Francisco Peinado expone en el Rectorado su peculiar y transgresor análisis de lo cotidiano en ‘Nuevas Rotaciones’ - El Sol Digital
Francisco Peinado expone en el Rectorado su peculiar y transgresor análisis de lo cotidiano en ‘Nuevas Rotaciones’Algunas de las obras expuestas

Francisco Peinado expone en el Rectorado su peculiar y transgresor análisis de lo cotidiano en ‘Nuevas Rotaciones’

Seres fantásticos, figuras abstractas, universos irreales… la peculiar y personalísima obra del pintor Francisco Peinado protagoniza la nueva muestra que hoy estrena la sala de exposiciones del Rectorado de la Universidad de Málaga que, bajo el nombre de ‘Nuevas Rotaciones’, reúne una treintena de piezas, la mayoría de gran formato, seleccionadas de la colección propia de la que el destacado artista malagueño dispone en su estudio de Alhaurín de la Torre.

Se trata de unas de las voces más reconocidas y originales de la llamada Generación de los 50, que a mitad del pasado siglo revolucionó la oferta cultural de la ciudad representando las tendencias más vanguardistas del panorama artístico, y a la que pertenecen, además de Peinado, autores como Dámaso Ruano, Eugenio Chicano o Manuel Barbadillo.

Su estilo inclasificable discurre por el surrealismo, el naif y el brut en una mezcla entre lo onírico y lo cotidiano de la que resulta un análisis de la realidad distorsionada, peculiar y transgresora, en el que imprime sus inquietudes y emociones.  A través de una cuidada composición y la maestría de su técnica, ‘Nuevas Rotaciones’ propone un colorido y visual recorrido lleno de magia por estampas ilusorias con personajes ficticios en el que Peinado materializa sus ideas acerca de conceptos como la soledad, la tristeza o la muerte influenciadas por sus recuerdos de infancia y vivencias personales.

A la presentación de la muestra han acudido la vicerrectora de Cultura de la UMA, Tecla Lumbreras, acompañada del propio artista y el comisario de la colección, Antonio Abad. Lumbreras ha destacado de la obra de Peinado su “ironía, humor negro y dulzura”, un pintor único al que el comisario ha definido como “el mejor de su generación y el que mejor representa a Málaga”. Para Abad, dos son los aspectos clave en la genuina vocación creadora de Peinado: por un lado, su compromiso con el mundo que lo rodea, del que le interesa ofrecer una visión subvertida, además de la riqueza de sus pinturas, a las que se ha referido como “cuadros interminables”, por lo que ha invitado a los visitantes de la muestra a disfrutar de la exposición sin prisas y a detenerse en los bancos que se han colocado en el recorrido expositivo para estudiar en profundidad los detalles y matices de cada pieza.

Entre las obras expuestas se incluye además un lienzo titulado ‘El submarino’ que en un gesto de generosidad y en agradecimiento por esta oportunidad, el artista ha donado al Vicerrectorado de Cultura de la UMA para que se exhiba permanentemente en el Hall del Rectorado.

Sobre el autor

Nace en Málaga, el 23 de febrero de 1941. En 1952 sus padres se ven obligados a emigrar a Brasil y allí reside hasta 1963. Son tiempos muy duros que él mismo ha relatado en el libro de José Miguel Ullán, Las soledades de Francisco Peinado (Ediciones Rayuela, Madrid, 1977, 144 p.) que van a perdurar durante toda su adolescencia y juventud,  y que de algún modo influirán en su incipiente vocación hacia una plástica por el gusto de lo fantástico y el universo de lo onírico.

Cursa estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de São Paulo durante año y medio. Con la excusa de querer visitar a unos familiares regresa a Málaga para dedicarse por completo a la pintura. Tenía 21 años.

En 1966 viaja a Alemania estableciéndose en Colonia. Participa en la Bienal de São Paulo del 69 recibiendo el reconocimiento internacional que merecía y expone en  Frankfurt, Colonia, Johannesburgo, Pretoria, Bratislava, Rijeka, México, Texas, Bruselas y Munich. En 1972 se traslada a Madrid. Sus dibujos son muy bien acogidos en la galería Biosca de Juana Mordó. Por esas fechas participa en la XXXII Bienal de Venecia con gran aceptación del público y la crítica. En 1979 vuelve a Málaga donde actualmente reside.

Galardonado en diversas ocasiones, en 1992 recibe el Premio Andalucía de Artes Plásticas con sendas exposiciones en el Pabellón Mudéjar de Sevilla y el Palacio Episcopal de Málaga.

 

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