La UE se prepara para su “cirugía social” - El Sol Digital
La UE se prepara para su “cirugía social”

La UE se prepara para su “cirugía social”

La UE entra en un periodo de negociación interna para conseguir la llamada “neutralidad climática” en el año 2050, una carrera que es consecuencia de las tesis apocalípticas sobre el calentamiento global que algunos científicos y ciudadanos no comparten. Esta “neutralidad” no será gratis, que al fin y al cabo de eso también se trata. Incluso una fuente europea califica este objetivo de ejercicio de “cirugía social”.

Todos recordamos al líder de Izquierda Unida y ministro de Consumo, Alberto Garzón, que hace unos meses habló de la reducción de consumo de carnes rojas, no solamente por motivos sanitarios sino también climáticos, pues por ahí también van los tiros. El caso es que intervino hasta el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que zanjó el asunto explicando que un “el chuletón al punto es imbatible”, argumento poderoso allí donde los haya. Pero menos de una semana después de esta crisis, la Comisión Europea desveló uno de sus planes estrella para la actual legislatura, el paquete “Fit for 55”, que significará todo un plan legislativo con el que se pretende actualizar las normas europeas para hacer posible un recorte de las emisiones del 55 por ciento para 2030 (respecto a los niveles de 1990), de forma que se acerque al objetivo de lograr la mencionada neutralidad climática en 2050.

 En la mesa están 12 propuestas legislativas que van a cambiar la manera en que los europeos producen, consumen, se desplazan…, de ahí la importancia de las normas que se sucederán y que irán acompañadas de algunas medidas compensatorias para hacer “tragable” el “sable” no solo fiscal sino de cambio de nuestros hábitos. El fondo social que se ha anunciado será polémico, tanto por su volumen como por el reparto de las cantidades millonarias de euros a los distintos países. La propuesta de la Comisión es de unos 72.000 millones, de los que unos 7.600 millones serían para España entre 2025 y 2032.

Una de las propuestas más sensibles es la prohibición de la venta de coches de combustión desde el año 2035, una medida ciertamente complicada. Se trata, según algunas fuentes, de “destrucción creativa”, porque hay capital que va a ser destruido porque no nos podemos permitir que siga funcionando. Toda la industria automovilística tendrá que adaptarse y deberá hacerlo de forma homogénea en toda la UE, lo que no se sabe es si será posible.

La Comisión Europea propone renovar la directiva de fiscalidad energética que data de 2003 y así acabar con muchas exenciones de las que disfrutaban los agricultores y ganaderos en algunos países a la hora de pagar impuestos sobre los combustibles. También subirán las tasas mínimas sobre los combustibles fósiles.

 Otra de las medidas más conflictivas es la ampliación del mercado de emisiones europeo, el llamado ETS, que pone precio a las emisiones y también al transporte terrestre y a las viviendas, lo que afecta a la inmensa mayoría de los ciudadanos. También se encarecerán los billetes de avión, que no solamente afectará a los españoles que quieran volar, también lo hará a una de las joyas de la corona de la economía española: los turistas.

Se añadirá también la tasa de carbono en frontera, que tiene por objetivo gravar las importaciones de industrias que tienen una gran huella de carbono. Esta medida afectará fundamentalmente a las importaciones de China, Rusia, Turquía y el Reino Unido.

Se considera que Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo a cargo del Pacto Verde, está apostando por una doctrina “radical”, algo que el propio holandés admite, explicando que la Unión Europea no tiene otra opción.

Timmermans ha explicado este jueves que la división dentro del colegio de comisarios es un asunto de la “burbuja de Bruselas”, y ha señalado que “a veces el ambiente se calienta en la cocina, pero lo que interesa a los ciudadanos es la comida que se les sirve, no cómo se cocina”.

 Asistimos pues a un cambio fundamental, que va a afectar a todos los países y a todos sus habitantes, sobre todo a los más débiles económicamente, detalle que afectará sensiblemente a la UE en la consideración que de ella tenemos.

 

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