una clínica como yo quería, porque soy bastante perfeccionista y entonces trabajé en la única clínica veterinaria de animales exóticos que había en Andalucía, que es Aracavia, que está aquí al lado de mi casa. Ahí trabajé unos cuantos meses, pero no me gustó nada el ambiente de trabajo y entonces me puse a trabajar como freelance, es decir, a ver animales exóticos de clínica en clínica. Era un trabajo muy precario y muy laborioso pero era lo que había. Entonces, cuando llevaba de freelance un par de años, conocí a un veterinario que me dijo que le gustaría abrir una clínica de exóticos y que yo fuese el que la trabajase, llegamos a un acuerdo económico y se abrió la clínica en enero de 2018. Lo que ocurre es que al final nada de lo que se dijo se cumplió y entonces tenía dos opciones: o me buscaba por ahí la vida o hacía lo que finalmente hice, le dije que me vendiese la clínica y yo la gestionaría solo. Así que aquí estoy, de autónomo, en la aventura de una clínica veterinaria sin atender perros y gatos, ni tan siquiera para una vacuna, desde marzo del 2019.

¿Y por qué no perros y gatos también?

Eso es lo que me pregunta todo el mundo, sobre todo mis padres, porque cuando ven mi precaria situación económica y lo que me cuesta mantener el centro abierto me dicen que con perros y gatos tendría un flujo económico gigantesco y eso yo lo veo, es decir, mis compañeros de promoción o amigos que han abierto clínicas en las que atienden perros y gatos la inversión inicial, por grande que sea, retorna prácticamente completa en un par de años, mientras que a mí eso me va a costar muchísimo más tiempo por dos motivos. El primero es que la clínica es muy pequeñita y se diseñó desde el principio para atender solo y exclusivamente exóticos, lo que significa que si yo ahora quisiera ver perros y gatos tendría que montar una hospitalización con jaulas y material específico para perros y gatos, y no me quedaría más remedio que trabajar con los perros, los gatos y los exóticos en el mismo ambiente y eso implica ya no poder ser veterinario de exóticos porque no puedes estar viendo animales tan sensibles como son la mayoría de las aves, o los roedores, o los conejos, en el mismo espacio en que estás metiendo perros, que son un auténtico coñazo y que ladran y que estresan muchísimo a los pacientes. De hecho, en las clínicas serias de gatos no deben verse los gatos junto con los perros porque un gato, delante de un perro que no conoce, es un animal que está permanentemente asustado y estresado, en ese ambiente no se puede trabajar de forma correcta con un gato. Entonces, todas aquellas clínicas de perros y gatos que trabajan con los gatos en el mismo ambiente que con los perros no lo hacen bien, y como ya he dicho antes que soy tan perfeccionista, si algún día trabajase o tuviese una clínica de perros y gatos y exóticos tendría muy bien diferenciado, como hacen los buenos centros, una zona en la que se atiende a un perro y una zona en la que se atiendan gatos y exóticos, pero muy bien diferenciadas y con una buena separación, incluso acústica. No se puede hacer una separación acústica al cien por cien dentro de un mismo centro, porque no vas a poner un muro de siete metros de ancho, pero lo mejor posible para intentar que los pacientes, que no olvidemos que están aquí porque están enfermos, los que se quedan aquí no tengan cerca ningún tipo de estímulo que sea negativo, como es la presencia de un perro; un perro tranquilo puede tener un pase pero si es un perro que aúlla o que ladra o que no está confortable, como suele ser siempre en la clínica, entonces pone nervioso al resto de los pacientes y el nerviosismo en estos pacientes tan pequeñitos, con tanta presión sanguínea y con tantas pulsaciones por minuto, el estrés los mata. Entonces, la respuesta a esta pregunta es: primero porque no me gusta, segundo porque aunque ahora decidiese hacerlo no tengo espacio físico para hacerlo bien, y tercero porque para atender exóticos como Dios manda deben de estar completamente aislados de animales tan estresantes como son los cánidos, los perros.

¿No es ya un gran estrés en los animales exóticos que estén aquí y no en su medio natural?

Siempre les digo a mis allegados que, básicamente, tendría que estar en el paro. Si se cumpliesen las cosas como yo quisiera que se cumplieran, yo debería estar en el paro. No olvidemos, de todas formas que el concepto exótico es un concepto anglosajón, bastante ambiguo, en el que se engloba básicamente cualquier animal que no sea un perro y un gato, me gusta mucho más el concepto “nuevos animales de compañía”, que es como lo definen en mi profesión los franceses. De esa forma, se define un poco mejor porque como exótico parece que yo me dedico a ver solamente pavos reales y cobras, y prácticamente esas especies no las veo. Del cien por cien de mis pacientes, casi la mitad son conejos, que son animales ya muy vinculados al ser humano desde hace mucho tiempo y una mascota bastante frecuente; el resto de pacientes que veo son cobayas, que también llevan con nosotros muchísimo tiempo, chinchillas, hurones, y loros, sobre todo el agapornis (el inseparable) y el yaco. El resto de animales que veo aquí son, prácticamente anecdóticos, de hecho cuando viene un cliente con un paciente que no es de los que he mencionado, pecando a veces de borde, le reprendo y le digo, “si usted es una persona que no tiene ni repajolera idea, cómo se le ocurre adquirir una especie de este tipo cuando este animal donde está bien es en su medio natural y no en su casa. Si comete la frivolidad de adquirirlo, por lo menos intente tenerlo en las mejores condiciones y eso implica pasta”, porque al final la inmensa mayoría de la gente que adquiere animales exóticos los adquieren por capricho y después no se dan cuenta de la cantidad de dinero que requieren, no solo en veterinario sino en cuidados, y no solo dinero sino una cosa que no es tan mensurable como es el tiempo y el esfuerzo. Yo le puedo dar directrices de qué hacer, pero si no las va a seguir quién le manda tener al animal, nadie nos obliga a tener hijos, al igual que nadie nos obliga a tener mascotas, entonces si los vas a tener tenlos pensando antes cómo vas a mantenerlos porque si no después vienen los quebraderos de cabeza.

¿La legislación española, para no irnos a otros países, qué animales permite?, ¿yo podría tener un leopardo en mi casa?, por poner un ejemplo extremo.

Gracias a Dios no, antes esa legislación era muy laxa y era horroroso. No sé en otros países pero en nuestro país es muy típico que las personas que tienen más dinero son los más ignorantes, supongo que es por el tipo de economía que tenemos y en el que hay muchas personas que ganan mucho dinero con la hostelería y con la construcción y para ser hostelero y ser constructor no tienes que tener una base de cultura ni de estudios de ningún tipo, entonces aquí hubo una época, cuando yo empecé a trabajar y supongo que antes también, en la que había una inmensa cantidad de personas con muchísimo dinero que tenían sus coches, sus fincas y sus terrenos y entonces, como señal de estatus social, les gustaba adquirir animales raros y había muchísima gente que tenía primates y que tenía grandes felinos y que tenía osos en su chalet y allí íbamos nosotros con el maletín y los dardos anestésicos a tratar animales con patologías que eran consecuencia de la cautividad y de tenerlos en una cautividad mal entendida. Gracias a Dios, eso cambió con la legislación y ya está terminantemente prohibido, prácticamente en todo el territorio español, pero por lo que me atañe, que es Andalucía, todos los primates, todos los carnívoros, los cocodrilos, los animales venenosos, y también todas las aves, reptiles, anfibios y mamíferos que pertenezcan al CITES-I son cada vez más, entonces al final se va acotando la cosa mucho. Y a mí me gusta porque al final lo que tengo que ser es un veterinario de conejos, de ratas, de hámsteres, de hurones y de, quizás, alguna que otra ave, pero el resto de los pacientes, teniendo en cuenta la cantidad de veces que veo, que es siempre, que hay animales que enferman porque no se sabe o no se les puede tratar como debiera ser, pues me alegro de que se acote porque, por lo menos, un conejo o un hámster en unas condiciones domésticas se les pueden dar condiciones de vida óptimas, pero con el resto de las especies es bastante complicado, entonces es mejor dejarlos en manos de gente experta, que son los menos frecuentes.

¿Todos los países tienen una legislación parecida o hay países en los que sí se permite disponer de animales salvajes en cautividad?

En Europa, todos los países son bastante serios y tienen una legislación bastante parecida, incluso más restrictiva que la nuestra. Fuera de Europa los únicos países que medianamente tienen este tipo de cosas legislada son Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda. En el resto de países, ya tienen bastantes problemas con otras cosas más importantes que dedicarse a legislar este tipo de asuntos pero todos tienen su, más o menos, legislación, otra cosa es que se pueda cumplir o que se cumpla. Tengo compañeros que han trabajado en el sudeste asiático y en Rusia que, aparte de que es un país inmenso, no cumple el convenio CITES y fácilmente cualquier persona con poder adquisitivo alto prácticamente puede adquirir lo que quiera, y hay mucha gente que adquiere una gran cantidad de animales del comercio ilegal. En Estados Unidos, como es un estado federal, cada estado tiene su legislación, hay estados que son menos laxos en los que no puedes meter ni un erizo, ni una ardilla, ni nada, vamos, que puedes tener perros, gatos, y un conejo si quieres y ya está, eso lo más raro que puedes tener, un conejo, y hay otros estados que son más laxos en los que hay gente que tiene grandes felinos en casa y no hay ningún problema, aunque es muy criticado. En definitiva, todos los países serios, medianamente occidentalizados, tienen una legislación como la nuestra, o bastante más restrictiva.

¿Y las aves rapaces qué pasa con ellas? Porque el señor que se dedica a los halcones, por ejemplo, que es una práctica de caza, la cetrería, y no de ahora sino de hace siglos, ¿por qué puede tener halcones o águilas?

Los cetreros españoles solamente pueden tener aves con las que se pueda comercializar, es decir que no sean CITES-I, y nacidas en el territorio nacional, es decir, no pueden comprar animales capturados de la naturaleza sino que tienen que ser nacidos en cautividad. Entonces, al final son A-E-I-O-U, porque la gente que crie rapaces y las venda, al final, se dedica a las tres o cuatro rapaces más frecuentes y son las únicas que se venden y son animales criados en cautividad, hijos de padres criados en cautividad y que están troquelados, es decir que han sido criados mixtos por los padres y por los seres humanos para no tener miedo a las personas y que se puedan usar como deporte. Si, por ejemplo, alguna de estas rapaces que se usa habitualmente como animal de caza al final se colocase como CITES-I, es decir, como un animal en peligro de extinción que no se puede vender, entonces en ese instante ya no se podrían tener y a veces ha pasado, hay algunas especies con las que se podía comercializar y de repente ya no se puede, entonces los propietarios se van adaptando a las especies que sí se permite su compra y venta.

Hay también otra forma de tener animales salvajes y es tener una reserva de caza, en la que hay serpientes, en la que puede haber lobos… Si yo tengo una reserva de caza, aunque no cace esas especies, en esa reserva que me pertenece están todos esos animales que de otra forma no podría adquirir.

Tanto la caza como la ganadería extensiva, tanto del toro de lidia como de vacas retintas de carne, como de cerdo ibérico, y después las reservas de caza en las que a lo mejor se cazan conejos o jabalíes, pero como allí no puede entrar nadie más ni se puede construir ni se puede hacer nada, allí hay cientos de especies que se benefician del hecho de que esa zona esté acotada. No hay que olvidarse nunca del valor ecológico tan grande que tienen tanto la ganadería como los cotos de caza en los países occidentales, como el nuestro, en los que la presión humana ahoga la naturaleza. Sin la existencia de esta ganadería y de estos cotos, los animales se verían encerrados en cuatro parques naturales sin comunicación entre sí, mientras que con los cotos de caza y con la ganadería extensiva todo este espacio aumenta mucho. Tanto es así que España es el país de la Unión Europea con más cantidad de espacio natural verde, no lo hay en ninguna otra parte, porque en el resto la presión humana ha desplazado a todas las especies, entonces nos podemos sentir orgullosos de eso.

¿Cuáles son las tendencias, tener cada vez más mascotas, ampliar la gama de las mascotas, o disminuye la presencia de otros animales junto al hombre?

La tendencia clara que yo veo es que cada vez las personas tienen más mascotas, cada vez hay más viviendas monofamiliares de solteros y solteras que buscan tener mascota, hay muchísimas parejas sin hijos que tienen mascota y la tendencia que veo es que la gente cada vez tiene más mascotas y que las variedades de la mascota se van reduciendo, con lo cual estoy muy satisfecho, porque cuando empecé a trabajar el rango de mascotas o de animal de compañía que se veía era muy amplio. Había una cantidad de gente que tenía especies muy raras y especies que claramente no estaban adaptadas a la cautividad, o al menos no estaban adaptadas al tipo de cautividad que les daban sus propietarios y ahora se está acotando a unas 10 o 12 especies básicas en las que el conejo es el rey, pero también están la cobaya, el hámster, la chinchilla, el hurón, la ninfa, el agapornis, el erizo y poco más. Se han eliminado prácticamente los reptiles de la ecuación, hablamos siempre de una familia típica porque yo tengo grandes clientes con muchos reptiles, pero son los menos frecuente. Antes era muy típico ir a la tienda de animales y que un padre le comprara a su hijo una ranita o una iguana y después ni los cuidaban bien, un desastre absoluto. Eso ya prácticamente ha desaparecido gracias a la educación de las personas y gracias también a la legislación. Así que, resumiendo, creo que la cantidad de especies que están teniendo las personas se está acotando pero que cada vez hay más mascotas, el parque de mascotas, por llamarlo de alguna manera, ha aumentado desde que empecé a trabajar y tanto es así que en cualquier sitio en el que sobrevivían dos veterinarios a duras penas, ahora hay 10 o 12 clínicas y viven y comen.

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