Coloquio en torno a la figura de Enrique Gil, recientemente fallecido - El Sol Digital
Coloquio en torno a la figura de Enrique Gil, recientemente fallecidoIntervinientes en el coloquio homenaje a Enrique Gil Fernández

Coloquio en torno a la figura de Enrique Gil, recientemente fallecido

Texto de Antonio Álvarez, periodista

 

Aún no podemos creérnoslo, pero el 30 de mayo nos dejó Enrique Gil, presidente de FEDAFE,  FECOMA y AFM, quizás la última persona que tenía el asociacionismo de ferreteros y comerciantes por bandera

Ferretero de profesión y vocación, a finales del siglo XX le picó el gusanillo del asociacionismo y empezó a colaborar en la AFM. Con el comienzo del nuevo siglo ya salió elegido presidente de la AFM, cargo que no ha dejado hasta su repentina muerte del pasado mes de mayo.

Cuando el Gremi deja la presidencia de FEDAFE, él estaba presto para coger el relevo y mantener viva la llama del asociacionismo nacional que luego extendió a la Federación de Comercio de Málaga (FECOMA), cuando esta empezó a pasar dificultades. Enrique Gil estaba para eso y para mucho más.

Siempre esclavo de su trabajo y de sus obligaciones para mantener unidos a los ferreteros de su provincia, incluso, a veces por encima de su propia familia, pero Enrique era así, un gran luchador por nuestra profesión dotado de una gran generosidad y muy amigo de sus amigos, que nos hemos reunido aquí en Málaga para hacerle este pequeño homenaje, bajo nuestro punto de vista totalmente merecido.

Homenaje de sus amigos

Ana Muñoz (agente comercial), Pepe Acedo (ex secretario AFM), Joaquín Fernández (tesorero AFM), Francisco Guillén (CAYS), Daniel Rosón (Nexo 05) y Vicente Almenara (periodista de El Sol Digital de Málaga) y Antonio Álvarez (Masfer) hemos querido contar nuestras experiencias, como pequeño homenaje a su memoria.

Daniel Rosón. “Enrique siempre me demostró que era una persona muy luchadora e innovadora que tenía como objetivo mejorar el comercio malagueño. Luego, a nivel personal, era una persona afable, transparente y honrada que siempre tuvo muy buena química conmigo”.

Pepe Acedo. “Hemos convivido muchos años los aquí presentes con Enrique. Lo que más recuerdo son los pasos dados para la compra del local de la AFM (9-10-1998). Se hizo mediante subasta en la que estuvimos presentes Paco Prieto (presidente AFM), Enrique y yo. Quedó en 3.900.000 pesetas que se sufragó mediante hipoteca, ya cancelada. Trabajamos mucho, porque la obra la hicimos nosotros y fue muy emocionante y un gran logro. Enrique disfrutó mucho y también luchó mucho por AFM, como en todas las facetas de su vida, que yo lo viví con él y tengo un gran sentimiento de pena por su desaparición”.

Joaquín Fernández. “Coincido con Pepe en que ha sido un gran luchador y amigo. Hemos estado juntos en muchos sitios, luchando por los ferreteros, sobre todo con los horarios comerciales para que las grandes superficies no abrieran los domingos y estropearan el negocio a los comercios, incluso iba a estos sitios en domingo para obtener una factura con la que poder denunciar estas aperturas dominicales. Destacó la amistad y el tiempo que ha pasado en el local de AFM y FECOMA, que incluso le ha costado dinero de su bolsillo, que nunca ha recuperado, porque él quería llevarlo lo mejor posible y que nadie le echara en cara que había gastado dinero en tal o cual cosa”.

Gran persona

Vicente Almenara. “Conocía a Enrique desde hace 30 años. Colaboramos mucho en la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM). Para mí, sus méritos personales están por encima de los profesionales, a pesar de que era un extraordinario luchador en todo asunto en el que se ha metido. La capacidad de trabajo que le he apreciado, pasando de una cosa a otra, ha sido extraordinaria. Pocos hombres se han visto luchando en tantos frentes como Enrique. Pero destaco sus valores humanos, sobre todo la disponibilidad para atenderte, aunque estuviera ocupado, quedando en lugares que ahora quedarán marcados, porque no se acostumbra uno a su pérdida. Ha dejado huella allí donde ha estado, porque no era un hombre para estar de florero sino que era el primero en arremangarse y se implicaba en el tema, dejando de trabajar el último”.

Pepe Acedo. “Sí, era noche y día, nunca tenía fin, He estado con él muchas veces y nos daban las tantas, pero hasta que no acabábamos no nos íbamos”.

Francisco Guillén. “Cada vez es más difícil aportar algo, porque el ramillete de piropos se está acabando. Destacó esa inquietud que tenía por el fabricante y quería saber cosas sobre nuestra fábrica para tocar todos los palos en los que se movía. Muchas veces me preguntaba sobre la fábrica y su funcionamiento y yo le explicaba cómo nos movíamos y como resolvíamos los problemas, porque estaba en todo. Defendía al ferretero, pero también estaba con el fabricante y con todo el mundo. Tenía un gran talante político, porque era muy conciliador, tranquilo, reposado en el habla y creo que no ha hecho mal a nadie, que yo sepa”.

Ana Muñoz. “Aparte de emocionarme, tengo la gran suerte de estar ente vosotros gracias a Enrique. Junto a Pepe y Joaquín han sido muy importantes en mi vida laboral ferretera. Llegué a la AFM por casualidad a venderles un seguro y ellos fueron los que me encaminaron hacia la ferretería. Estoy muy orgullosa y me siento muy valorada y realizada con mis clientes y fabricantes. Esto hubiera sido imposible sin las manos de Enrique. Todos me animaron mucho y me llevaron a la primera feria de muestras en Bilbao y me presentó a todos y habló bien de mí. Siempre estaba ahí cuando tenía un bajón y me animaba con su templanza y buen hacer. Para mí, gratitud total y un vacío muy grande, como amigo, porque los tres citados han sido mi luz en este mundo de la ferretería”.

Antonio Álvarez. “De lo que aquí se ha dicho puedo entresacar que la generosidad era su principal virtud, además de ser muy amigo de sus amigos. Quiero discrepar en una cosa, primero estaba el trabajo y luego la familia, aunque tuviera una intensa vida familiar, pero el deber profesional estaba por encima de todo. Enrique ha sacrificado muchas horas por la AFM y demás cargos que ha “padecido”, aunque luego disfrutaba con su familia. Hacía las cosas porque pensaba que las tenía que hacer y además disfrutaba con ello. La vida sigue y aquí nos queda su legado y su recuerdo, porque suplir a una persona como Enrique es muy difícil. Enrique no era único, pero casi. Estaba para todo y para todos, generando ideas constantemente. Va a ser complicado cubrir el espacio generado en Málaga y toda España, porque Enrique se metía en todos los charcos y su familia tenía que padecerlo”.

Ana Muñoz. “Pero su mujer nunca se lo ha echado en cara y le ha apoyado siempre hasta el final. Muchas veces le he dicho que sí Lola no fuera como es, el no estaría donde estaba”.

Daniel Rosón. “Eso pasa muchas veces, que si tu mujer no está contigo, no puedes asumir ciertas responsabilidades, como las de Enrique. Sí no es así, no puedes emprender proyectos de envergadura, como los realizados y los que tenía en mente”.

Sin barreras

Francisco Guillén. “Era un hombre entregado a su trabajo. Estaba en el mundo de la calle, con todas sus posibilidades. No es lo mismo no coger nada a acaparar todo, aunque ello fuera en detrimento de su familia. Y su mujer lo comprendía perfectamente y le apoyaba en todo, trabajando en su ferretería, desde que Enrique creó UNIEPI”.

Pepe Acedo nos comenta que Enrique empieza en AFM como asociado, pero que se involucra paulatinamente en diversas colaboraciones, hasta que se convirtió en el presidente más fructífero que ha gozado  la AFM, a pesar de que en Málaga había mucha gente capaz y fructífera, pero la dedicación de Enrique lo barrió todo. Incluso en meterse en complicaciones personales con tal de beneficiar a la AFM. “Tenemos que estarle muy agradecidos a Enrique Gil”.

Después hablamos de la famosa cena de la asociación que durante años supuso un nexo de unión y un acontecimiento fundamental en el desarrollo de la Asociación, que ahora se ha perdido. Y eso a pesar del enorme trabajo que suponía la preparación, llamar a la gente, preparar lista de regalos para el sorteo, envolver los regalos, gestionar el hotel y cuidar de que saliera bien y todo el mundo estuviera contento, además a un precio módico. Esta era labor de Enrique, Pepe, Joaquín y sus familias, además de la colaboración de Ana Muñoz e, incluso, alguna vez, de quien esto escribe. “Eran momentos de gran presión y siempre te quedaba la sensación de que se podía hacer mejor”. Por desgracia, eso se acabó y la AFM sufrió un notable  descenso de actividades.

Momentos de gran ilusión y de anécdotas, como el ramo de flores perdido, por el que Pepe, en su afán de controlar todo para hacerlo bien, quería saber para quién era y anunciarlo. Dos días detrás del ramo, pero mantuvimos el secreto, ya que el ramo era para su mujer y la placa que le concedimos para él, y ahí se acabó el secreto y Pepe se quedó tranquilo.

Vicente Almenara recuerda la lotería de Navidad, que siempre guardaba un décimo para los amigos y se producían los clásicos intercambios. Se espera seguir con ello, si la futura Junta lo aprueba. También señala la mala suerte que tuvo con algunas personas de FECOMA que lo traicionaron con otros intereses.

Francisco Guillén señala que Málaga ha sido capaz de crear una asociación de ferreteros y una cooperativa, aspecto del que no ha sido capaz Sevilla y es una pena que se vaya perdiendo con lo que cuesta construirlo. Para ello es necesaria una persona que esté pendiente de todo y sea capaz de aunar voluntades, es muy difícil, pero Enrique era esa persona que ahora nos falta.

Después comentamos las vicisitudes del canal ferretero y la incidencia del mundo de Internet y la comodidad que supone y aleja al cliente de las ferreterías, porque el tiempo es el valor y la proximidad se pone en tela de juicio.

El legado y las anécdotas

Pasamos a hablar del legado de Enrique y las dificultades que va a originar el relevo de su figura, porque no es fácil encontrar personas entregadas  que desarrollen una labor de forma desentendida, pero que en una futura asamblea tendrán que tomarse las decisiones oportunas.

Recordamos la Exposición de Ferretería Malagueña de 2003, algo sin precedentes, que fue un completo éxito y que se abrió con una mesa redonda con los principales ferreteros de la AFM y que celebramos en el Café de Chinitas, gracias a la intervención de Vicente Almenara. Eso fue el preludio de los diversos foros de ferretería que diseñó Enrique y que Antonio Álvarez moderó, celebrándose en Málaga, Antequera, Marbella y Ciudad Real, gracias a la colaboración de Manolo Carmona y su asociación manchega. Fue una pena perderlos, porque aportó diálogo entre ferreteros y soluciones para la profesión.

Recordamos el libro editado para la exposición que fue un verdadero compendio de historia de la ferretería malagueña que luego repercutió en la creación del Museo de la Ferretería que se exhibió en diversas ferias de muestras. Se habla de la conveniencia de realizar una reedición del mismo, como homenaje hacia Enrique Gil.

Joaquín Fernández explicó el proyecto de crear una escuela de ferretería en horarios posteriores al trabajo, pero hubo que cancelarlo, porque no acudió nadie a las clases. Francisco Guillén explicó experiencias parecidas y dijo que aprender con cargo a ti mismo es muy complicado, ya que la gente quiere marcharse a casa después del trabajo.

Momento

Antonio Álvarez recuerda la lucha mantenida con Enrique y Joaquín para que se pusieran el escudo de la AFM. “Desde que recibí esa insignia, siempre me ha acompañado en todas mis actuaciones profesionales, pero no había manera de que ellos se la pusieran y les amenacé de que sí no se la ponían no les dejaba entrar en la fiesta de nuestro 10 aniversario. Pero ellos son así, las personas más maravillosas del mundo y se les puede perdonar todo. Aunque a estas cosas hay que darles valor, porque no se conceden todos los días y es un orgullo para quien lo portamos”.

Ana Muñoz recuerda que cuando se lo pusieron, Lola insistía en que se pusiera la chaqueta y no veía por qué. Claro como es tipo insignia sólo se puede poner en un ojal.

Vino a la memoria, cuando Ana comenzó con ellos para venderles un seguro DKV y entró para siempre en nuestro mundo. Pero, además, recuerda que Enrique la ayudaba e incluso la corregía en la forma de hablar o escribir, para mejorar su relación con los clientes o proveedores y siempre se lo agradecerá.

También nos acordamos de nuestras visitas a Casa del Guardia a tomarnos un Pajarete y conchas finas, que era algo obligatorio, e incluso se presentó una vez con una malla de dos kilos que tuve que pasear por una feria, pero luego nos pegamos un atracón de esa almeja endémica de Málaga. Tendremos que rememorar algunos sitios en homenaje a Enrique, como decía antes Vicente.

Pepe Acedo recuerda que junto a Joaquín y Enrique, fueron a coger higos chumbos a 50 km de casa con una caña, pero es que Enrique encontraba tiempo para todo.

Vicente Almenara rememora que en una Semana Santa en 2005 dejó de fumar y Enrique dijo que también lo haría, cosa que hizo a los pocos días, salvo algún purito que “quemaba” más que fumaba.

Ana Muñoz recuerda que visitaron a un pintor malagueño que tenía unos cuadros muy bonitos de caballos y los admiramos. A los pocos días fue su santo y le regalaron una tarta y una hoja con un caballo mal dibujado. Se quedó muy sorprendida y luego le regalaron un cuadro del pintor con un caballo. Ese pintor fue quien dibujó el cuadro con el logo de la asociación que todavía permanece.

Daniel Rosón sugiere que se podría solicitar el nombre de una calle a Enrique en Málaga, aspecto que Vicente Almenara ve difícil por la burocracia y el enfrentamiento continuo con la concejala de Comercio para defender los derechos de los comerciantes.

Se propone estudiarlo y lograr firmas para apoyar la moción, que sería un digno homenaje final a su recuerdo.

Y eso es todo, revivimos toda una vida en un par de horas, pero Enrique permanecerá con nosotros para siempre, porque su recuerdo es imborrable para los amigos que tanto apreció en vida.

Enrique espéranos allá arriba con una copita de Pajarete y un plato de Conchas Finas. Hasta siempre Amigo.

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