Málaga, capital verde europea 2025. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho Ambiental, Revisor Experto de la ONU. Abogado. - El Sol Digital
Málaga, capital verde europea 2025. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho Ambiental, Revisor Experto de la ONU. Abogado.

Málaga, capital verde europea 2025. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho Ambiental, Revisor Experto de la ONU. Abogado.

El premio European Green Capital Award, es un premio instituido y gestionado por la Comisión Europea para reconocer las ciudades que mejor ocupan la protección y conservación del medio ambiente y el entorno vital de sus habitantes.

Todas las ciudades europeas que cumplan con la verificación de la elegibilidad pueden  solicitar el premio Capital Verde Europea mediante la presentación de una solicitud en línea formulario y acreditar las reglas del concurso. La selección de una ciudad galardonada se evalúa inicialmente sobre la base de 12 indicadores ambientales: 1. Cambio climático: mitigación. 2. Cambio climático: adaptación. 3. Movilidad urbana sostenible. 4. Uso sostenible de la tierra. 5. Naturaleza y biodiversidad. 6. Calidad del aire. 7. Ruido. 8. Residuos. 9. Agua. 10. Crecimiento verde y eco-innovación. 11. Rendimiento energético.12. Gobernanza.

Cada uno de los indicadores es evaluado de forma independiente por un panel de expertos internacionales en sus respectivos campos.

La principal política de la UE que respalda este premio es la Estrategia Europa 2020 junto con el VII Programa de acción medioambiental de la UE Vivir bien, dentro de los límites de nuestro planeta. La visión para las ciudades futuras en la Estrategia Europa 2020 es que deben aspirar a un crecimiento «inteligente, sostenible e inclusivo».

El objetivo común es promover el empleo y el crecimiento a través de la provisión de infraestructura y servicios para apoyar la vida urbana más sostenible.

La Comisión Europea y el Comité Europeo de las Regiones (CoR) se han comprometido a cooperar para acelerar la aplicación del Pacto Verde. El CoR lanzó recientemente el grupo de trabajo «Green Deal Going Local» para asegurar que la estrategia de crecimiento sostenible de la UE y los planes de recuperación de la COVID-19 se traduzcan en una financiación directa para las ciudades y regiones.

Es necesario motivar más a los vecinos de Málaga para que la ciudad consiga ser una ciudad smart city y green city, porque los malagueños lo merecemos y necesitamos. Las denominadas ciudades inteligentes demuestran una transformación digital en los servicios de infraestructura para brindar eficiencia energética, acceso a la nube en toda la ciudad y una mejor seguridad pública para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

La innovación debe extenderse a la implementación integrada de tecnología de sensores y robótica para administrar activos y recursos de manera eficiente. Estos, a su vez, deben extenderse a los centros de respuesta a emergencias, instituciones de investigación y técnicas y áreas de negocios clave.

Por ejemplo, el desarrollo sostenible de las ciudades a través de las nuevas tecnologías digitales es uno de los campos en los que Barcelona quiere posicionarse a escala global. En este sentido, Barcelona Tech City, ha acordado promover la creación de un hub que impulse la investigación en este ámbito y atraiga talento e inversiones, dinamice y contribuya a la mejora de la competitividad del tejido empresarial. El objetivo, es conformar “el polo de innovación urbana más importante del sur de Europa”. La actividad abarcará todo lo relacionado con el urbanismo, las infraestructuras, la movilidad, la vivienda, la construcción, la salud urbana, el big data y la alimentación a partir de aplicaciones como la robótica o el desarrollo de nuevos materiales para la edificación y de sistema energéticos que ayuden a la autosuficiencia urbana.

En Valencia, se ha impulsado 100 comunidades energéticas de barrio de cara a la futura convocatoria de los fondos europeos de reconstrucción Next Generation. El sistema de las comunidades energéticas se trata de un nuevo mecanismo para generar y consumir la energía con la cooperación entre los vecinos, la administración y los negocios. Una nueva cultura energética de las ciudades.

En 2017 se puso en marcha el proyecto 50/50, en el cual el ahorro energético conseguido por institutos y colegios se les es devuelto en forma de subvención. Las comunidades energéticas y el autoconsumo colectivo, están más cercanas para avanzar en la transición energética y que sea útil para la ciudadanía, que hace que se abarate la luz de cada una de las viviendas que optan por esta modalidad, y reducir la huella de carbono de la ciudad.

Málaga, debe seguir el camino de la ciudad condal, Valencia o Zaragoza, como ciudad que pretenda ser verde, se ha de centrar más en la mitigación y adaptación al cambio climático, la generalidad del transporte público, el uso sostenible del suelo y subsuelo, la calidad y el buen uso de los recursos hídricos, que se siguen desaprovechando, y la optimización de la gestión de residuos como parte de la economía circular, junto con la eficiente gestión energética de edificios e infraestructura.

Se debe constituir una Mesa Específica ‘Málaga Ciudad Verde’, con activa participación política, ciudadana, de investigadores de empresas y de la Universidad, de agentes económicos, y asesorada con técnicos y expertos, para desarrollar con éxito las actuaciones necesarias que postulen a la ciudad como candidata idónea a lograr el galardón.

En octubre de 2019, la ciudad de Málaga organizó un encuentro nacional del Pacto de Alcaldías por el Clima y la Energía, una iniciativa por la que autoridades locales y regionales asumen el compromiso voluntario de mejorar la eficiencia energética y utilizar fuentes de energía renovable, con el objetivo de reducir en un 40 % las emisiones de CO2 antes de 2030 y adoptar medidas de adaptación al impacto del cambio climático.

La Junta de Gobierno del ayuntamiento de Málaga, celebrada el 11 de julio de 2020 aprobó el Plan del Clima 2050, denominado Alicia. El Plan del Clima esta, también, alineado con la Agenda 2030 de Naciones Unidas y los 17 ODS, principalmente con los objetivos de energía asequible y no contaminante, ciudades y comunidades sostenibles, acción por el clima, y con los contenidos de la Agenda Urbana Española de 2019.

La evolución de las emisiones en Málaga, es que no se han avanzado en políticas de mitigación y adaptación al cambio climático. Málaga necesita un amplio abanico de transiciones fundamentales en los sistemas de producción y consumo, que son los responsables últimos de las presiones ambientales y climáticas. Es decir, cambios graduales y radicales en los estilos de vida y el pensamiento dominante actual, como ya señalaba en 2015 la Agenda Urbana de Málaga.

Málaga debe conseguir ser capital de la disrupción energética. Es decir, en barrios periféricos, en centros deportivos y en el centro puede haber autoconsumo a través de la generación de energía solar.  Es un proceso lento, que requiere de cierta información y concienciación, pero es fácil de resumir: si pertenezco a un barrio solar, parte de la energía que consumo es limpia, se genera en mi barrio, la factura mensual es más barata y soy solidario con la gente con menos recursos de mi barrio.

Nos encontramos en la fase de múltiples retos, como son la aprobación de una nueva legislación urbanística, del plan de infraestructura sostenible autonómico -PITMA 2021/2030-,  la aplicación del Decreto-ley 2/2018, de 26 de junio, de simplificación de normas en materia de energía y fomento de las energías renovables, del cumplimiento progresivo de la Ley 8/2018, de 8 de octubre, de medidas frente al cambio climático y para la transición hacia un nuevo modelo energético en Andalucía, y los compromisos que irán llegando de la UE.

Es un momento ideal para impulsar con el instrumento de planeamiento un Anillo Verde y que la ciudad sea autosuficiente en producción y consumo de energía.  El objetivo de ser capital verde puede y debe contar con el consenso y apoyo activo de las instituciones locales, regional y estatal y de toda la sociedad malagueña. Todos nuestros comportamientos cívicos ambientales individuales y sociales deben ser más responsables, mejores para la ciudadanía y con el medio natural que nos rodea.

Málaga debe reducir la congestión en el tráfico, mejorar en reciclaje, e implementar la calidad del agua y de vida en general. También hay que plantearse el tema de cruceros. Según un estudio de Transport & Environment, el parque de cruceros contaminan más, en términos de óxidos de azufre, que los 260 millones de coches del parque automovilístico europeo. El problema es el carburante que usan estos barcos, un combustible barato y sucio.

El 31 de diciembre de 2020, se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Ley de Presupuestos Generales del Estado para el 2021, Ley 11/2020. Destaca la autorización al Gobierno para establecer Asambleas Ciudadanas de Cambio Climático en tres niveles administrativos, nacional, autonómicas y municipales.  Para los católicos constituye una deber moral y ético. En Laudato Si’: Sobre el Cuidado de la Casa Común, el Santo Padre pone énfasis en las raíces espirituales de la ecología integral. Reconoce que existe una “deuda ecológica” y propone un compromiso para los católicos de base, crear o unirse a un Equipo de Cuidado de la Creación, y así, juntos intentar que se aprueben normas climáticas basadas también en la fe, y no exclusivamente en el desarrollo de nuevas tecnologías.

Es necesario construir el mañana y para ello hacen falta el compromiso, la fuerza y la dedicación de todos. Hace falta actuar con el estilo del buen samaritano.

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