Entrevista con Nuria García Martín, directora general de Monte Alminara - El Sol Digital
Entrevista con Nuria García Martín, directora general de Monte AlminaraNuria García Martín, directora general de Monte Alminara

Entrevista con Nuria García Martín, directora general de Monte Alminara

Vicente Almenara.- Las adicciones no son un problema de esta época, lo han sido a lo largo de la historia, aunque no cabe duda de que en cada momento hay unas adicciones más extendidas que otras y que la cultura de tiene un influjo decisivo, además de otros. Monte Alminara, ubicada en Moclinejo, es un centro de referencia en el tratamiento de las adicciones y con su directora general hablamos de qué servicios prestan al paciente y del modo de salir del hundimiento personal que representan muchas toxicomanías. La clínica Monte Alminara está desde julio de 2012 en Moclinejo.

¿Qué hitos más importantes recuerda?

La idea era bastante interesante, abrir una clínica de adicciones porque en Andalucía no había ninguna clínica privada de estas característica para el tratamiento de adicciones y de carácter privado, entonces vimos que era un proyecto bastante interesante por la labor social y profunda que tiene de recuperación de pacientes de este tipo de enfermedad.

¿Cuáles son las adicciones que tratáis?

Básicamente, tratamos todo tipo de adicciones, desde las derivadas de las tecnologías a adicciones como son el alcohol, la cocaína, y ahora últimamente la heroína está volviendo, cuando hace tiempo que desapareció, pero nunca desapareció del todo, sí que es verdad que hubo épocas que arrasó y mató a muchas personas, ahora al ser más barata ha vuelto. También las pastillas, hay personas que beben alcohol y lo mezclan con pastillas, causa depresiones, gente que tiene muchos problemas porque son dependientes de las pastillas, y luego tenemos el TCH, que cada vez está más desarrollado en la cultura de los jóvenes y no son conscientes de las consecuencias que conlleva el consumo de estos tipos de sustancias y los cuadros psicóticos que pueden originar.

¿La mayoría de los pacientes que tratáis son jóvenes?

El perfil de clientes es variado, pero cada vez tenemos más jóvenes, actualmente hay tres pacientes muy jóvenes ya que el consumo empieza cada vez antes, a los 13 años y algo, según las estadísticas nacionales, tanto de alcohol como de cannabis. Los jóvenes no están bien informados, y empiezan antes, imagínese. Gente que empieza sus estudios, bachillerato, una carrera que se ve interrumpida por problemas de salud mental, un problema de adicción, no pueden dejar de consumir la sustancia, por tanto cada vez nos encontramos con ese público de jóvenes, y padres que no saben manejar este tipo de situaciones. Antes existía más control sobre las drogas, ahora los padres están menos pendientes de estas situaciones familiares, la mayoría por razones de trabajo. Sin embargo, cabe decir que el perfil medio es de 26 a 35 años, personas que son adictas al alcohol con un nivel bastante desarrollado y que ha sido consumidor toda su vida, de alcohol  también tenemos pacientes de setenta y tantos años en la clínica, señoras mayores, y hombres mayores, y luego el perfil de los que consumen cocaína que hasta los treinta, cuarenta y cinco o cincuenta se encuentran muy deteriorados y tocan fondo y tienen que hacer el tratamiento, obligados o no obligados, tomando conciencia de que tienen un problema, deben parar su vida y curarse como con cualquier otro tipo de enfermedad.

¿Los tratamientos son mediante el ingreso o ambulatorios?

El tratamiento básico es el ingreso en la clínica, porque es cuando la persona realmente está muy mal, necesita ayuda farmacológica y para la desintoxicación, entonces el paciente se da cuenta de que él solo no puede, porque no puede dejar de consumir, por tanto necesita parar su vida, e ingresar para hacer una buena desintoxicación. Trabajamos muchísimo en la persona, en un proceso de cambio, y ese tratamiento es de ingreso, y dura dependiendo de la voluntad del paciente, de las fuerzas y de las ganas que tenga, igual que no podemos decir que en un tratamiento de cáncer te vas a curar a las dos semanas, a las cuatro o a los seis meses. Esto requiere un tratamiento terapéutico en el que el equipo médico es el principal y vemos cómo evoluciona el paciente y si está para salir a la calle y seguir con tratamiento ambulatorio, que también lo tenemos.

Hay pacientes, sí es cierto, que están más normalizados, que su modo es muy esporádico, y también ofrecemos tratamientos en sistema ambulatorio, pero tienen que estar libres de sustancias y no pueden consumir, con lo cual si en tratamientos ambulatorios se produce cualquier tipo de consumo pues entonces le invitamos amablemente a que suba a la clínica, y hacemos tests de todo tipo para saber si esta consumiendo droga o no. Los ingresos son totalmente voluntarios, salvo que vengan con una orden judicial, aún así también tiene que ser voluntario. Las puertas del centro siempre están abiertas.

Tenemos enfermería las 24 horas y todo el equipo médico y el equipo de soporte a disposición, lavandería y limpieza, insisto que el ingreso es voluntario en el centro, no podemos obligarlos ni retenerlos.

Realmente, lo que hacemos es un trabajo muy profundo con el paciente, debemos saber por qué ha llegado al consumo, quizás hay un problema de base, se trabaja en terapia individual y buscamos y analizamos cuál es el problema de base que le ha llevado a consumir.  Quizá esa persona está consumiendo porque ha sido maltratada o maltratado, ha tenido una dolorosa separación, ha podido tener un problema de depresión profunda… en fin, para ellos la sustancia tapa lo que les está ocurriendo en la vida; en definitiva, la sustancia lo que está haciendo es tapar todos esos problemas. Se trabaja en terapias, terapias y terapias, y de manera individualizada, tanto con el psiquiatra como con el equipo multidisciplinar que tenemos, psiquiatra, psicólogos, terapeutas… Se trabaja a nivel personal todo el día, excepto las horas de descanso, de comidas o de relax, sobre todo en el fin de semana.

La mañana comienza con actividades deportivas, con un monitor deportivo y después empiezan en terapia a partir de las 11 de la mañana hasta las dos, que es la hora  de comer. Son terapias individualizadas y de grupos, y por la tarde después de comer entran otra vez y por la noche puede haber una terapia nocturna. Por la mañana también hay  una terapia de valoración del día.

Y cuál es la predisposición de las personas que llegan, ¿ellas mismas han localizado Monte Alminara?, ¿es por recomendación de otras personas?…

El paciente llega aquí por consejo médico, por consejo de un psicólogo, de un psiquiatra

Todos los años hacemos unas jornadas de educación en adicciones, este año no se ha podido realizar por el tema del Covid, pero queremos retomarlas si no este año pues el año que viene y estamos en contacto con el sector,  trabajadores sociales, directores de colegios, médicos, psiquiatras e incluso abogados, porque los abogados también se encuentran con este problema a diario, en la detención de alguien o en la defensa pero, sobre todo, es referencia el médico y el psicólogo. Estás trabajando con unos pacientes y ves en algún momento que no puede estar en terapia individual porque necesita un ingreso, necesita medicación,  etc. Personas que vienen de accidentes, de problemas con la Justicia.

Hay muchas personas que no tienen asumido el tema de la adicción como enfermedad, hasta que toman conciencia y ven que se están destruyendo  a sí mismos y todo lo que tienen a su alrededor, como la familia. La familia es una pieza clave en el proceso porque es el lugar al que el paciente va a volver, es su punto de retorno y esta familia tiene que saber cómo tratarlo, ya que aquí están como en una burbuja, trabajando muy potentemente pero como en una burbuja, protegidos, pero luego se tienen que enfrentar a la calle, a su trabajo, a su vida habitual.

¿Cuál es el perfil sociológico medio de vuestros pacientes?, porque tienen que disponer de  medios para sufragar estas terapias…

Claro, el problema es que desgraciadamente en España  no está cubierto el tema de las adicciones, pero sí en lo que se refiere a la salud mental cuando el paciente ya no tiene retorno. No están cubiertas las adicciones, en otros países europeos están cubiertas por los seguros privados y por la Seguridad Social, aquí no, por lo cual podemos decir que hay mucho intrusismo y gente que se dedica a esto sin ser profesionales de la materia.

Nuestros servicios son para un perfil medio alto, pero tenemos tres clases de pacientes, uno que no puede acceder de ninguna manera al recurso, porque está buscando recursos públicos que tardan mucho tiempo en llegar. Buscamos un perfil de paciente medio-alto, cuyos familiares hacen un gran esfuerzo por ayudar al enfermo y entre todos ponen la ayuda necesaria para el proceso, o simplemente es un paciente de perfil alto que puede permitirse el tratamiento porque si no su vida se malogra, o bien puede acabar en la cárcel o morir, este puede ser el final de las adicciones si no se trata. La familia, por tanto, se da cuenta y echa una mano cuando es necesario, y cuando pueden. Hay gente que ha pedido un préstamo para salvar su salud. Cuando vemos que alguien está sufriendo por este tema, pues buscamos los medios a nuestro alcance para conseguir que pueda ser tratado.

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